Fotograma de 'Cien años de esclavitud'

Fotograma de 'Cien años de esclavitud'

Cultura Libros

Todas las mentiras que te contó tu profesor de historia

Cansado de la falta de interés por la Historia de parte de sus los pupilos y la desgana de sus compañeros, el sociólogo, historiador y escritor, James Loewen, escribe 'Patrañas que me contó mi profe', para contar todo lo que no se cuenta en los libros de texto.

El profesor estadounidense, James Loewen (Illinois, 1942), lleva toda la vida impartiendo clases de Historia y dedicando todas sus energías en la educación secundaria a chavales con más o menos ganas de aprender. Y está cansado. Cansado de la falta de interés por parte de los pupilos y la desgana hacia ámbito por parte sus compañeros.

Este sociólogo, historiador y escritor, se levantó una mañana con la idea de abrir los ojos al conocimiento de sus discípulos y espabilar a los maestros que compartían con él el café de cada mañana. Dos años después y tras comparar más de doce manuales de historia, Loewen concluyó el manuscrito. Desde su aparición en Amazon, Patrañas que me contó mi profe de la editorial ‘Capitán Swing’ ha sido líder de ventas en su categoría y el libro más vendido de un sociólogo vivo, consiguiendo vender un promedio de casi dos mil ejemplares a la semana.

Durante su escritura, confirmó sus sospechas. Los escritores de libros de texto propagan puntos de vista falsos, eurocéntricos y mitológicos de la historia. Ninguno consigue hacer ver a la asignatura como algo interesante y memorable, básico del conocimiento. Esos ejemplares estaban repletos de optimismo sin sentido, patriotismo ciego, desinformación y engaños descarados, no tenían ninguna huella de ambigüedad, pasión, conflicto y dramatismo. No reflejan la realidad de lo sufrido ni lo ganado. No enseñan, sólo apaciguan al rebaño. En la conformidad de cada uno se encuentra el secreto de por qué Historia es la asignatura de las veintiuna que reciben, que menos gusta entre los estudiantes más jóvenes.

Las más de 600 páginas que lo forman han sido centro de toda clase de críticas y envidias, aunque lo que más ha recogido han sido halagos y gracias. “Si realmente quieren que a los alumnos nos interese la historia, dejen de mentirnos”, “pone patas arriba la historia”, “una lectura obligatoria, no sólo para profesores de historia y para quienes la escriben, sino para cualquier individuo que piense”, “es como verlo todo con otros ojos. Los de la verdad, como digo yo”. Estas entre muchas otras han sido algunas de las palabras que le han dedicado algunos de los lectores al autor.

James Loewen tenía claro que el público al que quería dirigirse era el profesorado. Pocos lo rechazaron. Los profesionales que incluyeron este manuscrito a sus guías, consiguieron que sus estudiantes cuestionaran los insípidos manuales y comenzaran a verificar datos de otras fuentes, apartándose así del edulcorado sabor a yogur de vainilla de los libros de textos, logrando adoctrinar mentes activas y futuros buenos ciudadanos.

Esclavitud

Fue Cristóbal Colón el propulsor de la idea. Al abandonarse el sistema de tributos, fue el descubridor quien instauró el régimen de encomiendas, en el cual se concedían aldeas indígenas enteras a determinados colonos o grupos de colonos. Como a este sistema de trabajo forzado no se le reconocía como esclavitud, escaparon de la censura moral que esto conllevaba. Esto provocó una enorme despoblación. Además de los actos de crueldad individual que se produjeran, los españoles descompusieron el ecosistema y la cultura indígena, persiguiendo a los huidos y sacando de sus labores a quienes se le antojaban.

Colón no sólo fue el primero en transportar esclavos a través del Atlántico, sino que es probable que fuera el individuo que más enviara: unos cinco mil. Fue la reina Isabel la que se opuso a tal desfachatez y ordenó devolver a algunos a sus territorios de origen.

Capitalismo

Desde el punto de vista económico, la explotación de América transformó Europa, enriqueciendo en primer lugar a España; después a otras naciones, a través del comercio y la piratería. El oro encontrado en Haití no tardó en llegar a Europa. Las jerarquías religiosas y políticas acumularon tanto oro que recubrieron con ello sus techos de iglesias y palacios. Algunos autores atribuyen a esto la aparición del capitalismo, o como última instancia, de la Revolución Industrial.

Es probable que el ascenso del capitalismo ya estuviera en marcha, pero las riquezas americanas tuvieron, como mínimo, un papel destacado en esa transformación. El oro y la plata se convirtieron en la nueva base de la riqueza y la posición social -anteriormente residía en las tierras-.

El oro y la plata americana atizaron una inflación del 400 por ciento que socavó las economías de gran parte de los países no europeos, ayudando a Europa a desarrollar un mercado global. África se quedó atrás, el comercio transahariano se vino abajo debido a que Ámerica proporcionaba más oro y plata de las que nunca podría proporcionar la Costa de Oro. A partir de ese momento los comerciantes africanos sólo tuvieron un producto de interés para Europa: los esclavos.

Ku Kux Klan

El racismo que supuraba la Casa Blanca alentó este Klan. El KKK no tardó en convertirse en un fenómeno nacional. Llegó a dominar el Partido Demócrata en muchos estados sureños, además de en Idiana, Oklahoma y Oregón. Durante la década de 1920 los espectáculos del Klan fueron las más concurridas concentraciones públicas de su historia. Durante la segunda legislatura del presidente Wilson una oleada de disturbios raciales antinegros asoló Estados Unidos.

Con la ayuda de la película El nacimiento de la nación, estrenada en 1915, el Ku Klux Klan alcanzó su punto culminante, llegando a tener más de cuatro millones de miembros. Durante las administraciones de Wilson y Harding, se produjeron más de cien disturbios raciales, más que en cualquier otro período de la Reconstrucción. En todo Estados Unidos, turbas de blancos mataban a afroamericanos.

Algunos de esos sucesos, como los disturbios de Chicago de 1919, son bien conocidos. Otros, como los desórdenes registrados en 1921 en Oklahoma, en los que blancos lanzaron dinamita desde aviones sobre un gueto negro, lo cual acabó con la vida de más de setenta y cinco personas y destruyó más de mil cien casas, han desaparecido por completo de los libros de historias.

Adolf Hitler

Hitler se basó en cómo los norteamericanos trataban a los amerindios, basándose en ellos y sus campos de concentración para indios que tenían instalados en el Oeste del país. El Tercer Reich elogiaba con frecuencia la eficacia del exterminio estadounidense: mediante el hambre y el combate desigual, cogiendo estos métodos como modelos para su propio exterminio de judíos y gitanos.

Estas son algunas de las lecciones y puntos de vista que te puedes encontrar en el libro. Realidades sabidas por unos pocos y secretas para la gran mayoría. Un libro que promete no dejar indiferente a ningún alma inquieta, curiosa e incorformista.