El actor Arturo Fernández en una foto de archivo

El actor Arturo Fernández en una foto de archivo

Cultura

Muere el actor Arturo Fernández a los 90 años

El asturiano estaba ingresado en un hospital de Madrid desde hace días. Alcanzó la popularidad gracias a sus papeles de conquistador en cine y teatro.

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El actor asturiano Arturo Fernández ha muerto en Madrid a los 90 años. El actor estaba ingresado en un hospital madrileño con problemas estomacales, por los que había sido operado de urgencia, y su situación era delicada. 

Unos meses antes, el actor había sufrido una caída y tuvo que retirarse de la función que aún estaba realizando, la obra Alta seducción en cartelera en el teatro Amaya de Madrid. La capilla ardiente será instalada esta tarde en el tanatorio de La Paz en la localidad madrileña de Tres Cantos.

El eterno galán de la escena española, mítico por expresiones como "¡Chatina!", ha tenido una larga carrera. Participó en más de 70 películas desde su debut a los 24 años en El beso de Judas (1954) de Rafael Gil, con quien trabajaría en otras seis películas más, aunque su primer contacto con la profesión fue como figurante, donde cogió el gustillo a la interpretación, tras lo que se incorpora a la compañía teatral de Conchita Montes y más tarde a la de Rafael Rivelles.

Los mejores momentos de Arturo Fernández.

Julio Coll le da en 1957 sus primeros papeles en cine con Distrito Quinto, y un año después en Un vaso de whisky. Tras estos dos títulos comienza su idilio profesional con Rafael Gil, y en los años 70 participa en decenas de películas convirtiéndose en una de las estrellas del momento, de hecho el forma parte del reparto de esa bomba cómica que fue La tonta del bote, película que lanzó a la fama a Lina Morgan.

Su fama fue gracias a su personaje de galán cínico, conquistador y mujeriego, una figura que explotaría en cine y en teatro en obras como La herencia (1957), La chica del asiento de atrás (1983), Pato a la naranja (1986), Mejor en octubre (1994), Esmoquin (2001) o Los hombres no mienten (2012).

Cuando su popularidad empezó a decaer, se revitalizó con la película Truhanes en 1983, y también gracias a su giro televisivo con una serie basada en el mismo filmeLa casa de los líos, junto a Lola Herrera y que fue un éxito de audiencia entre 1996 y 2000. Desde entonces Fernández había vuelto a centrarse en su versión más teatral explotando siempre su figura de galán castizo.