Carlos Sainz, en el paddock de la F1 con Williams.

Carlos Sainz, en el paddock de la F1 con Williams. Reuters

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Carlos Sainz, 32 años: "Mi padre estaba fuera de casa 280 días al año. Yo tenía 10 años y pensaba que era algo normal"

El piloto español creció bajo el brazo de la leyenda de su padre, quien tras su retirada pasó a ser su mentor.

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Jorge Pacheco
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Apenas falta una semana para que Madrid vibre con la Fórmula 1 en un Gran Premio de España histórico. En el foco de atención está Carlos Sainz, quien a sus 32 años afronta este desafío con Williams Racing.

El madrileño asume el reto en plena madurez profesional, lejos de aquel niño que observaba las hazañas de su progenitor sin comprender la magnitud de su entorno.

Esta madurez no surgió de la nada. Hace un par de años, en una entrevista concedida al podcast de Nude Project tras su victoria en Australia con Ferrari, el madrileño desnudó su alma sobre la realidad de crecer bajo la sombra de una leyenda y el impacto familiar de la alta competición.

Sainz rememoraba una infancia marcada por la ausencia de su progenitor, concentrado en los rallies. "Mi padre estaba fuera de casa 280 días al año", señalaba.

Para un niño de su edad, aquello era cotidiano: "Yo pensaba que era algo normal porque con 10 años no entiendes cómo es la vida, no sabes si lo normal es tener un padre que está siempre en casa o tener un padre que está siempre trabajando".

Pese a la distancia, el regreso a casa "era para mis hermanas y para mí una fiesta de que por fin papá está en casa y todos podemos disfrutar en familia".

El peso de su apellido se manifestó cuando cumplió los diez años, durante el homenaje a su padre en el centro de Madrid en 2004. "De repente me doy cuenta de que están todos los periodistas, todo lleno de gente... y digo: 'Dios, mi padre es un tío grande, mi padre mueve'", confesó.

Carlos Sainz Jr. en el paddock de la F1 con Williams.

Carlos Sainz Jr. en el paddock de la F1 con Williams. Europa Press

Aquel despertar coincidió con sus inicios en el karting, donde descubrió que su apellido conllevaba una enorme presión y hostilidad en la pista.

Para sobrevivir en pista, su padre le ofreció un consejo vital que transformaría su mentalidad: "la vida es muy cabrona y en este deporte o muerdes o te muerden, y ahora mismo te están mordiendo".

Sainz tuvo que asimilar que "llevar dentro de tu cabeza que eres hijo de y tener esa presión extra una vez que estás tú solo en el coche y eres tú contra el mundo no es tan fácil".

Hoy, plenamente consolidado en la élite mundial con la histórica escudería Williams Racing, Sainz se prepara para competir ante su público local en Madrid.

Aquel chaval inocente que empezó dando vueltas en un coche eléctrico de juguete es hoy un deportista maduro y cerebral, dueño absoluto de sus rigurosas rutinas de concentración y listo para volver a morder sobre el asfalto madrileño.