Sergio Ramos junto a Jordi Alba durante un entrenamiento.

Sergio Ramos junto a Jordi Alba durante un entrenamiento. EFE

Mundial

Sergio Ramos, el capitán al que también le tocará ser entrenador

Corazón y alma de España, Sergio Ramos no necesita presentación. El capitán es la cara de una selección que llegó a Rusia con el papel recuperado de favorita y que lo ha perdido tras el terremoto formado por la destitución de Julen Lopetegui y el nombramiento obligado de Fernando Hierro. Con este panorama, la figura de Ramos se hace más vital.

El central del Real Madrid, que ha intentado hasta el último momento la continuidad en España del que será su próximo entrenador en el Bernabéu, debe liderar a un equipo revuelto, azotado por el adiós del capitán del barco de los últimos años y con la obligación de mantener el proyecto en pie en este mes de Mundial. Es el capitán y como tal en su mano está mantener el orden en el vestuario y levantar los ánimos y más en un torneo en el que la gestión de los jugadores se hace más importante que la propias decisiones de Hierro.

Ocho años después de ganar el Mundial 2010, en el que Ramos partía de lateral, el andaluz es en 2018 el mejor central del mundo (lo es desde hace ya varias temporadas y comenzó en esa posición tras ese Mundial) y no solo por su juego, siempre decisivo, sino por su liderazgo. En el Real Madrid es todo, imprescindible en cualquier aspecto, y eso es en lo que está España ahora, donde la figura de Ramos no es tan indispensable (hay otros pesos pesados como Iniesta que también tienen mucho poder) pero sí es la más importante, ya que es el capitán.

Sergio Ramos escucha en una charla a Julen Lopetegui.

Sergio Ramos escucha en una charla a Julen Lopetegui. EFE

Será un Mundial diferente para Ramos. Él jugará su cuarto campeonato del mundo (estuvo ya en el de 2006 y por supuesto en el de 2010 y 2014) pero será la primera vez en la que sea capitán. El brazalete lo cogió el camero con la llegada de Lopetegui, que se 'cargó' a Casillas y dio los galones a Ramos, al que le tocó ser el líder en un momento convulso, después de la triste participación en la Eurocopa y los problemas en el vestuario. Ahora le viene un reto mayor, más difícil todavía.

Hasta ahora, Sergio Ramos ha sabido 'bailar' entre el brazalete del Real Madrid y el de España. Uno no le hizo ser exclusivo del otro, supo llevar ambos. Con 'La Roja', donde es claramente titular, templó los ánimos, mejoró (y mucho) la relación con Gerard Piqué, su compañero de zaga, y fue capaz de unir a los nuevos, que ha habido muchos en los últimos tiempos, y de hacer que madridistas y culés no llevaran a Las Rozas sus piques durante el año.

Como central, ya lo saben, es el mejor del mundo, el defensa que todo entrenador querría tener su equipo. Líder indiscutible de una generación, Sergio Ramos tiene el reto de conseguir con España lo que está haciendo los últimos años con el Real Madrid. Llega al Mundial en plena forma tras una temporada en la que sin ser la mejor que haya hecho sí fue en la que más se notó su trascendencia en su equipo.

Sergio Ramos, en un entrenamiento con España.

Sergio Ramos, en un entrenamiento con España. EFE

Tras la destitución de Lopetegui, a Sergio Ramos le toca ser también la figura que pueda ejercer de entrenador en la sombra. Ante las dudas de Hierro, puesto ahí de forma interina, a la fuerza y de manera improvisada, más que nunca España se aferrará a su capitán para sacar adelante el proyecto. 

Con 32 años, Ramos estará posiblemente ante su penúltimo Mundial y lo afronta en un estado de felicidad futbolística, aquella que te da ser ídolo de una generación y reconocido por todos... excepto aquellos que ponen los colores antes que la realidad. Sería una gran noticia que el defensor andaluz acabará otro día más, en este caso el 15 de julio en Moscú, con dolor de brazos, ese que tiene cada año al levantar las Copas de Europa con el Real Madrid. Significaría que España es campeona del mundo por segunda vez.