La soprano Patricia Racette, junto a su mujer, Beth Clayton, en el Teatro Real.

La soprano Patricia Racette, junto a su mujer, Beth Clayton, en el Teatro Real. Javier del Real / Teatro Real

Escena ÓPERA Y CABARET

La diva que no quiere que la ópera sea sólo sobre 'heteros': "¡También pagamos impuestos!"

  • La soprano Patricia Racette protagoniza en el Teatro Real la ópera Street Scene y dos recitales de cabaret, su otra pasión.
  • "La ópera también es un mundo de hombres. Ser lesbiana y tener menos visibilidad es un problema dentro de uno mayor, la discriminación de la mujer". 

Patricia Racette (New Hampshire, EEUU, 1965) es una soprano especialista en Verdi y Puccinni de día, cabaretera de noche y activista por los derechos de LGTBI las 24 horas. Lleva treinta años actuando, pero cuenta que le dio un disgusto a su madre cuando un día llegó a casa y le dijo que su profesor de canto le aconsejaba que se volcase en la ópera, un género que le ha dado prestigio y una larga carrera. Lo que a ella le gustaba más cuando era joven (y a su madre también) era el cabaret y el jazz, que no ha dejado en todo este tiempo. 

De ahí sale el espectáculo Diva on Detour, que se puede traducir como Diva en un desvío o haciendo un rodeo, un recital con canciones de Stephen Sondheim, Cole Porter, George Gershwin o Édith Piaf que el Teatro Real ofrece este domingo y lunes en dos recitales que Racette compagina con la ópera Street Scene, que protagoniza también estos días.

Según Racette, el cabaret no está tan alejado de la ópera, aunque sean dos géneros distintos. Es más, maridan bien porque la música no tiene fronteras. "Cuando canto cabaret, mi técnica vocal está basada en el habla, por lo que no haces las extrañas modificaciones necesarias para un sonido operístico. La clave es cómo utilizas el aire y la proyección. Hay diferencias físicas (en el cabaret canto en un registro más grave), pero mi aproximación técnica es similar, cambia todo un segundo después de comenzar a emitir sonido", explica en conversación con EL ESPAÑOL.

Racette llegó a la ópera cuando estaba en la universidad. Entonces, la lírica "tomó el testigo", pero ella nunca dejó el cabaret. Según la soprano, nunca es demasiado tarde para iniciarse en el mundo de la ópera, aunque "la industria es un mundo pequeño. Si no te conocen, es difícil acceder al negocio", explica. 

La soprano, conocida por sus interpretaciones en Madama Butterfly, Tosca o Peter Grimes, especialmente en teatros estadounidenses, es también una activista comprometida con los derechos de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales. Casada en 2005 con la mezzosoprano Beth Clayton, asegura que no cantaría en países que no respetasen sus derechos. 

"En concreto no quiero cantar y trabajar en países en los que lo que soy es ilegal [ríe], tan sencillo como eso. He estado 21 años con Beth, mi mujer, y no quiero trabajar en países donde eso me puede llevar a la cárcel. Es ofensivo y además no quiero apoyar a esos países con mi presencia", explica. 

"La ópera es un mundo de hombres"

En la industria de la ópera, donde la homosexualidad masculina se vive con normalidad, ¿es más díficil ser lesbiana? "Vivo en un mundo de hombres. Ser lesbiana hace que tengas menos visibilidad y es un problema, pero parte de uno mayor: las mujeres son discriminadas y las lesbianas son mujeres. Se enmarca en un comportamiento opresivo que va más allá de ser lesbiana, gay, transexual o bisexual. Yo lo afronto tratando de ser yo misma, auténtica, sin avergonzarme de algo de lo que estoy muy orgullosa", explica. 

"Ser una cantante lesbiana no es diferente de ser heterosexual o un hombre homosexual. Soy Patricia Racette y soy una mujer, pero resulta que también soy lesbiana, cantante de cabaret, tía, esposa, hija… Creo que hay que ir rebajando esas distinciones. Lo que importa es que en la forma teatral hay que actuar y contar una historia, así que no es bueno diferenciar entre 'nosotros' y 'ellos'. Tenemos tanto en común… la división hace mucho año. Dicho esto, me gustaría ver más historias que no sean sólo sobre heterosexuales. Nosotros estamos ahí afuera, ¡¡¡pagamos impuestos!!!", exclama. 

EEUU, Trump y "el desastre"

Racette no es muy optimista sobre su propio país, EEUU. Quien sabe si algún día debería dejar de actuar en él porque no respete sus derechos. "En EEUU vamos para atrás con este Gobierno de Donald Trump. Estamos muy vigilantes en todo lo que respecta a los derechos LGTB, pero da un poco de miedo. Estamos relativamente protegidos gracias al Tribunal Supremo, pero si un magistrado fallece o se retira, podría permitir a Trump escoger a otro que sea conservador y llevarlo todo al desastre. Ya estamos viendo retrocesos derechos de las mujeres. Uno de los días más tristes que recuerdo como adulto fue cuando Trump fue elegido", lamenta.

En cualquier caso, a la soprano le queda la ópera y el cabaret que, según ella, hablan casi siempre de lo mismo: "el amor, cómo puede doler o ser maravilloso. Es eso lo que nos llega y nos transporta. No sólo como público sino como sociedad", según ella.