Fernando Alonso, en los test de pretemporada en Baréin

Fernando Alonso, en los test de pretemporada en Baréin Europa Press

F1

Aston Martin asume su realidad para el GP de Australia: estar en parrilla, dar unas vueltas y bajar a Fernando Alonso del coche

El equipo de Silverstone empezará la temporada sumido en una crisis sin precedentes por los graves problemas de fiabilidad del motor Honda.

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Aston Martin afronta el estreno de la temporada 2026 de Fórmula 1 sumido en una crisis técnica sin precedentes.

Los graves problemas de fiabilidad del motor Honda RA626H han convertido la pretemporada en un calvario para el equipo de Silverstone, que llegará al Gran Premio de Australia con el objetivo mínimo de alinear sus coches en la parrilla, dar unas pocas vueltas y retirarse.

El origen de la pesadilla en el equipo de Fernando Alonso está en las vibraciones anómalas del motor V6 de combustión interna, que provocan daños recurrentes en la batería del sistema híbrido alojada en el chasis.

Así lo reconoció Ikuo Takeishi, responsable de la división de competición de cuatro ruedas de HRC: "Hemos detectado vibraciones anormales durante los test. La causa principal del problema fue que esas vibraciones dañaron el sistema de batería".

Un fallo en cadena que dejó al AMR26 prácticamente inoperativo en los ensayos de Bahréin.

Las cifras hablan por sí solas. Aston Martin completó apenas 329 vueltas en las dos semanas de test en Sakhir, poco más de un tercio del kilometraje acumulado por equipos como Mercedes, Haas o Ferrari.

En el último día, Lance Stroll solo pudo rodar seis giros antes de que la escasez de repuestos obligara a parar. Previamente, en la jornada de presentación dinámica de Barcelona, el coche apenas había sumado 65 vueltas tras llegar con retraso.

Imagen del motor Honda RA626H

Imagen del motor Honda RA626H Honda

La situación es tan delicada que se llegó a valorar la posibilidad de no presentarse en Melbourne alegando causa de fuerza mayor, una opción finalmente descartada por las sanciones que habría acarreado la ruptura del Pacto de Concordia.

Se ha creado una unidad de crisis conjunta entre Silverstone y la sede de Honda en Sakura para buscar soluciones de forma urgente.

En ese contexto cobra especial relevancia el papel de Andy Cowell. El antiguo director de motores de Mercedes durante la era de dominio híbrido (2014-2020) ha viajado a Japón para volcarse en el trabajo con Honda.

Hasta ahora, su rol como CEO del equipo le había mantenido más centrado en la gestión global, pero la gravedad de los problemas ha exigido que aporte su experiencia directa en unidades de potencia.

Adrian Newey, que asumió la dirección técnica y deportiva del equipo tras fichar por Aston Martin en marzo del año pasado, admitió que la compresión de plazos ha pasado factura.

El AMR26 no entró en el túnel de viento hasta mediados de abril, meses después que la mayoría de rivales. La combinación de un chasis aún inmaduro con un motor problemático hace imposible, por ahora, evaluar el potencial real del coche.

Honda, por su parte, confía en tener controlados los principales fallos para el Gran Premio de Japón, la tercera cita del calendario. Mientras tanto, el sueño de Lawrence Stroll de convertir a Aston Martin en un candidato al título queda aplazado.

La inversión millonaria en la nueva fábrica de Silverstone, la contratación de Newey y la alianza con Honda apuntaban a 2026 como el año del salto definitivo. Por ahora, la realidad obliga a centrarse en lo más básico: que el coche termine una carrera.