Montaje de Aitana Bonmatí y el pueblo de Cadaqués.

Montaje de Aitana Bonmatí y el pueblo de Cadaqués.

Fútbol

El pueblo español donde Aitana Bonmatí pasa sus vacaciones: 2.900 habitantes y la fuente de inspiración para Salvador Dalí

La jugadora del Barça ha redescubierto el placer de los planes familiares en rincones poco conocidos de Cataluña.

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C. S.
Publicada

Hay lugares que no figuran en las guías de imprescindibles ni en los rankings de destinos de moda, pero esconden una magia serena capaz de cautivar incluso a quien ha ganado en tres ocasiones el Balón de Oro.

Cadaqués, en el extremo oriental del Alt Empordà, se ha convertido en algo más que un pintoresco pueblo de la Costa Brava: es el refugio al que regresa Aitana Bonmatí cuando necesita desconectar y, al mismo tiempo, el escenario que marcó la imaginación de Salvador Dalí durante décadas.

Con algo menos de 3.000 habitantes según los últimos datos del INE, este municipio gerundense condensa en unas pocas calles blancas un peso cultural y simbólico difícil de encontrar en otros rincones del Mediterráneo.

La centrocampista del Barça, Balón de Oro y campeona del mundo, ha dejado constancia en varias ocasiones de su predilección por el turismo de proximidad y por rincones que preservan la identidad catalana.

Tras temporadas extenuantes, Cadaqués se ha consolidado como uno de sus destinos favoritos: allí ha pasado parte de sus vacaciones recientes, compartiendo en redes imágenes de calas, paseos por el puerto y reuniones con amigos frente al mar. 

Aitana Bonmatí.

Aitana Bonmatí. Europa Press

En una de esas estancias lució incluso una camiseta con el mensaje "I love Cadaqués", una declaración explícita del vínculo emocional que la une al pueblo. 

La postal que disfruta Bonmatí es la misma que enamoró a Dalí casi un siglo antes. Cadaqués no fue el lugar de nacimiento del pintor -nació en Figueres-, pero sí el pueblo más cercano a su corazón, como recuerdan las biografías y los relatos locales.

Un pueblo con mucha historia

La familia del artista veraneaba allí y el joven Salvador apareció fotografiado en la terraza de la casa familiar, en la playa de Llané Gran, un entorno que acabaría infiltrándose en muchas de sus primeras obras.

Después de su etapa en Estados Unidos, Dalí se instaló definitivamente en Portlligat, una pequeña cala perteneciente al término municipal de Cadaqués, donde encontró la luz, el mar y la tranquilidad que buscaba para desarrollar su lenguaje surrealista.

Ese vínculo creativo no quedó en anécdota. Cadaqués y su bahía se han convertido en escenario recurrente de la iconografía daliniana, hasta el punto de que diversas publicaciones subrayan cómo cuadros como "Muchacha en la ventana" se apoyan en las vistas del pueblo para construir la atmósfera que define la obra.

El paisaje abrupto del cabo de Creus, los reflejos cambiantes del mar y la forma en que la luz se filtra entre las fachadas blancas ayudaron a forjar un imaginario que hoy se vende al visitante como parte esencial del relato local.

En paralelo, el municipio ha experimentado una recuperación demográfica ligada al auge del turismo y de los servicios en la segunda mitad del siglo XX y las primeras décadas del XXI, hasta situarse en torno a los 2.900 habitantes censados.

Esa escala contenida permite que Cadaqués mantenga todavía un pulso cotidiano de pueblo, con pescadores, pequeños negocios y una vida fuera de temporada que contrasta con el bullicio estival.

Es precisamente ese equilibrio entre calma y proyección internacional el que seduce a figuras como Bonmatí, que encuentran allí un espacio para descansar sin renunciar al simbolismo del lugar.