Fernando Alonso, junto con su padre

Fernando Alonso, junto con su padre .

Fútbol

Fernando Alonso, 45 años: "Mi padre siempre me apoyaba mucho. Nunca me presionó e intentaba liberarme de presión"

El piloto de Aston Martin recordó cuándo empezó a experimentar realmente esa sensación de velocidad y libertad en los karting.

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Carlos Serrano
Publicada

Fernando Alonso acumula ya más de veinte años al volante de un monoplaza de Fórmula 1, pero el tiempo no ha cambiado una de las características que más se asocian a su figura: su capacidad para mantenerse sereno cuando está dentro del coche.

Esa aparente frialdad, sin embargo, no apareció después de conquistar sus dos títulos mundiales en 2005 y 2006. Sus raíces se encuentran mucho antes, en sus primeros años en el karting, cuando los recursos eran limitados y el papel de su padre resultó fundamental.

El piloto asturiano ha explicado en varias ocasiones cómo desarrolló esa capacidad para competir sin dejar que el resultado condicionara su actuación. Para él, buena parte de la respuesta está en la educación que recibió durante sus primeros años como piloto y, especialmente, en la forma en la que su padre consiguió eliminar la presión de sus hombros sin reducir su ambición.

En una conversación con Pedro de la Rosa, amigo de Alonso y embajador de Aston Martin F1, el bicampeón del mundo recordó cuándo empezó a experimentar realmente esa sensación de velocidad y libertad.

Aunque sus primeros recuerdos están ligados a los viajes en coche con su padre, considera que fueron los karts los que marcaron un antes y un después: "Cuando iba en el asiento de atrás del coche y mi padre aceleraba, sentía la velocidad, pero supongo que para pensar en eso por mí mismo debo ir a los karts. Los karts me dieron por primera vez la sensación de libertad y fue mágico".

Fernando Alonso firma un autógrafo en Baku.

Fernando Alonso firma un autógrafo en Baku. Reuters

Aquellos comienzos estuvieron muy lejos de las comodidades que acompañan actualmente a los grandes pilotos. Alonso creció en una familia humilde y los medios disponibles eran escasos. "Mis antecedentes son con una familia humilde y teníamos un coche, con un motor y un juego de neumáticos y teníamos que correr así en todas partes", explicó.

Esa situación se mantuvo incluso cuando la competición les llevó fuera de España y tuvieron que trasladarse a Italia para participar en carreras europeas. "No había mucho tiempo para pensar en lo que nos estábamos perdiendo, teníamos que lanzarnos y ya está", relató.

Una educación basada en quitar presión

En ese contexto, la figura de su padre adquirió una importancia especial. Lejos de convertir cada carrera en una obligación de ganar, trató de transmitirle que lo importante era disfrutar y aprovechar la oportunidad de competir.

Alonso recuerda que siempre recibió su respaldo y que nunca sintió sobre sus hombros la obligación de conseguir un determinado resultado.

"Mi padre siempre me apoyaba mucho e intentaba ayudarme, de una manera buena, porque nunca me presionó; siempre intentaba liberarme de presión", explicó el asturiano.

Su padre le repetía que debía disfrutar independientemente de lo que sucediera y que el simple hecho de estar compitiendo ya era algo extraordinario.

El problema era que el propio Alonso tenía desde muy joven una mentalidad extremadamente competitiva. Mientras su padre trataba de rebajar la importancia del resultado, Fernando ya pensaba en cómo mejorar su posición. Él mismo recuerda una de esas situaciones: "Yo le decía: 'Sí, pero salimos cuartos y es el Mundial, hay que adelantar a tres'".

La respuesta paterna seguía la misma línea. Si aquellos pilotos eran más rápidos, no tenía sentido convertir el resultado en un motivo de frustración. "Él me decía: 'Si no los adelantas, es que son más rápidos que tú. Serás cuarto o séptimo o lo que sea, ya lo intentarás a la próxima'", rememoró Alonso.

Con el paso de los años, aquella manera de entender la competición terminó convirtiéndose en una de sus principales herramientas.

El piloto considera que esa educación le permitió separar el rendimiento de la presión por el resultado: "Esa manera de afrontar las cosas hizo que cuando me ponga el casco, pueda hacer lo posible sin muchas preocupaciones por el resultado".

La misma mentalidad décadas después

Esa filosofía sigue presente en la actualidad. Incluso después de tantos años en la Fórmula 1, Alonso asegura que cuando se pone el casco no deja espacio para las emociones o los problemas externos. Su objetivo pasa exclusivamente por cumplir con el trabajo que el equipo espera de él.

"Yo no soy siempre una persona feliz en el coche. ¿Enfadarme? No, estoy ejecutando un trabajo. Sólo estoy concentrado y desarrollando algo que el equipo espera de mí", explicó.

Durante una carrera o una sesión de entrenamientos, su atención permanece completamente centrada en lo que ocurre dentro del monoplaza: "Durante esa hora y media, o esa hora de entrenamientos, hago lo que tengo que hacer; las cosas de fuera no me importan nada".

En esa misma conversación, Pedro de la Rosa quiso saber hasta qué punto considera Alonso que la fortaleza mental resulta determinante para conquistar un Mundial. El asturiano fue contundente en su respuesta: "Por lo mental, al 95 %".

Para Alonso, el talento y las capacidades al volante son fundamentales para conseguir llegar a la Fórmula 1 y ganarse la confianza de los equipos.

Sin embargo, una vez alcanzado ese nivel, entiende que la diferencia entre unos pilotos y otros se encuentra en gran medida en la capacidad para gestionar la presión, mantener la concentración y competir sin permitir que el resultado interfiera en la ejecución.