Mourinho ha estrenado este 11 de agosto en 'Netflix' su miniserie documental

Mourinho ha estrenado este 11 de agosto en 'Netflix' su miniserie documental Netflix

Fútbol

Mourinho, 63 años: "Nunca di problemas a mis padres. La gente se reirá, pero no me he emborrachado en la vida"

El técnico portugués protagoniza su propia serie documental en Netflix y cuenta varios aspectos de su infancia en Setúbal.

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Jorge Pacheco
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José Mourinho deja a un lado su personaje más desafiante para mirar hacia Setúbal, su ciudad natal, en la nueva miniserie documental de Netflix.

La producción, titulada Mourinho, se estrenó el 11 de agosto y consta de tres episodios centrados en el recorrido personal y profesional del entrenador portugués.

El técnico, acostumbrado a convivir con la presión, los focos y la polémica, rebobina hasta una infancia marcada por la libertad de su barrio, la influencia familiar y una relación muy temprana con el fútbol.

"Me siento orgulloso de mis orígenes, de haber crecido en un país pequeño. Significa mucho para mí. Echas de menos a la gente, tu hogar, mi casa de Portugal", dice.

Mourinho describe una niñez alejada de la imagen pública que le ha acompañado durante buena parte de su carrera. Creció en una ciudad pequeña, con las calles como punto de encuentro y el balón como elemento cotidiano.

"Es una ciudad pequeña. Nos pasábamos todo el día en la calle, en el barrio donde crecí. Jugando al fútbol y pasando el rato. Éramos libres, muy libres. Mi madre sigue viviendo en el segundo piso, en la casa donde vivía yo de niño".

Su casa fue, además, un lugar en el que el fútbol formaba parte de la rutina. Su madre era profesora y su padre, Félix Mourinho, entrenador. Eso le permitió comprender desde joven las exigencias de una profesión que más tarde convertiría en su forma de vida.

José Mourinho, en el Real Madrid.

José Mourinho, en el Real Madrid. Europa Press

"Mi madre era maestra y mi padre entrenador de fútbol. En casa sabíamos bien lo que significaba el fútbol profesional. Era un sueño, pero no una obsesión. No era muy buen jugador, pero me tomaba el fútbol muy en serio", cuenta.

La confesión más sorprendente llega cuando el luso se distancia de la fama de conflictivo que construyó en los banquillos. Mourinho asegura que fue un joven disciplinado y sin sobresaltos para su familia:

"A mis padres nunca les di preocupaciones ni ningún problema. A la gente le cuesta creerlo porque ahora doy muchos problemas. No debería contarlo porque seguro que la gente se ríe, nunca me he emborrachado en la vida. Jamás. Fui un chaval muy formalito, y era feliz con esa tranquilidad. Fue perfecto porque cumplí mis sueños, por supuesto. Los sueños se iban cumpliendo poco a poco".

Sin condiciones para triunfar como futbolista, orientó pronto su ambición hacia los banquillos. El recorrido académico y las experiencias acumuladas junto a su padre, en la universidad y como asistente moldearon su camino.

"Quería ser entrenador, pero sabía que iba a ser difícil. Lo normal es que la gente como yo, al salir de la universidad, fuera preparador físico. Y ese es legado: abrí la puerta a muchos jóvenes que tenían el mismo sueño que yo. Cada cosa que he vivido, me preparaba para la siguiente: lo que aprendí de niño con mi padre, luego en la universidad, como segundo entrenador en el Benfica, en el Oporto y en el Barcelona... Se abrió la puerta".