Las jugadoras españolas sub-20 levantan la Copa del Mundo.

Las jugadoras españolas sub-20 levantan la Copa del Mundo. Reuters

Fútbol ESPAÑA 0 (4) - 0 (3) COREA DEL NORTE

España recupera su dominio tras ganar su segundo Mundial femenino sub-20 después de imponerse a Corea del Norte

El combinado dirigido por David Aznar se llevó la victoria en la tanda de penaltis tras no conseguir materializar las mejores ocasiones durante el partido (0 (4) - 0 (3)).

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España es la nueva campeona del mundo femenina sub-20. El combinado nacional ha reconquistado el trofeo que levantaron por primera vez hace cuatro años en Costa Rica tras imponerse en la tanda de penaltis a Corea del Norte, las que hasta este 29 de septiembre eran las vigentes campeonas.

La selección dirigida por David Aznar ha firmado un torneo perfecto, contando todos sus encuentros por victorias y mostrando una gran superioridad sobre el terreno de juego.

Se vistió de héroe Laia López en la tanda de penaltis. La portera del Real Madrid paró los dos penaltis que le han dado a España su segunda estrella también en el fútbol femenino sub-20. Es la época dorada de todo el fútbol español.

El equipo dirigido por David Aznar arrebató la corona mundial a la indescifrable potencia asiática en un ejercicio de calidad, paciencia y, finalmente, fortuna.

Aznar introdujo dos cambios respecto al encuentro de semifinales, fiel a su manera de operar, agitando ligeramente el avispero en cada partido. España logró hacerse con el control de la pelota, siempre un buen punto de partida para encontrar las grietas del rival, en un duelo que comenzó con mucha intensidad.

La superioridad española

Una contra que Pau no pudo culminar y dos acciones de pizarra a la salida de sendos córners fueron las primeras aproximaciones de peligro de las españolas. El primer disparo entre los tres palos, obra de Cerrato, lo desbarató Pak con una valiente salida.

La respuesta norcoreana llegó con un lanzamiento lejano de la propia Pak que Laia desvió bien a córner.

España supo interpretar el partido. Apretó cuando encontró espacios y se replegó cuando la situación lo exigió. Siempre en bloque, compacto y solidario. Ambos equipos buscaron con insistencia a sus referencias ofensivas a la espalda de las centrales.

Rosalía Domínguez perdona una ocasión.

Rosalía Domínguez perdona una ocasión. Reuters

Sorprendió Corea al retirar antes del descanso a Pak, una de sus jugadoras más incisivas, para dar entrada a Kyong. La ariete norcoreana había protagonizado la ocasión más clara de la primera mitad, aprovechando un error de comunicación entre Cristóbal y Laia que la dejó sola ante la portería. Su remate, sin embargo, lo repelió la guardameta española con la manopla derecha.

El segundo acto arrancó con una arrancada de Cerrato por el costado izquierdo que ella misma culminó con un disparo demasiado centrado. Pasada la hora de juego, Chong desperdició un balón muerto dentro del área después del rechace de una falta que encogió el corazón de la nutrida parroquia española en las gradas de Lodz.

La respuesta de España llegó en una jugada de toque y precisión que terminó con la guardameta norcoreana salvando el mano a mano ante Rosalía. Apenas dos minutos después, Pak volvió a erigirse en salvadora, esta vez ante un remate de Cerrato después de un excelso cambio de orientación de Pau.

Unos penaltis para la historia

Aznar movió el banquillo con la entrada de Gurtubay y Agote, a las que después se sumaría Segura. España apretó todavía con más brío, aprovechando que Corea aguardaba agazapada en su campo.

Pak volvió a evitar el gol con un espectacular vuelo ante el derechazo de Pau desde la frontal. Las asiáticas elevaron la presión en el tramo final, especialmente a balón parado pero no lograron impedir que el encuentro se encaminara hacia la prórroga.

Para el tiempo extra, Aznar prescindió de Pau y Rosalía para dar entrada a Julià y Marisa. Dos piezas nuevas para un mismo puzzle. Como suele ocurrir en las prórrogas, el cansancio y el miedo a perder fueron imponiendo el orden sobre la creatividad. Hubo pocas llegadas al área rival y todavía menos ocasiones claras.

La más peligrosa fue un mano a mano de Marisa con Pak después de una picadita de Julià, que la guardameta rival volvió a desbaratar. Ya en la segunda parte de la prórroga, otro remate de cabeza de la '9' española encontró de nuevo la respuesta de Pak, protagonista de una auténtica exhibición de reflejos.

España no encontró la manera de derribar el muro norcoreano y el Mundial tuvo que decidirse desde los once metros. Ahuyentando los fantasmas del pasado -la selección había perdido la final del Mundial Sub'17 dos años antes ante el mismo rival y también en los penaltis-, España firmó una tanda perfecta.

Marisa, Segura, Julià y Agote transformaron sus lanzamientos, sostenidas por una Laia gigantesca que detuvo dos penas máximas para poner el broche de oro a una generación de oro.