De Gea, cabizbajo, durante el Portugal - España.

De Gea, cabizbajo, durante el Portugal - España. REUTERS

Mundial

De Gea en su peor momento: ¿debe haber cambio en la portería de la selección?

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Minuto 44 del Portugal - España del Mundial de Rusia 2018. El primer partido de ambas selecciones ya llamaba al descanso. Cristiano Ronaldo coge un balón en la frontal del área y dispara a puerta. El remate es bueno, pero no es ni mucho menos peligroso. Al contrario, va raso, lento y centrado. De Gea solo tiene que atraparlo y comenzar la jugada de España, pero se le escapa de las manos y acaba en gol de Portugal (era el 1-2). Cambia el partido.

Otra vez la tradicional injusticia del que vive cada partido en la portería. El portero y sus fallos, una historia que nunca acabará en el fútbol. La soledad con la que vive el cancerbero toda su carrera deportiva. Muy pocos han sido capaces de sobrevivir a sus fallos y han conseguido que sus aciertos se recordaran más que sus errores.

De Gea falló, gravemente, en el debut mundialista de España. Convirtió una ocasión sin peligro en gol, el error más grosero que puede cometer un portero, que es humano. Con el empate final, el fallo se hace más notorio, porque influye en el resultado. Y de ahí el lógico (y sano) debate.

De Gea observa como entra el balón en el tercer gol de Cristiano.

De Gea observa como entra el balón en el tercer gol de Cristiano. EFE

De Gea ante Portugal estuvo mal. En realidad, estuvo mal en esa jugada, porque no tuvo otras oportunidades para saber cuál es su verdadero nivel. Esto tiene su parte buena, pero también mala, ya que ahora tampoco se puede justificar el fallo en una acción aislada. En otras ocasiones, por ejemplo, un portero se puede redimir con otras paradas que silencien el fallo.

En el penalti del 1-0, el portero del Manchester United no puede hacer nada y en el definitivo gol de falta de Cristiano, tampoco, porque es una genialidad del portugués. Pero el error en este partido del Mundial se suma al fallo del partido de preparación ante Suiza, que entonces no tuvo trascendencia por ser un amistoso. Y ahí si entra una tendencia de errores.

Tan grave es el fallo como para asegurar que España perdió dos puntos por ello (y lógicamente por Cristiano) como también a la vez indicar que el fallo es de desconfianza y nerviosismo y no de su calidad como portero. De Gea comete un error grosero pero humano, un error que muchísimos porteros han tenido alguna vez. No es un fallo de ser mal portero (colocación ante un remate, malas salidas, forma de afrontar una determinada jugada) sino de duda en el presente.

De Gea, en el momento de su fallo en el segundo gol de Cristiano Ronaldo.

De Gea, en el momento de su fallo en el segundo gol de Cristiano Ronaldo. REUTERS

De Gea es el mejor portero español. Pocas posiciones pueden tener un dueño tan claro. Kepa Arrizabalaga y Pepe Reina no han demostrado superar al toledano. Pero, sin embargo, en la actualidad, justo ahora, De Gea no está bien, no transmite seguridad y tiene fallos graves que cuestan goles. Y es ahora cuando se juega el Mundial. Hierro, si es que está capacitado para ello, tiene una decisión que tomar. La lógica de futbolista (el nuevo seleccionador lo fue hasta hace pocos años) dice que no se puede cambiar ahora. Sería un mensaje inequívoco de pérdida de confianza, de acusación de culpabilidad y de hundimiento para el jugador.

El próximo miércoles 20 de junio, en el siguiente partido ante Irán, se podrá seguir examinando a De Gea, si es que el seleccionador no le señala como culpable del empate ante Portugal. El rival, pese a que ganara este viernes 1-0 a Marruecos, no exigirá mucho, pero las miradas estarán puestas en el meta español.