Vingegaard celebra una victoria en el Giro de Italia.

Vingegaard celebra una victoria en el Giro de Italia. EFE

Ciclismo

Vingegaard vuelve a dar otro golpe sobre la mesa, suma su cuarta victoria y acaricia el Giro de Italia

El ciclista danés atacó a falta de 6 kilómetros y se fue en solitario hacia el triunfo para dejar la vuelta italiana prácticamente sentenciada.

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Jonas Vingegaard ha vuelto a dictar sentencia. El ciclista danés firmó una exhibición en solitario en la decimosexta etapa del Giro de Italia -un explosivo trayecto de 113 kilómetros entre Bellinzona y la cima de Carì- para anotarse su cuarto triunfo en esta edición y blindar, de forma casi definitiva, la maglia rosa.

Con este zarpazo, el corredor de Hillerslev sigue lanzado hacia el selecto club de ganadores de las tres Grandes Vueltas. Vingegaard calcó el guion esperado con un cambio de ritmo demoledor a 6,6 kilómetros de la línea de meta, sellando un póker de victorias que lo acerca al récord de seis triunfos que logró Tadej Pogačar en 2024.

Al cruzar la meta en solitario, el danés repitió su ya tradicional ritual: un beso a la foto de su familia pegada al manillar antes de levantar los brazos. Detuvo el crono en 2 horas, 57 minutos y 11 segundos, rodando a una media de 38,2 km/h.

Tras él llegaron Felix Gall a 1:09, Jay Hindley a 1:11 y Thymen Arensman a 1:14. El colombiano Egan Bernal firmó la séptima plaza a 2:07 del ganador.

La jornada alpina, corta pero de alta intensidad con sus 3.000 metros de desnivel, arrancó con un circuito de 22 kilómetros. Aunque se consolidó una escapada de 12 corredores -con hombres peligrosos como Einer Rubio, Juanpe López o el combativo Jhonatan Narváez-, el Visma nunca les permitió tomar una ventaja excesiva.

El grupo de cabeza se fue seleccionando hasta quedar reducido a cinco unidades en el segundo paso por Leontica: Ciccone, Rubio, Harper, Narváez y Ulissi. Sin embargo, la renta de los fugados cayó en picado cuando el Decathlon de Felix Gall unió fuerzas con el Visma en la persecución.

El ritmo del pelotón terminó por engullir a los últimos supervivientes justo a los pies del puerto final en Carì, un primera categoría de 11,6 kilómetros con pendientes que alcanzaban el 13%.

El bloque amarillo del Visma destrozó el grupo de favoritos en las primeras rampas de la última subida. El fuerte ritmo de Campenaerts y Kuss seleccionó la carrera a solo ocho unidades y descolgó definitivamente al portugués Afonso Eulalio, la gran víctima del día en la clasificación general.

A 6,6 kilómetros de la cumbre, tras apartarse Piganzoli, Vingegaard lanzó su ataque inapelable. El líder dejó clavados a sus rivales directos. Felix Gall, consciente de que el danés rodaba en otra dimensión, prefirió regular el ritmo para asegurar la segunda plaza de la general, aliándose con Arensman.

Salvo sorpresa mayúscula, el monólogo del campeón danés llegará a su fin el próximo domingo en Roma, donde coronará un Giro de Italia impecable con el sello de los grandes mitos del ciclismo.