El presidente argentino, Mauricio Macri, durante su comparecencia en la residencia presidencial.

El presidente argentino, Mauricio Macri, durante su comparecencia en la residencia presidencial. Reuters

Fútbol COPA LIBERTADORES

Macri y Pedro Sánchez negociaron la final del 9 en el Santiago Bernabéu

Habrá final de la Copa Libertadores y será en Madrid. Este jueves se confirmó uno de los bombazos del año y es que la final del máximo trofeo del fútbol sudamericano se decidirá en el Santiago Bernabéu después de los incidentes en El Monumental, que suspendieron la vuelta hasta en dos ocasiones.

La Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL) quedó convencida por la propuesta de la capital española. Un estadio a la altura de una final así, una ciudad con una fuerte colonia argentina y el apoyo gubernamental que avalaba la seguridad de cara al evento. Este último punto tuvo mucho peso de cara a la elección del Santiago Bernabéu para llevar un evento como la Libertadores hasta Madrid.

Pedro Sánchez dio el visto bueno a que la final se disputara el 9 en la capital española. Desde la Moncloa se garantizaba la seguridad y es que en la CONMEBOL preocupaba mucho este punto tras lo vivido en Buenos Aires el pasado domingo cuando hinchas de River Plate apedrearon el autobús de Boca Juniors a su llegada al estadio. El presidente del Gobierno publicó un tuit anunciado su postura.

Pedro Sánchez se encuentra casualmente en Buenos Aires para la reunión del G-20. Su buena sintonía con Macri ha facilitado el acuerdo final, aunque el presidente de Argentina se mostraba reacio a sacar la final de su país y del continente. A fin de cuentas, la imagen de los argentinos ha quedado dañada tras estos sucesos y pueden suponer un golpe letal para las aspiraciones de Argentina de albergar el Mundial de 2030 de manera conjunta con Uruguay y Paraguay.

Desde Buenos Aires se mostraba la desaprobación del gabinete de Macri a la decisión de la CONMEBOL. Con todas las partes implicadas en el G-20, Gianni Infantino (presidente de la FIFA) se reunía con Macri cuando se anunciaba que la final se llevaría hasta Madrid. El aval de Pedro Sánchez de proteger a los suyos garantizando la seguridad de cara al evento era el único consuelo que le quedaba al presidente argentino, derrotado. Ahora la pelota está en el tejado del Gobierno español y dar ejemplo al mundo entero en la final más polémica de la historia.

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