Aitana Sánchez-Gijón y Maxi Iglesias en una imagen de uno de sus rodajes.
Del intenso romance de Aitana Sánchez-Gijón con su ex y su boda hippie al año de 'celibato' del guaperas Maxi Iglesias
Este pasado martes, 31 de marzo, unas fotografías de ambos actores corroboraban su tórrida historia de amor a golpe de besos en pleno calle.
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"Jefaza", es la expresión que más se postea en redes en relación a Aitana Sánchez-Gijón (57 años) y su sorpresivo romance con Maxi Iglesias (35), haciendo un simpático guiño, en parte, a La Jefa, la película que protagonizó ella en 2022, bajo las órdenes de Fran Torres.
Esta suerte de historia de amor nadie la esperaba y el debate -y el aplauso- está en la calle. Aitana, una de las actrices más laureadas, y Maxi, sólido actor y uno de los guaperas por excelencia del séptimo arte patrio, juntos.
La expectación, claro está, es máxima. A solas, sin cámaras de por medio, Aitana es de las que se enfada cuando se le pregunta por temas personales.
Quien escribe estas líneas es testigo de ello y reconducir una entrevista con la excitación del personaje no es tarea fácil.
Aitana y Maxi, en una fotografía de un rodaje.
A pesar de estos pesares, la protagonista de Madres paralelas no puede impedir que se hable de ella porque lo privado es una consecución de su estatus público. Sin duda, algunos de los adjetivos que mejor definen a una de nuestras mejores actrices es la coherencia y la discreción.
Que la revista Lecturas haya publicado esta semana la exclusiva de su romance con Maxi Iglesias ha provocado un terremoto emocional en la calle. Es el tema de la semana. A él tampoco le gusta hablar de cómo se encuentra su corazón.
El único hombre importante en la vida de la ganadora del Goya de Honor 2025 ha sido Guillermo Papín Lucadamo (66), un atractivo pintor y escultor argentino que en las pocas imágenes existentes casi siempre lucía barba y una larga melena castaña.
Aitana Sánchez-Gijón y Guillermo Papín Luccadane. Gtres
Se desconoce cómo y dónde se conocieron, pero sí se sabe que empezaron una relación en 1998, justo el año en el que ella se convertía en la primera mujer en ser Presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España.
El clímax de felicidad de la pareja llegó en enero de 2001 con el nacimiento de su hijo Teo en la Clínica Acuario de Beniarbeig (Alicante), uno de los pocos centros existentes en España en aquel tiempo para llevar a cabo partos acuáticos.
Es decir, la intérprete dio a luz en una de las piscinas especialmente acondicionadas para que la transición desde feto, donde los bebés están envueltos en líquido amniótico, fuera lo más natural posible.
El segundo momento más pletórico de la pareja llegó el 7 de septiembre de 2002 cuando decidieron formalizar su relación con una boda hippie en el Hotel Monasterio de Rocamador (Badajoz), una construcción del siglo XVI que regentaron Lucía Dominguín y Carlos Tristancho de 1997 a 2012.
Aitana Sánchez-Gijón en un acto público. Gtres
Una persona que trabajó en su momento en este lugar de ensueño y que quiere guardar su identidad ha comentado a EL ESPAÑOL que "los paparazzi se apostaron en la puerta e intentaron comprar a alguien para que hicieran fotos del interior, pero nadie accedió a la propuesta".
Del enlace se filtró que Aitana había lucido un diseño morado y que entre los 50 invitados había importantes nombres vinculados al cine, como sus íntimos amigos Imanol Arias (69) y Emma Suárez (61).
La tercera vez en la que el matrimonio volvió a estallar de felicidad fue con el nacimiento de su hija Bruna (22), que poco a poco está abriéndose paso en la actuación. De hecho, este fin de semana estrena Pioneras, solo querían jugar, en la que por primera vez es protagonista.
Aitana y Papín se han dejado ver en pocas ocasiones en público y, cuando lo han hecho, ha sido por motivos estrictamente profesionales.
Por ejemplo, en 2008, el artista argentino presentó Espacios de ánimo, donde reflejó su destreza con la tinta china en papel de arroz montado sobre bastidor.
Como él mismo confesó en la inauguración, es un gran admirador del arte oriental y para realizar estas obras llegó a estudiar con un maestro chino de pintura. Durante la velada, Aitana cedió todo el protagonismo a su esposo, que ha encontrado también en el dibujo y el grabado otras maneras de expresión.
Aitana Sánchez-Gijón junto a sus dos hijos.
En la inauguración, aunque parco en palabras, Papín comentó sobre su mujer a Europa Press que "está siempre ahí, más que como artista, como ser humano. El artista es una faceta más de lo que eres".
En tiempos de vacaciones y desconexión, la familia solía recalar en las playas de Cádiz en algún lugar recóndito de Ibiza alejados del ruido nocturno.
Una vez, ambos se alojaron en Can Domo, el hotel rural más hippie de la isla que entonces era propiedad de Bárbara, una francesa que vivía entre Bali e Ibiza. Esta reprodujo en Ibiza el ambiente indonesio perfecto donde Aitana se sentía como pez en el agua.
"A Aitana la vi mil veces en la piscina de Can Domo -asegura una de nuestras fuentes- nunca se movió por las noches ibicencas de súper marcha, era una persona súper discreta, y nunca iba de nada. Un perfil muy bajo".
Hasta hace seis años, el matrimonio Lucadamo-Sánchez-Gijón residió en un amplio piso del madrileño barrio de Palacio, a unos pasos de la Plaza Mayor, el Palacio Real y la Gran Vía.
Según las últimas imágenes mostradas del interior de la vivienda destacan el doble salón, una librería infinita y una decoración minimalista.
En una rara concesión, la protagonista de las series La Regenta y Velvet se abrió en canal en una entrevista con El País en 2023 en vísperas de cumplir los 55 años.
Aitana desveló un momento trascendental en su vida: "Hace tres años que me separé, mi hijo mayor se emancipó hace dos, con 20. Vivo mano a mano con mi hija, que tiene 19, casi como dos compañeras de piso y es, realmente, una etapa muy distinta".
En esa especie de introspección, la veterana actriz, que empezó su carrera a los 16 años, enfatizó que "aún no he completado el duelo que supone una separación después de 22 años de relación, por muy de acuerdo que haya sido la ruptura".
"Pensaba que el duelo era más corto y fácil. Estoy mudando de piel y siento que soy una crisálida en metamorfosis que aún no ha acabado de hacer la transformación completa".
A raíz del reportaje publicado donde Aitana Sánchez-Gijón se besa con Maxi Iglesias bajo la luz de las farolas, cobra cierto sentido lo que la intérprete le contestó a Broncano en La Revuelta con respecto a su famosa pregunta sexual por la promoción de Amarga navidad, de Pedro Almodóvar (76).
En el último mes, Sánchez-Gijón aseguró que había tenido "poquito sexo", pero confiaba en la llegada de la primavera porque "igual la cosa mejora". Sí, parece que ha mejorado.
Maxi y su año de 'celibato'
Antes de su relación con Aitana Sánchez‑Gijón, el historial amoroso de Maxi Iglesias ha estado marcado por romances mediáticos pero espaciados.
Su primera relación conocida fue con Saray Muñoz, con la que estuvo en torno a tres años. Después llegó el rumor del amor con la actriz argentina Viviana Saccone.
Más tarde, su romance más sonado fue con Stephanie Cayo, que empezó tras coincidir en el rodaje de una película en 2021, y se dio por terminado definitivamente a lo largo de 2023, tras alguna reconciliación intermedia.
Después de esa ruptura, sólo se le atribuyó una breve historia con la empresaria Ione Astondoa, que él mismo confirmó como una relación que se extendió aproximadamente desde mediados de 2024 hasta el 2025.
A partir de entonces, pasó cerca de un año sin pareja estable, un periodo de celibato emocional y sentimental. Hasta ahora.