Arturo Fernández con Lina Morgan en La tonta del bote.

Arturo Fernández con Lina Morgan en La tonta del bote.

Cultura Adiós al galán

Los 13 piropos en el límite del 'chatín' Arturo Fernández (que el feminismo no le perdona)

Del "Vaya usted con Dios, porque como se vaya con otro, me muero de celos" al "déjame que llore de alegría por estar cerca de ti": los requiebros del actor. 

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Arturo Fernández ha sido -durante casi un siglo- el rey de la conquista, el gran maestro gestual y dialéctico de la seducción, del guiño, de la aguda aproximación al otro: todo un galán para las mujeres y un caballero para los hombres. Ellas le adoraban; él le entendían como a un rival terriblemente simpático. El actor sabía generar ambientes tanto en la escena como en la vida, y eso no es más que el síntoma de una comprensión profunda del ser humano, de sus rituales, de sus pequeños juegos sociales. Como escribiese Oscar Wilde en El retrato de Dorian Gray, Fernández se pasaba “los días diciendo cosas increíbles y las veladas haciendo cosas improbables”.

Desde que protagonizase Un vaso de whisky (1958), de Julio Coll, y asegurase que “los sentimientos son un engorro” antes de alzar su copa y entonar un “¡por esta noche!”, Fernández ha ido dejando una estela inconfundible de encanto en cada uno de sus papeles. Con el cabello oscuro, la ceja derecha levemente levantada y las diminutas arrugas de expresión en la frente; tendente siempre a la sonrisa, pero también sin abandonar nunca ese tic del que sabe más de lo que cuenta. Acostumbraba a vestir de traje para encarar con elegancia el mundo. Un día encontró el apelativo cariñoso que llevaría siempre consigo, “chatín”, “chatina”, y ya no lo soltó, haciendo de él su seña de identidad. 

Quizás Arturo Fernández representase a una España que hoy ya mengua: la España de la masculinidad tradicional, del cortejo y de los piropos, una España donde las palabras calientes eran lo único que quedaba para jugar y espantar las viejas represiones. La España de los hombres presumidos -sin que se les notara- que cargaban ellos solos el peso de la conversación, del baile, del primer beso con la mano en el talle. Una España que el auge del movimiento feminista está insistiendo en que sea repensada

"Ahora está prohibido casi todo, hasta piropear a una mujer", decía Fernández no hace tanto en una entrevista. "A mí me parece que si la piropeas con respeto, como siempre ha sido, no tiene que ofenderse. Yo creo que hoy en día la educación, los buenos modales y la escala de valores se han perdido un poco. Es lamentable que otra cosa ocurra". Es posible que el mundo actual ya no entendiese a Arturo Fernández, que siempre bailó en el límite de lo pertinente en cuanto a requiebros picarones se refiere. 

"Es que ya no se piropea a las mujeres por miedo, ¡con lo bonito que es...! Nunca ha sido una grosería. Yo ahora cuando veo a una mujer guapa, le digo: 'Vaya usted con Dios, porque como se vaya con otro, me voy a morir de celos". En cualquier caso, a Fernández se le perdonaba toda lisonja: porque se le conocía y se le respetaba. Aquí algunas de las frases más representativas de un divo entrañable que acaba de marcharse allá arriba a seguir tonteando con sus nuevas vecinas: 

1. "Aquí, mire donde mire, hay mujeres guapas" (en cualquiera de sus actuaciones, dirigiéndose al público). 

2. "Cómo se nota lo bueno de la tierrina" (en alusión a la belleza de las asistentes a sus obras). 

3. "Pregúntame lo que quieras, menos por la edad, chatina". 

4. "A mí me gustan tanto las mujeres que las imito". 

5. "Déjame que llore de alegría por estar cerca de ti". 

6. "Recibir un beso de una mujer tan bella es un halago, no dudes que lo aprovecharé". 

7. "Chatina, espérame en el cielo" (a su amiga Lina Morgan).

8. "Chatina, si no te caigo mal, acéptame". 

9. "Todavía estoy buscando el último pedazo para completar mi corazón". 

10. "Quien seduce es siempre la mujer". 

11. "¿Que si salgo de guerra? Ríete tú de la del Vietnam". 

Filosofía de vida: 

12. "Tienes que creerte que eres fenomenal, seas actor o vendedor de hamburguesas". 

13. "Cuando yo salía con una mujer, por aquel entonces, no se me ocurría cogerla de la mano. Ir a la cama era lo que menos me importaba, ¿después qué? Lo bonito es salir con esa persona". 

14. "Lo único que quiero decirte es que las palabras dependen de cómo se digan y de cómo se interpretan".

15. "Me vine a Madrid por el destino y porque conocí a una mujer. De diez años mayor que yo, casada, y pensé que me moriría si dejaba irse a esa mujer".

16. "Nunca he tenido el lujo de que una mujer me acose". 

17. "A mi padre nunca le dije que le quería por ese estúpido machismo que hay hacia un hombre. Y le echo mucho de menos. Tengo 86 años. Y cuantos más años tengo más lloro. Me acuerdo más de los míos, cada día recuerdo más a mi madre". 

Y algunas de sus píldoras más polémicas: 

18. "No he visto gente más fea que en las manifestaciones". 

19. "No hay que salir a la calle a quejarse, y si sales, hazlo con gente guapa". 

20. "Franco a mi lado era un comunista. Nos hemos convertido en un país de cobardes, de ignorantes y, sobre todo, de analfabetos a la hora de votar". 

21. "Renuncio a llevar mi obra de teatro a Cádiz porque ahí está Podemos". 

22. "Me siento muy orgulloso de no haber recibido jamás una subvención".