Demi Moore y Oprah Winfrey.

Demi Moore y Oprah Winfrey.

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Demi Moore y Oprah Winfrey, el nuevo canon de belleza que asusta a Hollywood y que ya se conoce como 'efecto Ozempic'

Las últimas apariciones públicas de ambas estrellas han levantado todo tipo de comentarios sobre su extrema delgadez.

Más información: La brutal historia de superación de Demi Moore: una violación consentida, drogas y el intento de suicidio de su madre

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En los últimos tiempos el mundo está percibiendo, atónito, un fenómeno inquietante: las estrellas del Star System posan en las alfombras rojas más delgadas que nunca, como si el canon hubiera vuelto a apretar hasta el límite las costuras del cuerpo femenino.

Los casos de Demi Moore (63 años) y de Oprah Winfrey (72) luciendo sus escuálidas figuras han encendido las alarmas sobre los nuevos estándares físicos que vuelven a imponerse en la industria.

Impactante fue la reaparición hace unos días de la protagonista de La sustancia en el desfile de Gucci desafiando completamente al paso del tiempo. Pareciese como si Moore se hubiese inyectado el mismo elixir de eterna juventud que su personaje en la ficción.

Enfundada en un estrecho look de pantalón y chaqueta de cuero, un rostro esculpido a base de bisturí y una melena corta, desfiló ante los medios de comunicación orgullosa de su nueva imagen.

Pero los comentarios sobre su regreso a la vida pública no fueron ni su atuendo, ni su peinado -solo recordar que la actriz ha lucido siempre una kilométrica melena-. El foco de atención fue, sin duda, su silueta.

Demi Moore en el desfile de Gucci en París.

Demi Moore en el desfile de Gucci en París. Getty Images

En redes sociales, las fotos de la actriz se viralizaron acompañadas de preguntas incómodas: "¿Es salud o es sacrificio?", "¿dietas imposibles o pinchazos milagro?", "¿cuánto cuesta sostener ese cuerpo a los 60?".

El caso de Demi Moore no es aislado. Oprah Winfrey, a sus más de 70 años, se ha convertido en otro de los rostros paradigmáticos de esta nueva era del cuerpo ultracontrolado.

La presentadora, que ha hecho pública una importante pérdida de peso en los últimos meses, ha hablado de la medicación que toma para adelgazar como una herramienta más en su larguísima batalla contra el estigma asociado a su físico.

También en París, pero en su caso en el desfile de Chloé -enmarcado dentro de la Semana de la Moda-, la estadounidense ha ofrecido su versión más extrema y juvenil.

Oprah ha llegado a la capital francesa, prácticamente irreconocible, con un estilismo muy chic formado por unos vaqueros de campana, una chaqueta top crop de ante y una moderna coleta burbuja.

Está más delgada que nunca, hecho que ha despertado todo tipo de críticas. "Me temo que sufre una sobredosis de Ozempic" o "¿Se suma a la moda de la delgadez extrema?" son las más repetidas.

Oprah Winfrey en el desfile de Chloé.

Oprah Winfrey en el desfile de Chloé. Getty Images

"Efecto Ozempic"

La psicóloga Lara Ferreiro, en contacto con EL ESPAÑOL, lo tiene claro: "Lo que estamos viendo no es solo una tendencia estética, sino un fenómeno 'efecto Ozempic', ligado al control y a la ansiedad por bajar de peso y quedarte lo más delgado posible".

"En momentos de gran exposición pública o de incertidumbre personal, mucha gente intenta recuperar la sensación de control a través del cuerpo. Todo esto se ve muy reflejado en los famosos de Hollywood: el cuerpo se convierte en una herramienta de gestión emocional y para poder trabajar tienes que estar delgada. De hecho existe la talla Hollywood, que es la talla XS".

"La delgadez extrema puede funcionar inconscientemente como una forma de demostrar disciplina, perfección y dominio sobre uno mismo en un entorno donde casi todo lo demás es inestable".

Este fenómeno, según explica la experta y autora de libros como ¡Ni un capullo más! el método definitivo para quererte y encontrar a tu pareja, tiene "un fuerte componente de contagio psicológico" dentro del Star System.

"Se conoce como efecto espejo: cuando figuras muy influyentes adoptan un determinado aspecto físico, otras personas dentro del mismo entorno tienden a imitarlo".

Cynthia Erivo y Ariana Grande.

Cynthia Erivo y Ariana Grande. Getty Images

El caso de las protagonistas de Wicked encaja a la perfección en este nuevo paisaje de cuerpos afilados hasta la extenuación que se imitan unos a otros. En plena promoción de la película, las apariciones de Ariana Grande (32) y Cynthia Erivo (39) dispararon las conversaciones sobre la delgadez extrema.

Las comparativas del "antes y después" se volvieron virales, los fans hablaron de huesos marcados, rostros más hundidos y una pérdida de peso tan visible que muchos se preguntaron qué había pasado entre el rodaje y la alfombra roja.

"La industria del entretenimiento sigue y seguramente siempre premie la juventud, y muchas actrices sí sienten que su valor profesional está vinculado a su apariencia".

"La delgadez extrema puede convertirse entonces en un intento inconsciente de detener el tiempo. Un rostro más delgado marca los pómulos y puede crear una ilusión visual de juventud en cámara, lo que refuerza la presión por mantener estos cuerpos", comenta Laura.

La británica Kelly Osbourne (41) es otra de las famosas de las que se ha hablado mucho en las últimas semanas. Sus últimas apariciones en alfombras como los Grammy 2026 o los BRIT Awards han desatado una oleada de comentarios sobre lo extremadamente delgada que se la ve.

La propia Kelly ha tenido que salir al paso de esas críticas, denunciando el "asco" que le provocan los mensajes que la llaman "demasiado flaca" después de haber sido humillada durante años por su sobrepeso, y explicando que su pérdida de peso mezcla el duelo por la muerte de su padre y cambios de hábitos.

Kelly Osbourne en su última aparición pública.

Kelly Osbourne en su última aparición pública. Getty Images

También es problema de ellos

Aunque el escrutinio siga siendo mayor sobre los cuerpos femeninos, la presión ya no es solo cosa de ellas. La transformación física de Jonah Hill (42) es una de las más impactantes en el sector masculino.

El actor ha luchado contra la báscula gran parte de su vida, consiguiendo bajar mucho de peso con dieta y mejores hábitos, según ha explicado él mismo. El problema es que en su última imagen pública, que es de hace escasos días en la promoción de su última película, ha aparecido tan tan delgado que ha disparado todo de especulaciones sobre dietas extremas y medicamentos para adelgazar.

"El problema es cuando comportamiento potencialmente dañino se legitima con un discurso saludable. Ahora se espera que una persona esté delgada, pero además que lo presente como resultado de hábitos perfectos: dieta impecable, ejercicio constante, vida equilibrada".

Jonah Hill, Keanu Reeves, Cameron Diaz y Matt Bomer.

Jonah Hill, Keanu Reeves, Cameron Diaz y Matt Bomer. Getty Images

Esto puede provocar sentimientos de culpa o fracaso en quienes no logran cumplir ese ideal porque se interpreta que no es una cuestión de genética o estéticas, sino de disciplina personal".

"La obsesión por la juventud y la belleza han sido una constante en la cultura occidental, especialmente en industrias como el cine, la moda o la televisión. Lo que cambia no es tanto el fondo, sino la forma en la que se presenta. Antes la presión era más explícita (ser joven, ser delgada, en conclusión: ser perfecta), mientras que ahora muchas veces se disfraza de bienestar, autocuidado o estilo de vida saludable".

Quien no ha tenido problema en reconocer que ha usado la medicina para llegar a su objetivo ha sido Robbie Williams (52). El cantante desveló que recurrió durante un tiempo a medicamentos para adelgazar, hasta el punto de perder tanto peso que terminó con escorbuto por casi dejar de comer y ahora teme incluso por su visión, que está borrosa como uno de los efectos secundarios.

Monica Bellucci en los BAFTA.

Monica Bellucci en los BAFTA. Getty Images

En medio de toda esta locura por encoger el cuerpo cada vez más, figuras como la de Mónica Bellucci (61) son celebradas. Es la contraimagen de la nueva delgadez extrema.

Su última gran aparición ha sido en la alfombra roja de los Premios BAFTA 2026, en Londres. Allí, a sus 61 años, desfiló con un vestido negro entallado de Stella McCartney, curvas bien visibles y joyas de Cartier, convirtiéndose en una de las imágenes más comentadas precisamente por encarnar lo contrario de la delgadez que empieza a dominar de nuevo los photocalls.