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Los de Ernesto Valverde afrontan el duelo liberados de presión después de ganar al Levante. Un partido que confirmó los ligeros brotes verdes que se dejaron entrever cuatro días antes en Mestalla y, sobre todo, le otorgó tres puntos de oro cuando la situación liguera empezaba a ser preocupante para los leones.

El acierto de Guruzeta y la versión mejorada de los hermanos Williams en estos encuentros invita al optimismo en Bilbao. Sin embargo, el gran hándicap del equipo rojiblanco para este encuentro, como casi siempre esta temporada, son el importante número de bajas focalizadas una vez más en la defensa.

La Real Sociedad, a su vez, saltará a San Mamés tras enlazar diez encuentros consecutivos sin conocer la derrota y con un vestuario renovado después de la incorporación como técnico de Matarazzo.

Será la tercera semifinal consecutiva y la vigésima en total para un equipo que no ha disputado una final con público desde 1988.