Luis Figo con gafas de sol.

Luis Figo con gafas de sol. . EUROPA PRESS

Fútbol

El éxito de Luis Figo, 53 años, más allá del fútbol: su propia línea de ropa y una apuesta por el ladrillo

El exinternacional ha sabido triunfar una vez que colgó las botas después de haber jugado en el Barça y en el Real Madrid.

Más información: El refugio de Pau Cubarsí en un pueblo 185 habitantes: una capilla del siglo XVII y famoso por sus paisajes verdes

A. M.
Publicada
Actualizada

Luis Figo ha logrado construir una segunda carrera profesional que resulta tan llamativa y exitosa como la que protagonizó durante sus años dorados en los terrenos de juego. El luso jugó en el Real Madrid o el FC Barcelona.

Después de tomar la decisión de colgar las botas de manera definitiva en el año 2009, el exinternacional portugués demostró que no tenía intención de limitarse a disfrutar pasivamente de su merecido retiro. En lugar de ello, decidió apostar firmemente por la diversificación de sus actividades, convirtiéndose paso a paso en un empresario de gran calado.

Aunque su ilustre nombre sigue y seguirá estando inevitablemente ligado a la historia del fútbol, en la actualidad su figura pública también se asocia de forma indisoluble a la gestión de inversiones, la creación de sociedades mercantiles y el desarrollo de proyectos de gran envergadura. Gracias a esta incansable visión, ha sabido forjar y mantener una posición económica verdaderamente sólida.

Uno de los movimientos más visibles y mediáticos dentro de su extensa red de negocios ha sido su ambicioso desembarco en la exigente industria de la moda de lujo.

El exfutbolista impulsó la creación de su propia firma, bautizada como LF, una marca minuciosamente enfocada en la ropa y los accesorios de corte masculino. Lejos de conformarse con ceder simplemente sus derechos de imagen, Figo ha apostado por dotar a la marca de una identidad propia, un posicionamiento premium y un enfoque claramente comercial.

Esta decisión estratégica encaja a la perfección con su perfil público, ya que durante décadas ha proyectado una imagen de indudable elegancia. A este proyecto se le suma su profundo y activo interés por el negocio inmobiliario.

Figo ha canalizado una parte significativa de su patrimonio hacia diversas propiedades y sociedades ligadas al ladrillo, centrando sus operaciones principalmente en España y Portugal. Su estrategia en este sector ha sido sumamente activa, asumiendo operaciones que le han generado tanto importantes beneficios como ciertas pérdidas.

Sin embargo, el impacto real de su nueva vida empresarial destaca notablemente en el sector de la alimentación. El portugués entró como accionista en Elgorriaga Brands, la histórica compañía galletera, a la cual ha ayudado a experimentar un extraordinario impulso comercial.

El hecho de que esta empresa haya llegado a registrar una facturación de alrededor de 15 millones de euros demuestra que Figo no ejerce como una figura meramente decorativa, sino que forma parte activa de una estructura organizativa con un peso económico muy real. Su radar inversor también se ha expandido hacia la minería, a través de sociedades corporativas como Damash Assets y Damash Minerals.En paralelo, la UEFA lo incorporó como asesor de fútbol, una labor fundamental que le permite seguir conectado al deporte desde una perspectiva institucional y estratégica.

Luis Figo representa hoy el paradigma del deportista de élite que supo dejar atrás la inevitable nostalgia de la cancha para convertirse en un perfil empresarial polifacético. Su caso ilustra a la perfección cómo una carrera deportiva absolutamente excepcional puede transformarse con rotundo éxito en una sólida trayectoria profesional a largo plazo, combinando magistralmente su indudable prestigio.