Volodymyr Razuvanov y Artem Antoshkin, en un fotomontaje con las banderas de Ucrania y Rusia.

Volodymyr Razuvanov y Artem Antoshkin, en un fotomontaje con las banderas de Ucrania y Rusia.

Fútbol FÚTBOL SALA

Ucrania - Rusia, el partido de la guerra: miedo a graves altercados en el Europeo de fútbol sala

Este viernes se disputan las semifinales del campeonato en Países Bajos, donde se abre un nuevo frente dentro de la situación bélica que existe entre las naciones.

3 febrero, 2022 05:16

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Desde que Rusia y Ucrania viven con un conflicto fronterizo no ha habido eventos deportivos masculinos en los que se hayan enfrentado directamente. Pero el buen hacer de ambos países en fútbol sala ha deparado unas semifinales del Europeo en el momento en el que la tensión está en su peor situación. Con Estados Unidos enviando tropas al Este de Europa, la OTAN en alerta y Vladímir Putin amenazando con la invasión, las dos selecciones buscarán una plaza en la gran final este viernes.

Ucrania dio la sorpresa y se coló en las semifinales tras superar a Kazajistán, la favorita en este enfrentamiento, por 5-3. Este país no alcanzaba esta ronda desde 2005, después de haber sumado dos subcampeonatos en los primeros torneos de Europa oficiales. Lo de Rusia no es una novedad. Los pupilos de Sergei Skorovich han estado entre los cuatro mejores equipos en los últimos cuatro campeonatos, aunque no ganan desde 1999.

Pero más allá de lo deportivo, este enfrentamiento tiene el gran aliciente del ambiente bélico que viven estas dos naciones. La anexión de Crimea, los enfrentamientos armados en el Donbás, el acercamiento de Ucrania a la OTAN y la respuesta de Rusia colocando un ejército en la frontera con su vecino han ido complicando la situación, considerada la más peligrosa que atraviesa el mundo desde el fin de la Guerra Fría. Esta situación ha afectado a los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín 2022.

Los jugadores de Rusia celebran un gol durante el Europeo de futbol sala 2022.

Los jugadores de Rusia celebran un gol durante el Europeo de futbol sala 2022. EFE

La UEFA, desde 2014 que estalló esta situación, evita que, al menos en las primeras rondas, los clubes rusos y ucranianos se enfrenten entre sí en sus competiciones internacionales como la Champions League y la Europa League. No han podido evitar esta situación, como tampoco pudieron en el Europeo de fútbol sala femenino de 2019 donde ambas selecciones se disputaron la tercera plaza con victoria rusa. Pero lo más importante fue que no hubo incidentes.

Países Bajos, ¿lugar de batalla?

Se abren dos frentes a los que la UEFA, que piensa hacer una declaración al respecto en la previa del encuentro, está atendiendo. El primero es el que se desarrolle sobre la cancha. Desde el equipo ruso no se hizo mención alguna al rival en las declaraciones tras el choque que les clasificó para las semifinales. Es más, Ivan Chishkala aseguraba mantener una relación amistosa con los ucranianos: "Hablamos, nos vemos en el hotel, nos saludamos de una manera absolutamente civilizada. No hay malentendidos".

Sí se puede interpretar un punto más de belicosidad en las palabras de los ucranianos. "Para mí es una gran emoción y un sueño. Hemos trabajado muy duro para esto. Encontraremos más energía para el próximo partido. Hay cosas que puede que solo sucedan una vez en tu vida, por lo que debes darlo todo", esgrimía Ihor Korsun. Se puede pensar que se refiere solo a lo deportivo, ya que Ucrania lleva casi 20 años sin tener oportunidad de estar en disposición de luchar por el título. El técnico Oleksandr Kosenko estuvo más comedido en sus comentarios.

Desde el país ucraniano sí que ha habido provocaciones como el medio deportivo Tribuna, que hacía mención de un posible cambio de la camiseta de Ucrania con este mensaje: "En el próximo partido recordaremos una vez más que Crimea es Ucrania". Se trata de una versión similar al elemento que la UEFA prohibió al equipo de fútbol durante la disputa de la pasada Eurocopa. Nada hace pensar que el organismo internacional vaya a permitir en esta ocasión la silueta de la zona ocupada por Rusia.

En el otro frente, las declaraciones del presidente de Federación de Fútbol RusaEmil Aliyev, tampoco llaman a calmar las aguas: "No se puede ignorar el trasfondo político de este partido. Nos hemos mantenido separados durante mucho tiempo, incluso en este Europeo, para asegurarnos de que no nos enfrentemos. El deporte está alejado de la política. Sería mejor si todos resolvieran sus relaciones, quién es más fuerte o más rápido, en el campo deportivo".

Por la misma vía va el responsable del comité de Cultura Física y Deportes de la Duma, Dmitry Svishchev haciendo referencia a una posible suspensión del choque por parte de la UEFA. "El partido debe disputarse, independientemente de nuestras diferencias políticas. Si las provocaciones son hipotéticamente posibles, no son por parte de os deportistas. Pueden provenir de seguidores individuales que podrían ir al partido para tratar de crear una situación innecesaria en torno a un hermoso evento. La responsabilidad recae en los organizadores de Ámsterdam. Realmente espero que todo esté organizado al más alto nivel", explicó.

Los jugadores ucranianos celebran el pase a la semifinal del Europeo de fútbol sala 2022.

Los jugadores ucranianos celebran el pase a la semifinal del Europeo de fútbol sala 2022. EFE

Este es el otro frente al que presta atención la UEFA. Países Bajos tiene limitados los aforos a un tercio de la capacidad total por la situación de la Covid-19. De esta forma, solo serán 1.500 las personas que puedan presenciar el choque este viernes. Por el momento, se desconoce el número de ucranianos y rusos que se ha podido desplazar para vivir el choque in situ. Esta es la cuestión que más preocupada tiene al ente del fútbol europeo.

Fútbol y guerra

Esta tensión, a menor escala por la trascendencia mundial del evento, será similar a la que vivieron Inglaterra y Argentina en los cuartos de final del Mundial de fútbol de 1986. El Estadio Azteca se convirtió en otro frente de batalla entre las dos naciones después de la ocupación del Puerto Stanley por parte de los sudamericanos y la posterior respuesta de los británicos para desalojarlos. Con las relaciones diplomáticas rotas, Diego Armando Maradona se hizo eterno con sus dos goles icónicos.

Donde hubo más que tensión fue en dos partidos con la guerra de los Balcanes en ciernes. Primero fue el Dinamo de Zagreb - Estrella Roja del 13 de mayo de 1990 con la famosa patada de Zvonimir Boban a un policía yugoslavo en el Masikmir. No se quedó atrás el Hadjuk Split - Partizan de Belgrado, cuando los ultras locales se lanzaron a por los jugadores del equipo de la actual capital de Serbia con Pedja Mijatovic sobre el campo.

Pero estas rivalidades del conflicto en la zona de los Balcanes llegaron hasta el Mundial de Rusia 2018. Un Serbia - Suiza sería caldo de cultivo para reavivar la rivalidad entre kosovares, albaneses y serbios. Granit Xhaka y Xherdan Shaqiri celebraron sus goles en el encuentro haciendo el gesto del doble águila albanesa. Las familias de estos se exiliaron en el país helvético por la guerra e hicieron su particular reivindicación con este gesto. La federación kosovar se burló en redes sociales con este mensaje: "Solo jugaron contra tres de los nuestros, imaginad si jugaran contra 11...".

Marko Arnautovic y Ezgjan Alioski, durante el Austria - Macedonia

Marko Arnautovic y Ezgjan Alioski, durante el Austria - Macedonia REUTERS

El conflicto yugoslavo también se reavivó en la Eurocopa 2020 que se disputó este pasado 2021. Durante el Austria - Macedonia del Norte, Marko Arnautovic, de origen serbio, celebró su gol de forma airosa contra otra antigua república yugoslava. Según denunció la federación macedonia, gritó a los jugadores pertenecientes a la minoría albanesa por el conflicto de Kosovo. Esto le costó un partido de suspensión por parte de la UEFA.

Todo lo que se desea desde el estamento del fútbol europeo es que no haya que añadir lo que suceda en el encuentro de este viernes a la lista de manchas negras que tiene el deporte con conflictos entre países de por medio. Rusia y Ucrania pueden dar un gran ejemplo poniendo la competición por encima de la tensión que viven sus dos países. Incluso puede ser un gesto de paz en medio de una crisis que está afectando a todo el mundo.

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