Proteo ardió la madrugada del 6 de mayo.

Proteo ardió la madrugada del 6 de mayo. Cedida. Cadena Ser Málaga

Cultura

El incendio de la librería que conmovió a Málaga: Proteo abrirá en junio su tienda temporal

Después de perder más de 100.000 libros, estos libreros malagueños siguen vendiendo en su web.

30 mayo, 2021 11:47
Málaga

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Sería poético si hubiera sido mitológico. Pero este fuego fue de verdad. 100.000 libros ardieron en la madrugada del 6 mayo por la noche en la librería de referencia de Málaga. Como a Prometeo, el titán griego, el fuego jugó una mala pasada. Una subida de tensión en la primera planta del edificio donde tienen su sede las librerías Proteo y Prometeo hizo que todo ardiera. En dos semanas abrirán una sede temporal.

Ni el dios del mar de la Odisea, ni el titán que robó el fuego del Olimpo pudieron interceder. Antes de la medianoche los bomberos accedían a la librería mientras las llamaradas se veían alimentadas por poesía, novela, libros locales...

A más de un malagueño se le escapó alguna lágrima recordando que, en aquel rincón, al fondo a la izquierda, estaban los libros de Miguel Hernández, Baudelaire, César Vallejo, Federico o Salinas. El fuego deshacía en briznas el papel; el agua convertía en una masa informe a la cultura. No había otra.

Esperanza a corto plazo

Ahora, tres semanas después, la librería ha recuperado parte de su pulso. "Con todo nuestro amor seguiremos siendo libreros, dando lo mejor de nosotros". Jesús Otaola es el director de Proteo. Aunque sin sede, la solidaridad de los malagueños ha permitido que tengan más trabajo que nunca en la venta por Internet. 

Espacio cedido por un distribuidor privado a Proteo.

Espacio cedido por un distribuidor privado a Proteo.

"La gente se ha portado muy bien con nosotros", indica. Los primeros días tras el incendio, la iniciativa #MálagaconProteo ayudó a que la venta online se disparara: "No nos hemos parado a ver los números, pero algo tremendo", confirma Otaola.

Ahora estos libreros tienen un pequeño almacén cedido por un distribuidor. El mismo día que se supo la noticia, el propietario del Centro Andaluz del Libro les contactó: "Os he dejado un espacio aquí". Y allí que están trabajando para gestionar todas las ventas por Internet.

"Seguimos pidiendo paciencia. Estamos partiendo de cero: tenemos que comprar los libros, recibirlos y enviarlos a los clientes". Aunque Otaola tiene ahora un hilo de esperanza: "En dos semanas abrimos". No será su edificio de siempre, pero, al menos, podrán volver a ver las caras a sus clientes habituales.

La antigua cafetería Baena, sede temporal de Proteo.

La antigua cafetería Baena, sede temporal de Proteo. Google

En un proceso extraño en una ciudad turística como Málaga, la librería ocupará el espacio que antes fue una cafetería. "Esperamos que en dos semanas esté funcionando", afirma Otaola. Están pendientes de los suministros, porque si dependiera de ellos estarían ya volviendo a su vida normal.

Vuelta a la normalidad

Sin embargo, son conscientes de que la rehabilitación del edificio de su sede va para largo. Primero porque todavía no tienen los informes del seguro: "No podemos entrar al edificio ni tocar nada porque todavía están trabajando los peritos".

La librería Proteo está asentada en un lugar histórico y referente de la ciudad. Pasar el dintel de la puerta es caminar sobre la muralla de la antigua medina cuyos restos son parte de la tienda.

El alcalde, Francisco de la Torre, visitó la librería junto a Jesús Otaola.

El alcalde, Francisco de la Torre, visitó la librería junto a Jesús Otaola.

Lo que ahora es una amalgama de papel quemado, mojado y seco con el tiempo, tendrá que dejar paso a la alegría. Aunque el negocio de la venta de libros esté complicado, a Proteo le han dado alas para volver a salir adelante. 

Y no están solos en la empresa de volver a nacer. Las administraciones y el mundo de la cultura se han puesto a su lado para salir del bache. El Ayuntamiento o la Diputación han acudido y han puesto recursos a su disposición. Pero lo más importante para salir adelante es que los libros se sigan vendiendo