Wilt Chamberlain posando con el cartel de los 100 puntos
Los 83 puntos de Adebayo y la perversión de la NBA que plantea si cualquiera puede batir los 100 de Chamberlain
La mejor liga de baloncesto se rinde al espectáculo sobre el deporte: la media de puntos por equipo y partido ha aumentado en 20 en las dos últimas décadas.
Más información: Bam Adebayo anota 83 puntos en la NBA y supera a Kobe Bryant con la segunda mejor marca de la historia
Bam Adebayo hizo historia la pasada madrugada con 83 puntos ante Washington Wizards, la segunda mejor marca anotadora de todos los tiempos en la NBA.
Solo Wilt Chamberlain y sus legendarios 100 puntos de 1962 permanecen por encima. Adebayo desplazó los 81 de Kobe Bryant, una gesta que llevaba intacta veinte años exactos.
Pero igualar o superar una cifra no significa necesariamente equiparar una hazaña. Y esta distinción, que a menudo se pierde en el ruido de las notificaciones y los titulares, resulta indispensable para entender qué le está pasando a la NBA.
Adebayo logra 83 puntos en un partido.
La era de la inflación estadística
Cuando Kobe destrozó a Toronto Raptors el 22 de enero de 2006, la liga promediaba apenas 97 puntos por equipo y partido.
Era una época en la que superar los 100 tantos colectivos constituía casi un mérito. La eliminación del hand-checking en 2004 acababa de abrir una pequeña brecha para los atacantes perimetrales, pero el juego seguía siendo físico, lento y tremendamente táctico.
En aquel escenario hostil, Bryant convirtió 28 de 46 tiros de campo -un 61% de acierto- y visitó la línea de tiros libres solo 20 veces. Cada punto fue arrancado a una defensa que mordía, que podía golpear y que no pedía disculpas.
Dos décadas después, el baloncesto profesional norteamericano habita un planeta diferente. Los equipos de la temporada 2025/26 promedian entre 116 y 120 puntos por noche. La eficiencia ofensiva, medida en puntos por cada 100 posesiones, ha subido un 6,8% solo desde 2017/18.
Los triples intentados se han casi triplicado respecto al cambio de siglo: de 13,7 por partido en la campaña 2000/01 a más de 37 en las últimas temporadas. Y los tiros libres, históricamente la vía más aburrida de anotar, se han convertido en un manantial interminable.
Adebayo lo demostró con una estadística que debería provocar más debate del que provoca: 36 de 43 desde la línea de personal, récord absoluto en la historia de la liga. Casi la mitad de sus puntos llegaron sin oposición alguna, con el balón detenido y el reloj parado.
Reglas al servicio del show
La NBA no ha ocultado nunca su voluntad de potenciar el espectáculo ofensivo. La prohibición del hand-checking eliminó la principal herramienta de los defensores perimetrales y provocó un salto inmediato de cuatro puntos en el promedio de la liga. Las normas de libertad de movimiento fueron endureciendo las sanciones contra cualquier contacto defensivo.
Y esta misma temporada 2025/26 trajo dos nuevas incorporaciones al reglamento: la llamada heave rule, que excluye los lanzamientos desesperados de final de cuarto del porcentaje individual del jugador, y la high-five rule, que sanciona como falta el contacto con la mano o el brazo del tirador incluso después de que el balón haya sido soltado.
Bam Adebayo sonríe tras anotar 83 puntos en un partido de la NBA Reuters
Son reglas diseñadas, según la propia liga, para que "los jugadores no se sientan penalizados por intentar jugadas que emocionan a los aficionados". El mensaje es inequívoco: la defensa es un obstáculo, no una virtud.
Paul George, que ingresó en la NBA cuando aún se permitía cierta rudeza, lo resumió en su momento con claridad: "El arbitraje favorece a los jugadores ofensivos. Cuando entré en la liga era mucho más físico; podías desafiar al atacante y defender con el cuerpo".
Donovan Mitchell apuntó en la misma dirección al sugerir que el baloncesto podría necesitar recuperar parte de esa fisicidad perdida. Pero nada indica que la liga vaya a escuchar esas voces. Más puntos significan más emoción inmediata, más clips virales y, en teoría, mejores audiencias.
El triple-doble como síntoma
La inflación no afecta únicamente a las grandes noches individuales. Los triple-dobles, antaño una rareza reservada a los más completos, se han convertido en rutina.
La temporada 2024/25 batió récords de triple-dobles acumulados a mitad de campaña, con 27 jugadores distintos logrando al menos uno. Nikola Jokic y Luka Doncic los acumulan al ritmo de uno cada cuatro o cinco partidos.
Nikola Jokic y Luka Doncic están entre los diez jugadores con más triples-dobles en la historia de la NBA Reuters
El fenómeno se explica por el aumento del ritmo de juego -más posesiones implican más oportunidades de acumular cifras-, por esquemas heliocéntricos que concentran la creación en un solo jugador y por la selección de plantillas que prioriza la producción ofensiva sobre la capacidad defensiva.
Un análisis publicado por Yahoo Sports días antes de la hazaña de Adebayo alertaba de que la "inflación estadística está devaluando silenciosamente la grandeza" en la liga actual.
Comparar lo incomparable
Nada de esto invalida el mérito de Adebayo, que ejecutó una actuación descomunal y aprovechó cada fisura que Washington le ofreció. Pero situar sus 83 puntos por encima de los 81 de Bryant en una clasificación plana es, como mínimo, un ejercicio de pereza intelectual.
Bryant anotó en una liga que promediaba 97 puntos; Adebayo lo hizo en una que roza los 120. Bryant tiró con un 61% de campo; Adebayo se quedó por debajo del 47% y compensó con una avalancha de tiros libres sin precedentes. Y, sobre todo, Bryant se enfrentó a defensas que aún tenían permiso para defender.
La NBA de 2026 produce cifras espectaculares con una facilidad que habría resultado inconcebible hace dos décadas. El rating ofensivo medio es el más alto de la historia, la desaparición del tiro de media distancia ha simplificado las decisiones y los arbitrajes castigan sistemáticamente la agresividad defensiva.
Kobe Bryant, la noche que anotó los 81 puntos contra los Toronto Raptors Reuters
El resultado es un deporte más vistoso, más rápido y más fácil de consumir en fragmentos de treinta segundos. Pero también un deporte donde los récords, vaciados de contexto, pierden parte de su significado. Donde un pívot puede anotar 83 puntos y la conversación debería girar menos sobre la grandeza individual y más sobre las condiciones que lo hicieron posible.
Porque el problema no es que Adebayo haya superado a Kobe en la tabla. El problema es que la tabla ya no mide lo mismo.