Fernando Alonso, en el paddock de Fórmula 1

Fernando Alonso, en el paddock de Fórmula 1 Reuters

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El palo de Fernando Alonso a Honda tras la clasificación del GP de Australia: "Pararemos el coche al mínimo dato anómalo"

El piloto asturiano rozó el milagro con su Aston Martin AMR26 al estar a punto de superar la Q1, pero los problemas del motor son evidentes.

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La primera clasificación del curso en Albert Park dejó a Fernando Alonso fuera de la Q2, pero el resultado fue casi lo de menos.

El asturiano aprovechó los micrófonos para lanzar un mensaje inequívoco a Honda y subrayar hasta qué punto la falta de fiabilidad de la nueva unidad de potencia condiciona el proyecto de Aston Martin en 2026.

"Al mínimo dato anómalo tendremos que parar el coche para poder correr en China", advirtió el bicampeón, dejando claro que el margen de riesgo es prácticamente inexistente.

Alonso explicó que el equipo trabaja con un stock de baterías extremadamente limitado y que cualquier desviación en la telemetría obligará a abortar la carrera para preservar el material de cara a la próxima cita.

No es un matiz menor: significa que, más allá del rendimiento, el objetivo inmediato pasa por sobrevivir sin romper nada. Aun así, el ovetense quiso contextualizar su 17ª posición en parrilla recordando de dónde venían.

Según su propio balance, entre la jornada del viernes y la clasificación han logrado recortar alrededor de un segundo y medio por la simple posibilidad de acumular vueltas, algo que no había sucedido ni en la pretemporada ni en los Libres 1.

La lectura de Alonso es quirúrgica. Por un lado, separa el potencial del chasis del déficit evidente de la parte híbrida. Por otro, marca una hoja de ruta a medio plazo.

Fernando Alonso, durante la clasificación del GP de Australia 2026

Fernando Alonso, durante la clasificación del GP de Australia 2026 Reuters

"Sabemos del potencial del coche, solo nos hace falta un poco de fiabilidad para desbloquear todo el potencial del chasis y luego llevará mucho más tiempo desbloquear toda la potencia del motor", resumió. El diagnóstico: primero sobrevivir, luego desarrollar.

En ese sentido, el español cifró en otro segundo aproximado el margen de mejora que todavía ve en el monoplaza si pudieran encadenar "tres o cuatro Grandes Premios normales" de trabajo continuado.

A partir de ahí, reconoció que la brecha que resta, ligada directamente a la unidad de potencia, se antoja mucho más difícil de cerrar.

El mensaje va dirigido de forma transparente a Honda, a quien ya había señalado en días anteriores por la falta de repuestos y por una "limitación grave" que impide siquiera completar programas de tandas largas.

Pese al tono crítico, Alonso se esforzó en transmitir una imagen de cohesión interna. Insistió en que el reto es "gigantesco" pero asumido por todo el equipo y reivindicó que, dentro del garaje, hay menos pesimismo del que se percibe fuera.

Para él, el sábado dejó al menos una certeza: cada kilómetro completado se traduce en décimas ganadas y la progresión del coche entre viernes y clasificación es la mejor prueba.

El discurso, en definitiva, combina un dardo evidente al proveedor de motores con una defensa del trabajo de Aston Martin. Alonso acepta que, en el corto plazo, su rol será el de sostener al equipo en la parte baja de la parrilla mientras se estabiliza la fiabilidad.

Pero también deja una promesa implícita: si llegan esos "Gran Premios normales" que reclama, el AMR26 puede estar mucho más cerca del grupo medio de lo que hoy sugieren los tiempos de Melbourne