Fernando Alonso, junto a Flavio Briatore.

Fernando Alonso, junto a Flavio Briatore. Captura de redes sociales

F1

Flavio Briatore (75), empresario, sobre sus inversiones: "Tengo una empresa que factura 140 millones con 1.500 empleados"

El jefe de equipo de Alpine F1 defiende que la verdadera riqueza viene de montar negocios e invertir capital.

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C. S.
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Flavio Briatore es una de las figuras más controvertidas y carismáticas que ha dado la Fórmula 1 moderna. Fue el jefe de equipo con el que Fernando Alonso conquistó sus dos títulos mundiales en 2005 y 2006 con Renault, y desde entonces se ha mantenido como uno de sus amigos más cercanos y consejero en la sombra.

Además de ser un personaje recurrente en el paddock, el italiano regresó el año pasado a la primera línea como responsable del proyecto Alpine en F1, mientras mantiene un vasto entramado de negocios que van mucho más allá del automovilismo.

Briatore se hizo a sí mismo lejos de los circuitos: empezó en la hostelería, pasó por el retail textil de la mano de Benetton y, ya con una fortuna considerable, dio el salto a la F1 a finales de los 80.

Su trayectoria deportiva está marcada por los títulos con Michael Schumacher en Benetton y con Alonso en Renault, pero su verdadera obsesión, como él mismo repite, es la creación de riqueza a través de empresas e inversiones. "La gente no entiende que son las empresas y las inversiones las que crean riqueza. Nunca he visto a un pobre crear puestos de trabajo", resumía en una entrevista con Monaco Tribune.

Briatore se define ante todo como emprendedor. En otra conversación con Monaco Tribune insistía en que su visión de la riqueza va más allá del patrimonio personal: "La riqueza real consiste en crearla a tu alrededor y ver a mucha gente a tu alrededor hacerse rica gracias a ti".

Flavio Briatore, en el GP de Mónaco.

Flavio Briatore, en el GP de Mónaco. Reuters Reuters

Esa idea enlaza con su filosofía de reinvertir constantemente los beneficios en nuevos proyectos: "Cuando eres rico, inviertes constantemente… Empezamos con una facturación de 10 millones, hoy es de 140 millones y tenemos 1.500 empleados".

Su gran laboratorio ha sido el grupo Billionaire Life, el holding de ocio nocturno y restauración de lujo que comenzó como un "hobby" durante sus años en la F1 y que acabó convirtiéndose en un negocio global.

Los negocios que tiene

"Con Billionaire no solo creé una empresa, creé un estilo de vida y una serie de marcas aspiracionales", explicaba en una entrevista con Entrepreneur Middle East Clubs como Billionaire Porto Cervo, Twiga o Just Cavalli y restaurantes como Crazy Pizza forman hoy un ecosistema que se alimenta de la misma lógica: crear experiencias de alto gasto donde el margen y la expansión internacional sostienen la inversión.

La cadena Crazy Pizza es uno de los proyectos en los que Briatore ha decidido redoblar su apuesta. En una entrevista con Monaco Life detallaba su ambición de crecimiento: "Ya tenemos alrededor de 30 locales Crazy Pizza en todo el mundo, y nuestro objetivo es crecer hasta 40 o incluso 50".

"Acabamos de abrir nuestro primer Crazy Pizza en Nueva York y ha sido fenomenal: hay cola fuera todos los días. La marca tiene un potencial enorme y seguimos invirtiendo, especialmente en EE. UU. y Dubái", explicó

Dubái es, de hecho, uno de los ejes centrales de su estrategia. Briatore lo define sin rodeos: "Dubái es fantástico. La ciudad y el entorno. Es la gran operación inmobiliaria del mundo. El hecho de que invirtamos allí es porque creemos en Dubái. Creemos firmemente en Dubái".

En el emirato ha replicado el formato que ya probó en Cerdeña: locales de ocio de ultra lujo, dinner shows y restaurantes de ticket medio muy elevado, apalancados en un entorno fiscal y regulatorio favorable. "En Billionaire Life hicimos el experimento en Dubái. Tienes comida, tienes un dinner show. Esa fue nuestra clave del éxito en Dubái", explicaba a Euronews.

De Benetton a la liquidez para invertir

Antes de convertirse en magnate del ocio, Briatore vivió una etapa clave en el Grupo Benetton, que le dio el músculo financiero inicial para su vida como inversor.

En una entrevista en vídeo de 2024, recordaba que el negocio de tiendas Benetton que él gestionaba generaba tanto efectivo que pudieron expandirse sin recurrir a capital externo: "El cash flow era tan loco que no necesitábamos capital para abrir tiendas… En un momento decidimos venderlo todo al grupo porque Benetton quería comprar y nosotros, teóricamente, queríamos vender; encontramos el precio justo para ambos".

Tras aquella venta, se permitió un paréntesis dorado: compró una casa en las Islas Vírgenes y se retiró un año a St. Thomas antes de encadenar su siguiente ciclo de proyectos. Desde entonces, su nombre aparece asociado a inversiones en hostelería, ocio nocturno, inmobiliario y marcas de lujo, siempre con la misma idea de fondo: usar la notoriedad ganada en la F1 como palanca para atraer clientes e inversores.

"No hay atajos hacia el éxito", resumía en Entrepreneur Middle East al hablar de su trayectoria. "Pero una cosa es segura: sin arriesgar capital, sin invertir, no creas nada".