Hansi Flick y Diego Simeone, cara a cara en el Barça - Atletic

Hansi Flick y Diego Simeone, cara a cara en el Barça - Atletic Diseño: Deportes EE

Fútbol

Barça - Atleti, round 2: las notas de Flick y Simeone para una eliminatoria caliente por el pasado y por los arbitrajes

Cuatro días después de enfrentarse en Liga, culés y colchoneros colisionan en la Champions repitiendo el escenario de los años 2014 y 2016.

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Hace doce años, el Atlético de Madrid eliminó al Barcelona en cuartos de Champions y llegó a la final de Lisboa. Dos años después, exactamente el mismo escenario, cuartos de final, y exactamente el mismo final: el Atleti pasa y alcanza después la final de Milán.

Ahora, ambos equipos se miden de nuevo en cuartos de la Champions -comenzando otra vez con la ida en el Camp Nou- y el guion vuelve a estar cargado de historia, táctica y una tensión arbitral que amenaza con desbordarse dentro del campo. Llega el quinto encuentro en esta temporada entre Flick y Simeone, el segundo en cuestión de días.

El 12 de febrero, el Metropolitano fue el escenario de la mayor humillación sufrida por el Barça bajo las órdenes de Hansi Flick. El Atlético desplegó uno de sus partidos más completos de la temporada: dominó en las dos áreas, anuló al Barcelona en la salida de balón y convirtió cuatro goles antes del descanso.

Joan García marcó en propia puerta, Griezmann, Lookman y Julián Álvarez culminaron la goleada. El Camp Nou guardó para sí la esperanza de la remontada el 2 de marzo, pero la épica llegó solo a medias: un 3-0 brillante de los de Flick no fue suficiente para doblegar el global y el Atlético llegó a su primera final copera en trece años.

Ese 4-0 no solo dejó una herida futbolística. El Barça presentó una queja formal a la RFEF por el arbitraje de Martínez Munuera, denunciando el gol anulado a Cubarsí -tras más de siete minutos de revisión por un fuera de juego milimétrico que no pudo verificarse con el SAOT- y la expulsión de Eric García, que el club consideró desproporcionada frente a la impunidad de una entrada de Giuliano sobre Balde.

La semilla de la polémica estaba plantada y, dos meses después, fructificaría en el Metropolitano con los papeles cambiados.

El VAR en el ojo del huracán

El 4 de abril, apenas cuatro días antes de la ida de Champions, los mismos protagonistas volvieron a verse las caras en Liga. El Barça se impuso 1-2 con gol de Lewandowski en el 87', en un partido que volvió a terminar envuelto en polvareda arbitral, esta vez con el Atlético como parte agraviada.

Nico González fue expulsado en la primera parte -decisión que Simeone aceptó como correcta- pero lo que encendió la mecha fue la acción del segundo tiempo: Gerard Martín pisó el tobillo de Thiago Almada con la plancha. El colegiado Busquets Ferrer mostró la roja directa de inmediato. Melero López, desde la sala VOR, llamó al árbitro al monitor y este rebajó la sanción a amarilla.

Busquets Ferrer recula y enseña la amarilla a Gerard Martín durante el Atleti - Barça

Busquets Ferrer recula y enseña la amarilla a Gerard Martín durante el Atleti - Barça EFE

La reacción del Atlético fue inmediata y contundente. Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado del club, emitió un comunicado público en el que afirmaba que "cuando vemos las imágenes y escuchamos los audios que comparte la Federación solo queda sentir vergüenza".

Además, cuestionó directamente la función del VAR: "El VAR solo debe intervenir para corregir errores no interpretables, no para decidir en lugar del árbitro principal". Acto seguido, el club exigió explicaciones formales al CTA, recurriendo a una frase que sintetizaba su frustración: "Es imposible competir cuando te explican unas reglas y se aplican otras".

La crispación rojiblanca llega, pues, al Camp Nou con munición extra: cuatro días después de sentirse perjudicados por el arbitraje, deben competir ante el mismo rival en un escenario Champions que, en cambio, históricamente les ha sonreído.

Los fantasmas de 2014 y 2016

La estadística es tan llamativa que resulta imposible ignorarla. Las dos únicas veces que Barça y Atlético se han medido en Champions fue en cuartos de final, y en ambas ocasiones la ida se disputó en el Camp Nou. Y en las dos, el Atlético pasó de ronda y llegó a la final.

En 2013/14, el Camp Nou acogió la ida con empate a uno. En la vuelta, en el Vicente Calderón, un gol de Koke en el minuto 5 bastó para sentenciar una eliminatoria que el Atlético había controlado con sus señas de identidad defensivas y su contundencia a balón parado.

Aquel equipo, con Diego Costa -o sin él, dado que sufrió varias lesiones- Koke, Arda Turan y David Villa, llegó hasta la final de Lisboa, donde el Real Madrid les ganó en la prórroga con un gol de Sergio Ramos en el 93'.

La edición 2015/16 repitió el guion con aún más dramatismo. El Barça ganó 2-1 la ida en el Camp Nou, pero en la vuelta, en el Calderón, Antoine Griezmann destrozó los sueños azulgrana con un doblete -el segundo de penalti en el 88'- para un global de 3-2 que mandó al Atlético a las semis.

Griezmann y Koke celebrando en la eliminatora de Champions contra el Barça en 2016

Griezmann y Koke celebrando en la eliminatora de Champions contra el Barça en 2016 EFE

Otra vez, la final: esta vez en Milán, otra vez contra el Real Madrid, otra vez la misma tragedia en los penaltis. Dos finales, dos cruces con el Barça en cuartos, y el mismo desenlace en ambas. Para Simeone, el Camp Nou no es un lugar que inspire miedo: es el lugar desde donde se comienza a soñar con mayo.

Las claves tácticas

El Barça de la temporada 2025/26 es el equipo con más puntos en La Liga (76, con 25 victorias), el que eliminó al Newcastle con un contundente 7-2 en el global y el que cuenta con un Lamine Yamal en estado de gracia -5 goles en 8 partidos de Champions, con gol en los tres últimos encuentros europeos.

Junto a él, la irrupción reciente de Rashford como recurso de velocidad y profundidad, y la solidez de un bloque que Flick ha construido sobre una presión alta y un fútbol de posesión agresivo.

"El Atlético es un equipo duro, tiene la actitud adecuada, la intensidad, jugadores rápidos. Saben cómo defender en bloque bajo y no es fácil marcarles dos goles", reconoció el técnico alemán en la previa del partido.

La respuesta táctica de Simeone pasa por un marcaje especial sobre Pedri. El canario es el eje del juego azulgrana -la brújula que regula tiempos, activa a Lamine en banda y conecta con Lewandowski- y neutralizarlo es la clave que el Cholo ha identificado por encima de cualquier otra.

Marcos Llorente y Koke serían los encargados de cubrir ese trabajo de sacrificio en la sala de máquinas. "Tenemos que estar fuertes, jugar mejor que en la vuelta de Copa donde no nos dejaron pensar", declaró Simeone tras la derrota liguera del sábado.

Por su parte, Flick tiene ante él el reto de romper el bloque bajo atlético con un Camp Nou empujando desde el primer minuto. El técnico alemán ha reclamado el apoyo de la afición como factor determinante: "Tengo la sensación de que la conexión entre nuestros fans y los jugadores es fantástica. Los necesitamos".

El laberinto de los apercibidos

Antes de que ruede el balón, ya existe un partido dentro del partido. El combinado azulgrana llega con cuatro jugadores apercibidos que podrían perderse la vuelta en el Metropolitano ante una amarilla: Lamine Yamal, Marc Casadó, Fermín López y Gerard Martín.

Lamine Yamal jugando con una pelota de tenis en el entrenamiento del Barça

Lamine Yamal jugando con una pelota de tenis en el entrenamiento del Barça EFE

La presencia de Lamine en esa lista es especialmente sensible. Además, el Barça llega sin Christensen, Marc BernalFrenkie de Jong y Raphinha.

La situación del Atlético en este sentido es aún más alarmante: hasta siete futbolistas están apercibidos de cara a la vuelta, entre ellos piezas clave de la defensa como Robin Le Normand, Lenglet, Llorente, Pubill y Ruggeri, además de Giuliano Simeone y Thiago Almada.

Para completar el escenario, Oblak, Giménez, Pablo Barrios y Johnny Cardoso llegarán lesionados al partido. Incluso el propio Simeone está a una amarilla de perderse el partido de vuelta en su estadio.

El árbitro elegido para la ida es el rumano István Kovacs, un nombre que no genera precisamente entusiasmo en el vestuario atlético: el historial rojiblanco con el colegiado no arroja ninguna victoria previa, y en precedentes europeos ha mostrado hasta siete tarjetas amarillas al equipo en un solo encuentro. En un cruce ya de por sí cargado de electricidad arbitral, la figura del árbitro adquiere una dimensión mayor de lo habitual.

Dos filosofías, una historia pendiente

Flick ha construido en el Barça algo que pocos esperaban en tan poco tiempo: un equipo que ataca con alegría, defiende con compromiso colectivo y ha hecho del Camp Nou un fortín europeo.

Simeone, por su parte, lleva más de una década demostrando que su Atlético crece cuando el calendario aprieta, cuando el escenario es enorme y cuando el rival es el que cotiza como favorito. "Para mí, no tengo ninguna duda, que el Barcelona es el mejor equipo de Europa que mejor ataca", reconoció el Cholo en el momento del sorteo, lo que en el lenguaje cholista equivale a una declaración de guerra.

Cuartos de Champions, Camp Nou, miércoles por la noche. El mismo lugar que en 2014 y en 2016 vio al Atlético dar el primer paso hacia la final. El mismo escenario en el que el Barça quiere escribir, esta vez, un final diferente.

Cuatro partidos entre ambos en una misma temporada han dejado conclusiones tácticas, cicatrices emocionales y una disputa arbitral que seguirá latiendo bajo la superficie del juego. Todo eso se condensa en noventa minutos. El round 2 comienza.