Gianni infantino, presidente de la FIFA.

Gianni infantino, presidente de la FIFA. Europa Press

Fútbol

Infantino allana su reelección en la FIFA: caen sus rivales, asoma Ramón Vega y la UEFA busca un opositor a contrarreloj

Sin figuras de peso como Čeferin o Montagliani en la carrera y con el apoyo en bloque de África asegurado, el actual presidente lo tiene todo de cara para el Congreso de marzo.

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La rebelión que prometía agitar los cimientos del fútbol mundial y disputar el control de la FIFA se enfrenta a un escenario de vacío inminente.

A falta de escasas semanas para que expire el plazo de presentación de candidaturas el próximo 18 de noviembre de 2026, Gianni Infantino acaricia la renovación de su mandato de cara al Congreso de Rabat de marzo de 2027.

El actual presidente ha visto cómo, en cuestión de meses, sus principales amenazas institucionales se han retirado de la contienda directa. Frente a una maquinaria burocrática y económica engrasada al milímetro, la única alternativa oficial que ha dado el paso es el exfutbolista y financiero Ramón Vega.

Mientras tanto, la UEFA –el epicentro del descontento contra la actual administración– asiste a una carrera contrarreloj para encontrar una figura que logre unificar a un bloque opositor que, hoy por hoy, tiene el relato pero carece de un líder.

El muro de los 7.000 millones

Para comprender la solidez de la posición de Infantino es necesario observar tanto la caja fuerte de Zúrich como la aritmética electoral de la institución. La FIFA se rige por un principio democrático puro pero estratégicamente letal para cualquier opositor: un país, un voto.

En este sistema, el respaldo de las grandes potencias europeas o sudamericanas tiene exactamente el mismo peso que el de las federaciones más pequeñas del mundo. Infantino ha consolidado su poder asegurando la viabilidad económica de estas últimas, un movimiento respaldado por unas finanzas de récord.

Según sus propios balances, el organismo maneja casi 7.000 millones de dólares en liquidez y activos, con unas reservas contabilizadas en 2.700 millones.

Ese músculo financiero se traduce en lealtad política. La demostración de fuerza más reciente y contundente se produjo a principios de octubre de 2026 en Cabo Verde. Allí, las 54 asociaciones miembro de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) juraron lealtad incondicional al actual presidente.

Al asegurar de un solo golpe más de una cuarta parte de los votos mundiales, la candidatura de Infantino construyó un blindaje casi infranqueable.

Esta barrera matemática ha provocado un efecto disuasorio inmediato entre quienes debían capitanear la alternativa. Los "pesos pesados" han medido los riesgos y han optado por el pragmatismo.

Victor Montagliani, presidente de la CONCACAF.

Victor Montagliani, presidente de la CONCACAF. EFE

Aleksander Čeferin, presidente de la UEFA y principal adversario político de Infantino, ha dado marcha atrás a su intención de abandonar los despachos y se postulará para un cuarto mandato al frente del fútbol europeo, descartando el salto global.

Del mismo modo, Victor Montagliani, presidente de la CONCACAF y percibido históricamente como un posible candidato de consenso por su capacidad de diálogo entre continentes, también ha renunciado a entrar en la batalla.

La aparición de Ramón Vega

Con las grandes confederaciones renunciando al choque frontal, el único aspirante que ha formalizado su intención de competir es Ramón Vega. El exdefensa internacional suizo de origen español, conocido por su paso por el Tottenham y el Celtic, anunció hace apenas unos días su candidatura.

Vega ya había intentado postularse en 2015, 2019 y 2022, chocando siempre contra la incapacidad de reunir los cinco avales federativos exigidos. Esta vez, sin embargo, su equipo asegura contar ya con las firmas necesarias para llegar a la papeleta electoral.

Lo que distingue a Vega no es solo su pasado en el césped, sino su presente en los mercados. Tras retirarse, fundó Vega Swiss Asset Management, y es precisamente su perfil de experto financiero el núcleo de su campaña. Su argumentario ataca directamente la línea de flotación económica de Infantino.

Vega considera injustificable que la FIFA acumule semejante volumen de miles de millones en activos paralizados mientras cientos de federaciones y clubes de fútbol base sufren carencias estructurales severas.

Además, el retador suizo se ha posicionado como un muro de contención contra el FIFA Forward Enterprise. Este polémico proyecto, impulsado por Infantino, abre la puerta a ceder una participación minoritaria de los derechos comerciales de la institución a fondos de inversión privados.

Para Vega, esto representa una privatización encubierta que arrebataría a los actores del fútbol el control de su propio patrimonio, un argumento que resuena profundamente entre los clubes y sindicatos de jugadores que llevan meses denunciando la opacidad de la FIFA y la saturación unilateral del calendario.

La encrucijada europea

La irrupción de Vega plantea un dilema estratégico complejo para la UEFA. El bloque europeo comparte punto por punto el diagnóstico del candidato suizo. Están en guerra abierta contra el calendario saturado -con la nueva Copa Mundial de Clubes en el centro de la polémica-, exigen mayor transparencia financiera y se oponen radicalmente a la entrada de capital privado en la matriz comercial del organismo.

Sin embargo, Vega es un "verso libre", un candidato independiente que no ha salido de los consensos internos de la sede de Nyon.

El reloj es ahora el peor enemigo de Europa. El 18 de noviembre es la fecha límite e improrrogable impuesta por los estatutos para registrar las candidaturas.

UEFA se encuentra debatiendo a puerta cerrada si brinda su potente aparato logístico y político a la aventura de Ramón Vega, o si intenta, en una maniobra de última hora, alzar a un directivo de su propia órbita dispuesto a inmolarse frente a la apisonadora de votos que Infantino ya tiene asegurada en África y Asia.

Si el bloque opositor no logra estructurar una estrategia firme en las próximas semanas, la tensión acumulada durante el último ciclo se diluirá en los despachos.

En ese escenario, el Congreso de Rabat del 18 de marzo de 2027 dejará de ser una contienda electoral para convertirse en un trámite burocrático, certificando la consolidación definitiva del modelo de Gianni Infantino al frente del deporte más lucrativo del mundo.