Alumnos durante el último examen de Selectividad.

Alumnos durante el último examen de Selectividad. Efe

Cultura el final de las humanidades

Los alumnos prefieren a Kafka, pero Jesucristo les sube la nota

Los profesores lamentan la falta de vocación humanista tras la aplicación de la LOMCE. La asignatura ya no decide su futuro y religión puede subirles la nota. 

Peio H. Riaño

Hace unas semanas un grupo de estudiantes de Bachillerato de un instituto de Granada se levantaron contra las leyes educativas: hoy es posible que lleguen a las 1.500 firmas que piden en Change.org para hacerle saber a Íñigo Méndez de Vigo, ministro de Educación, Cultura y Deporte, que no quieren dejar de aprender Literatura Universal. Uno de los últimos BOE de 2016 certificaba la muerte: los alumnos de segundo de Bachillerato se quedan sin la asignatura en la que leían a Kafka, Mark Twain, Susan Sontag, Virginia Woolf. Ha sido eliminada como opción en la nueva reválida que dará acceso a la Universidad y están indignados, como informó Carlos Mayoral: “No maten a la literatura”.

“Me gustaría estudiar esta asignatura y que contase como asignatura de Selectividad”, se lee en los comentarios recogidos junto a las firmas. “La literatura no se puede matar cuando para algunos es una razón por la que vivir”. “Fue mi asignatura favorita y necesito que no desaparezca”. “Firmo por el esfuerzo, por los sueños y por la esperanza de que todos los autores a lo largo de la historia tuvieron con cada una de sus obras. Firmo por seguir aprendiendo de todos ellos. No subestimes la literatura ni las letras”. “La deshumanización avanzará si olvidamos las humanidades”. “La literatura es lección de vida”, se puede leer entre las razones a la protesta.

Un alumno de ciencia no tendrá un acercamiento a la Literatura Universal y, ahora, un alumno de humanidades tampoco

“Un alumno puede acabar el bachillerato sin tener conocimiento musical, sin haber visto nada de arte. En lugar de la integración, se forma en la especialización”, explica a este periódico Ángel García, director del IES Miguel Catalán, en Coslada, y profesor de Lengua y Literatura. Cree que el alumno debería tener acceso a este conocimiento y al placer de poder disfrutar de él, pero este sistema educativo es “inflexible”, porque los alumnos se especializan tanto, que se pierde la integración. “Un alumno de ciencia no tendrá un acercamiento a la Literatura Universal y, ahora, un alumno de humanidades tampoco”.

El Boom hace crack

De Lengua y Literatura, el bloque de “Educación literaria” sólo es el 30% de la nota. “Comunicación escrita” es el 40% y “Conocimiento de la lengua”, el 30%. Y el criterio evaluable de la literatura queda ceñida al XX: “Desarrolla por escrito con coherencia y corrección las características temáticas y formales de los principales movimientos del siglo XX hasta nuestros días, mencionando los autores y obras más representativas”. Ni lo anterior, ni tampoco el siglo XXI.

Parece más importante fomentar la literatura patria que otra cosa

Ni de los autores del Boom latinoamericano. “El temario de literatura a lo largo de toda la ESO es nacionalista”, aclara la profesora de Lengua y Literatura, Elisa Ramírez. “Sólo se estudia literatura española a lo largo de todo el itinerario de Secundaria. Durante la ESO, la literatura que estudian los alumnos está muy centrada en la tradición española. En la Evaluación para el Acceso a la Universidad (EVAU) ya han dicho que no les va a preguntar sobre literatura latinoamericana. Es una visión chovinista”, añade. Ni Cortázar, Carlos Fuentes, ni Gabriel García Márquez.

“Parecen considerar a la literatura de segunda”, lamenta Elisa. Cuenta que la literatura despierta las mentes, que amplía la visión de los alumnos y su espíritu crítico. “Parece más importante fomentar la literatura patria que otra cosa”. La mujer tampoco interesa: la LOMCE no menciona a Rosalía de Castro al tratar el Romanticismo, ni a Emilia Pardo Bazán en el naturalismo. ¿Y Gloria Fuertes? “Totalmente descartada”, asegura Ramírez.

Manifestación de alumnos, el pasado octubre.

Manifestación de alumnos, el pasado octubre. Efe

El absurdo de toda esta situación que ha dejado a los alumnos sin la posibilidad de aprender y disfrutar de la lectura de sus contemporáneos, y la entrada de asignaturas específicas opcionales como la religión. Fuentes de la Inspección de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid explican a este periódico que la razón por la que se recorta horas en Humanidades hay que buscarla en las horas lectivas dedicadas a la inclusión de la religión como asignatura optativa.

Los alumnos prefieren religión porque el sobresaliente es más fácil, y subir la media para el acceso es lo que cuenta

Desde la inspección aseguran que a los alumnos de Secundaria y Bachillerato no es recomendable hacerles superar las 33 horas semanales de horas lectivas, por razones de “cansancio mental”. “No pueden llegar a las 40 horas y hay que recortar asignaturas...”. Alumnos consultados por EL ESPAÑOL hablan de clases de religión en las que hay más cine que Biblia. Dicen que el sobresaliente es más fácil, y subir la media para el acceso es lo que cuenta.

Un papel residual

En primero de Bachillerato es obligatorio ofrecer la posibilidad de la religión. En segundo, no. El IES dirigido por García no la ofrece. “Prefiero que los alumnos valoren otras cosas en vez de la facilidad de subir la nota”, responde el director. “La literatura tiene un papel residual y secundario”. Al eliminar la posibilidad de ser materia evaluable, y aunque quede recogida en primero de Bachillerato, el mensaje al alumno está claro: la literatura no decide tu futuro. Ha quedado arrinconada entre el olvido y la sintaxis.

“Para mí es más importante reivindicar la separación de las asignaturas de Lengua y Literatura. Son independientes

García no considera que el debate deba centrarse en las asignaturas. El problema para él es que “se ha perdido el placer por el conocimiento” y los maestros se han convertido en “preparadores” de una materia para acceder a la Universidad. “Para mí es más importante reivindicar la separación de las asignaturas de Lengua y Literatura. Son independientes y en Barchillerato deberían estar separadas perfectamente”, cuenta. Es decir, no asfixiar a la literatura con la sintaxis. “En lo literario y en lo humanístico los alumnos están perdiendo su lugar”, cuenta Elisa.

En la LOE (2006) Lengua y Literatura (decreto 67/2008), en el artículo 8, dice: “Las materias de modalidad son análisis musical , historia de la música y la danza, Lengua y Literatura Universal”. Y los alumnos debían elegir tres de esas cuatro. De esta manera, la Literatura Universal se convertía en algo más común en lo que la ha dejado la LOMCE (2015). Ahora la Literatura Universal es troncal de opción y el alumno debe elegir dos entre cuatro: Historia, Griego, Economía y Literatura Universal. Los centros suelen agrupar Historia con Economía y Griego con Literatura Universal. Resultado: “Son muy pocos los que se decantan por estas dos últimas”.

Como las horas no dan para cumplir con los cuatro bloques, el profesor es libre de saltarse las obras que no se especifican

Al detalle, mientras en la LOE estudian desde “el Mío Cid al siglo XVII”, en primero de Bachillerato, y hasta el siglo XX, en segundo, en la LOMCE se generaliza y no se concreta ni en obras ni en autores. “No habla de la evolución literaria, ni de obras concretas. Propone estudiar casos aislados y fragmentos de obras representativas. Como las horas no dan para cumplir con los cuatro bloques, el profesor es libre de saltarse las obras que no se especifican”, comenta uno de los profesores consultados y que prefiere no publicar su nombre.

En el IES Miguel Catalán preparan las celebraciones del Día del Libro. Piensan en un taller literario, en el que preguntarán a los alumnos qué libro les gustaría escribir. Los estudiantes pensarán en un título, una sinópsis, los personajes, inventarán a un autor o a una autora y su biografía. Lo harán en pequeños grupos, colaborando entre ellos. Harán una exposición de libros recomendados por profesores, alumnos y personal no docente. También un intercambio de libros…

Maestros y salvadores

En Cercedilla, varios profesores de Bachillerato ha organizado hace unos meses un grupo de apoyo a las Humanidades para contrarrestar el déficit de las asignaturas de la LOMCE. Lucía Ortiz es una de las docentes que trata de cubrir la sequía de alumnos con el perfil humanista. Lo llaman Grupo H y se juntan con los alumnos que acuden a ellos a aprender de cine, música, arte y literatura. Forman asambleas y deciden las materias. Un alumno de ciencia pidió un taller de poesía. “Tienen muchas inquietudes y no entienden por qué tan jóvenes la ley les obliga a especializarse tanto. Reclaman más integración y especialidad”, cuenta a este periódico.

La LOMCE dificulta el perfil de las humanidades. Sobre todo los profesores de filosofía, música y dibujo que no son troncales

Las tertulias literarias fueron el origen de algo más preocupante: desde la implantación de la LOMCE, por el PP, en su instituto no se ha formado ni un sólo grupo para poder ofertar Literatura Universal como optativa. Por eso queda reducida a cuarto de la ESO y segundo de Bachillerato. La falta de alumnos les ha hecho reaccionar. “La LOMCE dificulta el perfil de las humanidades. Sobre todo los profesores de filosofía, música y dibujo que no son troncales”.

Sin embargo, reconoce que la eliminación de la Literatura como materia evaluable para la Selectividad la ha desactivado, porque la LOMCE trata a las asignaturas con un fin mercantilista: si sirve bien, si no, fuera. Ellos seguirán trabajando en horas extraordinarias, leyendo con estos alumnos de 15 a 18 años, obras como Esperando a Godot, al margen de la ley.