Jermaine Pennant, durante su etapa en el Real Zaragoza.

Jermaine Pennant, durante su etapa en el Real Zaragoza.

Fútbol

Jermaine Pennant, exfutbolista: "Soy un analfabeto financiero. Perdí más de 11 millones en propiedades y caballos"

El exjugador del Arsenal, Liverpool y Real Zaragoza llegó a estar en bancarrota después de tomar decisiones económicas erróneas por su desconocimiento.

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C. S.
Publicada

Durante años, Jermaine Pennant fue uno de esos nombres que simbolizaban el talento británico con un punto de rebeldía. Extremo eléctrico, formado en el Arsenal y recordado por su paso por el Liverpool y por el Real Zaragoza, su carrera parecía una mezcla de velocidad, desborde y episodios fuera de lo común.

Dentro del campo deslumbraba por su técnica; fuera, su carácter temperamental lo llevó a las portadas por motivos muy distintos al fútbol.

En 2023 concedió una entrevista al tabloide británico The Sun en la que, con una honestidad descarnada, reconocía: "Soy un analfabeto financiero. Perdí más de 11 millones en propiedades y caballos". Sus palabras reflejaban el colapso de una fortuna amontonada durante años de fútbol de élite y dilapidada por la falta de control y asesoramiento.

En aquel testimonio, el exfutbolista se mostraba más humano que nunca, consciente de sus errores y del precio de la inmadurez. "Con toda honestidad, podría haber sido multimillonario y aun así haberla jodido. No sabía cómo lidiar con las cosas y no pensaba en las consecuencias de mis acciones. Eso me llevó a la bancarrota más que cualquier otra cosa. No tenía ni idea de lo que estaba ganando y lo que salía de mi cuenta", confesaba.

Su relato era el de alguien que alcanzó la cima sin las herramientas necesarias para mantenerse en ella.

Jermaine Pennant.

Jermaine Pennant.

Pennant no solo hablaba de dinero. Sus palabras también revelaban una lucha interna constante. "Me han etiquetado como un chico malo pero, en realidad, solo era un niño inseguro que no sabía lo que estaba haciendo. Debido a mi TDAH, simplemente ignoraba las cosas y enterraba mi cabeza en la arena, incluso olvidaba que era dueño de una casa".

La explicación, más que una justificación, ponía en evidencia el coste de la fama temprana y la ausencia de apoyo psicológico en un entorno donde el error se castiga más que se comprende.

Su trayectoria está llena de anécdotas tan insólitas como reveladoras. Durante su etapa en el Real Zaragoza, llegó a dejar su Porsche Cayenne abierto frente a la estación porque perdía un tren. "Compré casas, pero nunca hablé con un agente inmobiliario y tenía hipotecas que no conocía. Tomé malos consejos de malas personas y simplemente viví el día a día", recordaba.

Esa forma de vivir al límite, casi por inercia, lo llevó no solo a la ruina económica, sino también a experiencias judiciales: Pennant incluso pasó por prisión por conducir bajo los efectos del alcohol.

Pese a todo, su tono en la entrevista no era derrotista, sino liberador. Tras declararse en bancarrota, aseguraba haber encontrado un equilibrio que nunca tuvo. "Estar en bancarrota no es una situación ideal, pero significa que puedo reconstruir mi vida y comenzar una nueva", afirmaba, antes de añadir con serenidad: "Soy más feliz que nunca".

Tres años después de aquellas confesiones, su historia sigue despertando interés y sirviendo como advertencia. Jermaine Pennant representa a toda una generación de deportistas que, tras vivir el sueño de la élite, se enfrentan sin red de seguridad a la realidad económica y emocional.

Su caída -y su posterior reconstrucción- recuerdan que ni el talento ni la fama garantizan estabilidad cuando falta algo más esencial: la educación, el autocontrol y la humildad para aprender antes de que sea demasiado tarde.