Jesús Navas y su padre Francisco.

Jesús Navas y su padre Francisco.

Fútbol

Paco, padre de Jesús Navas (40), exfutbolista: "Ojalá la gente sepa que no hace falta pisar a nadie para llegar a lo más alto"

La leyenda del Sevilla FC refleja los valores de la humildad en los que se puede competir al máximo nivel sin perder las formas ni la empatía.

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C. S.
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Jesús Navas siempre ha presumido de humildad y discreción, pero pocas veces ese legado se ha explicado tan bien como cuando tomó la palabra su padre, Paco, para resumir una carrera de más de dos décadas en la élite.

Paco Navas, invitado en Carrusel Deportivo, fue directo al señalar dónde está, para él, la verdadera grandeza del excapitán del Sevilla y campeón del mundo con España. "No hace falta pisar a nadie para llegar a lo más alto", insistió, usando el ejemplo de su propio hijo como prueba de que se puede competir al máximo nivel sin perder las formas ni la empatía.

El padre del exfutbolista recalcó que el camino de Jesús se entiende antes por sus valores que por el número de títulos que ha levantado.

Desde su debut con el Sevilla hasta su despedida del Sánchez-Pizjuán, Navas ha sido señalado por compañeros, rivales y aficionados como un futbolista educado, cercano y respetuoso, algo que su padre reivindica como el verdadero éxito.

"Jesús no ha sido un producto del fútbol, sino una buena persona y un amante de este deporte", ha llegado a destacarse en redes sociales al recoger sus palabras. Para Paco, esa es la mejor herencia: demostrar que se puede llegar a ser el capitán de la Selección sin convertirse en un personaje distante ni caer en la soberbia.

Jesús Navas agradece a la afición sevillista el apoyo en su homenaje.

Jesús Navas agradece a la afición sevillista el apoyo en su homenaje. Reuters

Durante la conversación, el foco se apartó de las vitrinas para ponerlo en lo cotidiano: en cómo se comporta Jesús con la gente y cómo ha tratado siempre a quienes le rodean. El propio padre subrayó que, al repasar la trayectoria de su hijo, prefiere que se hable "de los valores, de la humildad y del respeto" antes que de las medallas o las copas que ha ido acumulando.

Para él, el verdadero ejemplo que deja Navas no es solo el de un extremo incansable, sino el de alguien que no cambió su forma de ser pese a la fama.

Jesús, en paralelo, ha reforzado esa visión en otras entrevistas, explicando que quiere que la gente se quede "sobre todo con la persona" y con el hecho de no haber cambiado "desde el primer día".

Esa coherencia entre lo que el hijo practica y lo que el padre predica es lo que da fuerza al mensaje de Paco: el éxito no está reñido con la sencillez, ni el carácter competitivo con el respeto al rival. Y en un contexto de fútbol hipermediatizado, el testimonio paterno suena casi a declaración de principios.

Las palabras de Paco se produjeron, además, en el tramo final de la carrera de Jesús Navas, cuando su figura ya era patrimonio emocional del sevillismo y del fútbol español.

El propio jugador confesó tras su retirada que está "muy feliz de haberlo dado todo" por el Sevilla y por la selección, y que lo que más le enorgullece es que le digan que sigue siendo el mismo chico de Los Palacios. Para su padre, esa es la confirmación de que el mensaje que se repetía en casa -humildad, trabajo, respeto- ha calado tanto como cualquier charla táctica.

En la grada del Sánchez-Pizjuán, cada vez que el número 16 ha sido coreado, lo que se ha ovacionado no han sido solo centros medidos y carreras infinitas, sino también esa manera de entender la profesión que Paco resumió en una sola frase.