Carlos Lozano durante el programa de Telecinco.

Carlos Lozano durante el programa de Telecinco. Mediaset

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Lozano denuncia a Supervivientes por maltrato: ¡no soy Pantoja, pero lo pagaréis caro!

¿Hay derecho a esto? No, no y no. Creo que ese castigo y azote permanente a Carlos no solo no revierte en positivo, sino que lo hunde en una apatía galopante. Lo que me hace pensar, ¿qué buscan realmente de él?

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Supervivientes Tierra de Nadie ha arrancado un martes más con muchas polémicas, sí, pero ha sobrevolado, con solera, una por encima de todas: la tragedia de Carlos Lozano (56 años). Fíjense, que escuchándolo, y apartando a manotazos el show, el sensacionalismo y el drama sacado a crédito, he pensado: oye, pues tiene razón el hombre: no es justo lo que vive como pirata olvidado. Ahora sabrán qué es eso aquellos que nunca me han leído. Volvamos: sí, nunca pensé que le daría la razón a Lozano: ¡pero la tiene! Es verdad que le precede una fama bastante negativa de chuleta de barrio, pero, si apartan los prejuicios como si fueran moscas, hallan una verdad soterrada. 

¡Una discriminación! ¡Un aquelarre! ¡Una desvergüenza! No, no, no se esconda: ¡salga y denuncie! No es justo lo que está viviendo el pobre Carlos. Como la vida misma, hay que decir que hasta hace unas horas un presente lo había pontificado como el anticristo, el ser más ladino del planeta. El presentador venido a menos que se había instalado en la desgracia y la polémica como mullido escenario. ¡Nada que ver! Carlos Lozano, señores, se erige desde este martes para mí como uno de los fichajes estrella de la edición. 

El presentador desanimado en su palafito.

El presentador desanimado en su palafito. Mediaset

Ha sabido, como buen maestro del entretenimiento y eso tan mal llamado telerrealidad, capear la seriedad y darle un estoque con humor: el público siempre manda. Llegó muy exaltado, con ganas de cámara, pero la puñalada del público mandándolo al palafito muchos lo interpretaron como esa cura de humildad que, venga, vale, todos merecemos. Calcó su papel de agitador profesional, de maltratador de la isla... hasta que los papeles se revirtieron.

Y es que, cáspitas, él se creía que allí, en esa especie de refugio antinuclear iba a vivir tranquilo y rodeado de esos lujos que se respiran en la civilización. Total, si uno echa un simple ojo a otras ediciones... ¡no es lo que pasa! Sin embargo, a Lozano no solo no le dan esas prebendas, sino que lo retiran de todo alimento, comunicación y posibilidad de buscarse la vida. Señor, usted de vivir sin comer... y... ¡redoble de tambores: con el enemigo en casa! Resulta que este martes ha sido oficial: le han metido en ese minúsculo palafito a su mayor enemiga, Violeta. 

¿Hay derecho a esto? No, no y no. Creo que ese castigo y azote permanente a Carlos no solo no revierte en positivo, sino que lo hunde en una apatía galopante. Lo que me hace pensar, ¿qué buscan realmente de él? Yo creo que lo están debilitando, apagando como una bombilla, pisoteando como una colilla ante un buen concursante. Que sí, que Isabel Pantoja (62) es la grande, pero él le pisa los talones en un ring agónico. Ahí tienen una reflexión que este que escribe ha esgrimido como si fuera Carlos: Me estáis vejando, no soy la Pantoja, pero no pienso aceptarlo. Vayamos al ajo.

¿Que por qué se queja? Lozano NUNCA ha recibido ni una mísera ayuda de alimentos, ni de charla, y la única convivencia que ha mantenido ha sido tóxica con Violeta. ¿Qué esperada, señor jefe, de semejante trato? Que Lozano petara, y de la peor de las formas: "Me habéis hecho perder la energía, parece que nunca tenéis suficiente. Si queréis todo -refiriéndose al palafito-, todo vuestro".

Carlos, al límite de sus fuerzas, sin comida, ni llamadas, ni alicientes anímicos, se conoce que se ha hundido. Ha tocado fondo, ha tragado fango. Sí, por el esófago del presentador han desfilado bastantes porquerías... hasta que ha dicho basta: lo siento, no soy Isabel Pantoja, no, pero tampoco me merezco tamaño atropello. Que sí, que Pantoja padeció lo suyo con la famosa lata de chóped, pero... ¡nada que ver!

¿Que no? Ahí llega Miriam Saavedra (25), ex insufrible de Carlos, a Honduras. ¡Para agitar la isla y torturarle a él y a Mónica Hoyos (42), también concursante del reality y su exmujer! ¿Alguien cree que esto es casualidad? Y en la comparación con Pantoja, profundizo y juro que me quedo ahí y me voy a dormir, que falta me hace: ¿se imaginan ustedes que Pantoja recibiera la visita de Julián Muñoz (70) o de Mar...? Hups, ahí me quedo. ¿Se figuran? Ánimo, Carlos: sí, siempre hubo clases. 

Salvada: Violeta

Nominadas: Chelo, Pantoja y Dakota

[Más información: El extraño comportamiento de Lydia Lozano en el debate de Supervivientes: ¿demasiado alegre?]