Rubén García, con la camiseta de su club de eSports, Guasones

Rubén García, con la camiseta de su club de eSports, Guasones Guasones

Fútbol

Rubén García, futbolista: "Cuando firmé mi primer contrato, el presidente pagó los 1.200€ de mi carné de conducir"

El jugador de Osasuna reveló una anécdota de cuando firmó por el Levante UD para perseguir su sueño de ser futbolista profesional.

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A. M.
Publicada

Rubén García no es un futbolista de historia de portada, pero sí de historias que se cuentan en el banquillo. El extremo de Osasuna ha construido una carrera a base de trabajo silencioso.

Sin embargo, uno de los momentos más simbólicos de su vida no se produjo en un campo, sino en una oficina del Levante UD, cuando el club se encargó de pagarle algo aparentemente pequeño: su carné de conducir.

"Me pasó con el Levante una anécdota. Recuerdo una de las primeras veces que fui a firmar el contrato, que tuvieron que venir mis padres a llevarme. Tenía 18 años y, no sé cómo, fue que el presidente del Levante, que fue el que firmó el contrato conmigo, me preguntó si no podía venir en mi coche", recuerda García.

Rubén García, durante un partido de Osasuna

Rubén García, durante un partido de Osasuna AFP7 / Europa Press

Aquella pregunta, banal para muchos, abrió la puerta a una situación que marcó su percepción del fútbol profesional. Sus padres, con una economía ajustada, no podían permitirse el lujo de financiar un trámite tan básico como el carné, algo que casi siempre se asocia a la libertad de la juventud, no a un obstáculo económico.

"Yo miré a mis padres, mis padres me miraron a mí. Ellos no podían pagarme un carné de conducir. El presidente preguntó que si no podíamos pagarlo", comentó García.

Siguió en su relato de la anécdota: "El presidente dijo: 'No te preocupes, pásanos lo que sea y nosotros te pagamos el carné de conducir'", relata.

Un detalle inolvidable

El detalle, por pequeño que parezca, habla de una institución que, en ese momento, decidió asumir un coste que no estaba contemplado en ningún contrato: ayudar a un chico que se incorporaba al fútbol profesional, pero que aún cargaba con las limitaciones de una familia sin grandes recursos.

"Me pagaron ellos las prácticas, me pagaron el carné de conducir. Incluso claro, si suspendes tienes que hacer más prácticas y pagar más. Lo recuerdo como algo muy especial y que siempre estaré agradecido porque, quién sabe, de alguna forma podía haber hecho cualquier cosa para sacar esas cantidades, unos 1.200€", confiesa.

El gesto rompe la idea de que el traspaso de un futbolista joven se limita a la firma, a la cláusula y al salario. En este caso, el Levante cubrió un vacío que, de otra forma, podría haber obligado a Rubén García a buscar ingresos alternativos o cargar aún más a su familia.

A Primera División

Desde entonces Rubén García no pasó de crecer. Creció en las categorías inferiores del Levante UD y en 2017 se marchó cedido al Real Sporting. Un nuevo préstamo a Osasuna supuso el salto definitivo, y el conjunto navarro decidió quedárselo en propiedad en 2019. 

El contexto de aquella anécdota encaja perfectamente con la imagen que el futbolista proyecta: un jugador que llegó sin ruido, sin grandes promesas ni pacos mediáticos gigantescos. Su primer sueldo professional, aunque desconocido en cifras concretas, se entiende en un entorno donde incluso el simple hecho de poder conducir se convirtió en un privilegio.

En un mundo saturado de historias de lujo y desenfreno, la historia de Rubén García se centra en un acto que, por muy pequeño, permanece en la memoria como un gesto de humanidad.