Gianni Infantino, durante el Mundial.

Gianni Infantino, durante el Mundial. REUTERS

Fútbol

La FIFA seguirá adelante con su plan de consultas a pesar de las críticas e insiste en que "nadie está vendiendo el fútbol"

El organismo que preside Gianni Infantino emitió un comunicado en respuesta al boicot anunciado por la UEFA de Ceferin.

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FIFA mantiene su hoja de ruta para crear FIFA Forward Enterprise (FFE), la filial comercial con la que quiere agrupar sus derechos de televisión, patrocinio, licencias, ticketing y hospitality junto con la explotación de sus torneos.

Pese al rechazo frontal de UEFA y al malestar de otras confederaciones, el organismo presidido por Gianni Infantino asegura que el proyecto no pone en venta el fútbol, sino que busca generar más recursos para reinvertirlos en el desarrollo del juego.

La respuesta llegó después de una semana de máxima tensión. UEFA acordó en una reunión de emergencia que sus 55 federaciones podrían boicotear las competiciones de FIFA, incluidos los Mundiales, si la propuesta no se retira por completo.

Concacaf -Norte y Centroamérica- también rechazó el plan, mientras que la AFC -Asia- expresó su decepción por no haber sido consultada antes del anuncio público.

En su comunicado, FIFA pidió rebajar el ruido y seguir con el proceso interno. La organización afirmó que respeta las preocupaciones expresadas y que quiere una consulta "abierta y democrática".

También sostuvo que las informaciones difundidas en los medios habían interrumpido el proceso previsto y que cada federación miembro debe votar con los hechos sobre la mesa.

El núcleo de la propuesta es crear una empresa controlada por FIFA que gestione mejor sus activos comerciales y las operaciones de sus competiciones.

El Mundial no está en venta

Según la versión difundida por el organismo, los inversores externos solo entrarían en una participación minoritaria, sin capacidad de decisión sobre la gobernanza deportiva, el formato del Mundial o la expansión de los torneos. FIFA insiste en que conservaría el control y que el dinero adicional regresaría a las federaciones miembro.

La medida ha encendido a parte del fútbol europeo porque se interpreta como un paso más hacia la privatización parcial de los activos más valiosos del deporte.

UEFA ha sido la más contundente al acusar a FIFA de cruzar una línea roja, mientras que otras confederaciones reclaman más transparencia y más tiempo para estudiar los detalles.

Aleksandre Ceferin, en el 50º Congreso de la UEFA.

Aleksandre Ceferin, en el 50º Congreso de la UEFA. Reuters

FIFA, en cambio, defiende que el cambio responde a una lógica de crecimiento. El organismo sostiene que el fútbol genera cada vez más valor comercial, pero que una parte insuficiente de ese dinero llega a los países y a los proyectos de base.

Por eso, según su versión, una estructura comercial especializada permitiría captar más ingresos y redistribuirlos después entre las 211 federaciones miembro.

La discusión no es solo institucional, sino también financiera. El plan prevé una valoración de 20.000 millones de dólares para FFE y una captación inicial de hasta 4.200 millones con la entrada de inversores de largo plazo.

Ese capital, siempre según FIFA, permitiría ampliar la financiación de los programas de desarrollo y elevar de forma notable las ayudas a las asociaciones nacionales.

En ese marco, FIFA defiende que no se trata de vender el Mundial. El organismo remarca que el Mundial no está en venta y que ni los inversores ni los socios comerciales tendrían influencia sobre las decisiones deportivas.

Su mensaje público, tras la rebelión de varias confederaciones, fue tajante: "nadie está vendiendo el fútbol".

Por ahora, el proceso no está cerrado. FIFA seguirá con la consulta a sus 211 federaciones miembro y solo avanzará si obtiene mayoría y si el Consejo aprueba los cambios regulatorios necesarios.

El pulso entre la gobernanza tradicional del fútbol y la expansión de su negocio comercial acaba de entrar en una fase decisiva.