El comandante Felipe Bediaga junto a sus hombres.

El comandante Felipe Bediaga junto a sus hombres.

Historia CURIOSIDADES DE LA HISTORIA

El miliciano vasco que quitó la bandera franquista para poner la ikurriña y murió en el acto

El comandante Felipe Bediaga lideró la ofensiva en el monte Sabigain, cuya posición fue recuperada gracias al Ejército Vasco.

Noticias relacionadas

Madrid era inalcanzable para los franquistas. Sus sucesivas derrotas en las provincias cercanas a la capital obligaron a los nacionales a cambiar de estrategia y conquistar los territorios colindantes y periféricos para verificar el triunfo rebelde en el resto de España. De esta manera, gracias a los apoyos italianos y alemanes, los nacionales avanzaron desde Navarra hacia el norte del País Vasco —el fin principal era llegar a Bilbao y tener bajo control la hegemonía de la industria vasca—.

No obstante, tanto la orografía norteña como la resistencia por parte del Ejército Vasco, que posteriormente sería integrado en el Ejército Popular de la República, dificultaron la victoria nacional durante los primeros años de la contienda. Pese a que San Sebastián había caído relativamente pronto, la frontera con Vizcaya se mantuvo en una constante conquista y reconquista por parte de ambos bandos.

De esta manera, la cumbre del Saibi o Saibiagain, un monte de casi 1.000 metros de altura ubicado a 50 kilómetros de Bilbao, era un punto estratégico para dominar el acceso a Vizcaya por Urkiola, que históricamente ha sido uno de los pasos principales entre la meseta y Euskadi.

Soldados del Batallón Amaiur compuesto por vecinos de Gabiria en Vizcaya en 1937.

Soldados del Batallón Amaiur compuesto por vecinos de Gabiria en Vizcaya en 1937.

Así, las Brigadas de Navarra habían conseguido hacer frente a los vascos gracias a la aviación italiana y el apoyo aéreo nazi. Tal y como se explica en el documental La Guerra Civil en Euskadi dirigido por Koldo San Sebastián en el año 2006 y recuperado ahora en la exposición que ha impulsado la Dirección de Cultura de la Diputación Foral en el centro cultural de Koldo Mitxelena sobre la resistencia guipuzcoana en la guerra, los nacionales eran "dueños por completo del aire". 

Sabigain había caído y el guardia civil y comandante Juan Ibarrola Orueta, leal a la República, intentó sin buenos resultados retomar la montaña ocupada por los rebeldes. Fue entonces cuando, un grupo de vascos comandados por Felipe Bediaga, llegó un 13 de abril de 1937 para ayudar a frenar a los golpistas. Se hacían llamar el batallón Arana Goiri, en honor al fundador del PNV, y pronto recibieron la orden de Ibarrola de atacar a las Brigadas de Navarra y reconquistar Sabigain.

El monte de la sangre

Bediaga había advertido a Ibarrola sobre el ataque suicida que suponía una nueva ofensiva para tomar el control de la montaña. La división en el bando republicano había llegado hasta el País Vasco. Hacía mucho frío y el tiempo no acompañaba a los vascos republicanos, y así se lo hizo saber Bediaga a su superior. Ibarrola, furioso, criticó la "cobarde" actitud del comandante del batallón Arana Goiri. "Mañana le demostraremos que no lo somos", respondió Bediaga, afirmando que tomarían la posición o morirían en el intento.

el comandante Bediaga logra llegar a la cumbre arrancando la bandera franquista y colocando la ikurriña en su lugar

De esta manera, el batallón luchó con bravura bajo la niebla y la lluvia, lo cual por suerte les protegía de la aviación, y el encontronazo directo con los nacionales se produjo con gran violencia y agresividad. "A pesar del intenso fuego enemigo, el comandante Bediaga logra llegar a la cumbre arrancando la bandera franquista y colocando la ikurriña en su lugar", se explica en el documental. Justo en ese momento, tras plantar el símbolo que representaba la victoria en aquella montaña, también conocida como El monte de la sangre, recibió un balazo y se desplomó sin vida sobre la mojada hierba.

Fotograma de 'La Guerra Civil en Euskadi'.

Fotograma de 'La Guerra Civil en Euskadi'.

El batallón Arana Goiri sufrió 250 bajas pero habían conseguido el objetivo: Sabigain volvía a estar en manos republicanas y la bandera vasca ondeaba en la cima. Sin embargo, el sacrificio que habían realizado los miembros del Ejército Vasco quedaría en nada después de que el batallón Disciplinario sustituyera a los hombres de Bediaga y perdieran la montaña al día siguiente.