Unai Emery.

Unai Emery.

Fútbol

El pueblo español donde Unai Emery se refugia: mezcla entre mar y montaña, barrio de pescadores y un faro reconocido

El entrenador vasco busca añadir una nueva Europa League a su palmarés con el Aston Villa.

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A. M.
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Lejos de la vertiginosa presión de los banquillos de la élite europea y de los focos mediáticos, Unai Emery tiene un santuario particular al que siempre regresa para desconectar: Hondarribia.

El laureado técnico vasco encuentra en su localidad natal el equilibrio perfecto. Este pintoresco municipio de Guipúzcoa no solo es la cuna del entrenador, sino que se ha consolidado como uno de los destinos turísticos más impresionantes del País Vasco.

Hondarribia, villa costera, ofrece una combinación inigualable de historia medieval, esencia marinera y una de las mejores ofertas gastronómicas de España.

Para entender el encanto del pueblo de Unai Emery, es imprescindible adentrarse en su Casco Histórico. Hondarribia ostenta el orgullo de ser la única población guipuzcoana que conserva intacto su recinto amurallado.

Cruzar la Puerta de Santa María es iniciar un viaje en el tiempo. Sus calles empedradas, como la emblemática Calle Mayor, están flanqueadas por casas nobles y palacios con escudos de armas.

En la cima del casco antiguo aguarda la Plaza de Armas y el imponente Castillo de Carlos V, una fortaleza de piedra del siglo X que hoy en día acoge al Parador Nacional de Turismo, ofreciendo unas vistas que dominan todo el estuario.

El Barrio de la Marina

Si el casco antiguo representa la nobleza, el Barrio de la Marina es el corazón vibrante y popular de Hondarribia. Este antiguo barrio de pescadores es una de las estampas más fotografiadas del País Vasco gracias a sus tradicionales casas pintadas con colores vivos (verdes, rojos y azules) y sus balcones de madera rebosantes de flores.

La Calle San Pedro es la arteria principal de este enclave. Es una calle peatonal llena de vida donde se respira la auténtica cultura vasca.

Aquí, la gastronomía cobra un protagonismo absoluto. Hondarribia es considerada la meca de la alta cocina en miniatura. Locales míticos como el Gran Sol invitan a disfrutar de una inolvidable ruta de pintxos, acompañados siempre de una buena copa de Txakoli frío.

Para los amantes del producto del mar, el pescado fresco a la parrilla y el marisco, herencia directa de su tradición pesquera, son un auténtico espectáculo para el paladar.

El Faro de Higuer

La magia de Hondarribia radica también en su privilegiada geografía, situada justo donde los Pirineos se funden con el mar Cantábrico. La Bahía de Txingudi, formada por la desembocadura del río Bidasoa, sirve de frontera natural con Francia, permitiendo contemplar la vecina localidad de Hendaya desde el paseo marítimo.

El broche de oro a este paisaje de película lo pone el Faro de Higuer. Situado al final de la bahía y abrazado por impresionantes acantilados, este emblemático faro no solo sirve de vigía frente al mar bravío, sino que es el punto de partida (o de llegada) de espectaculares rutas de senderismo por la costa.

A sus pies, la extensa y tranquila playa de Hondarribia completa la oferta, demostrando por qué esta mezcla entre mar y montaña es el refugio ideal para uno de los técnicos más exitosos del fútbol moderno.