Ibrahima Konaté, entrenando con el Real Madrid.

Ibrahima Konaté, entrenando con el Real Madrid. REAL MADRID

Fútbol

Ibrahima Konaté, 27 años: "Mi padre me dijo: 'Conviértete en buena persona, trabaja y no hagas trampas'"

El defensa encara su primera temporada como futbolista del Real Madrid.

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Ibrahima Konaté ya es nuevo jugador del Real Madrid, pero antes de convertirse en uno de los defensas más reconocidos de Europa tuvo que recorrer un camino muy alejado de los focos. El central francés creció en París, en el seno de una familia que desempeñó un papel fundamental en su formación y que siempre situó los valores personales por encima de la fama y el dinero.

En una entrevista concedida a L'Équipe, Konaté recordó que sus primeros contactos con el fútbol no fueron especialmente intensos. De hecho, durante su infancia prefería otras actividades antes que perseguir un balón. "Al principio no me gustaba demasiado el fútbol. En primaria, en el distrito 15 de París, prefería jugar al frisbee o a otra cosa", explicó el defensa.

Su relación con este deporte cambió tras la mudanza familiar al distrito 11 de la capital francesa. Allí comenzó a jugar con mayor frecuencia en el colegio y dio sus primeros pasos organizados en un club gracias a la intervención de su padre. "Cuando nos mudamos al distrito 11, empecé a jugar más en el colegio y mi padre me llevó a su club", relató.

La familia de Konaté, sin embargo, nunca vivió su carrera desde la ambición económica o la obsesión por el éxito.

El futbolista francés aseguró que sus padres se mantuvieron al margen de muchos aspectos de su profesión y que fueron sus hermanos quienes estuvieron más pendientes de su evolución. "Sinceramente, a mis padres no les interesa el fútbol. Son más mis hermanos quienes se ocupan de lo que ocurre a mi alrededor. Mis padres ni siquiera saben cuánto gano", afirmó.

El papel de su padre fue especialmente importante durante sus primeros años. Más que hablarle de contratos, fama o grandes equipos, le transmitió una serie de principios que Konaté todavía conserva. "Mi padre me dijo: 'Conviértete en una buena persona, trabaja, no hagas trampas y compórtate bien'", recordó.

Ese consejo estuvo acompañado de otra recomendación que también ha guiado su trayectoria: "Trabaja bien y no te preocupes por lo que diga la gente". Para Konaté, el fútbol debía ser una consecuencia del esfuerzo y no el centro absoluto de la vida familiar.

La incorporación al centro de formación del Sochaux fue uno de los primeros grandes cambios de su carrera. Su madre no lo aceptó de inmediato, porque prefería que permaneciera en casa. "Mi madre no sabía qué era un centro de formación. Cuando le explicamos que Sochaux estaba interesado en mí y que quería ficharme, dijo que no. Quería que me quedara con ella", confesó.

Con el tiempo, aquella decisión permitió a Konaté iniciar el camino que le llevaría hasta la selección francesa, el fútbol de élite y, ahora, el Real Madrid.