Loquillo, en su entrevista con Jordi Évole.

Loquillo, en su entrevista con Jordi Évole. laSexta.

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Loquillo: "Soy el hijo de un perdedor de la Guerra Civil que fue a la cárcel, lo enterramos con la bandera republicana"

El rockero repasa su trayectoria con Jordi Évole: "Hubo un momento en mi vida muy difícil en que el alcohol superó todas las líneas posibles".

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Hace casi 50 años, ya soñaba con convertirse en una estrella del rock. José María Sanz (Barcelona, 1960), más conocido como Loquillo, tuvo claro desde muy joven cómo conseguirlo.

Seguro de sí mismo, intuyó que llegaría lejos con una mezcla de ingredientes infalible: personalidad y actitud. Y con una identidad fácilmente reconocible para el público.

No le costó hacer de sí mismo un icono. "Lo primero que uno tiene que hacer es crear un personaje, un símbolo", dice en su entrevista con Jordi Évole. Una que se ha emitido con un toque nostálgico, en blanco y negro. En su caso, se inventó la figura del "pájaro loco", esa "que todo el mundo conoce".

"Yo sabía que una banda de rock tenía que tener un logo. Tenía que haber un hecho diferencial, y tenía que haber una historia detrás", expresa mientras da un paseo con el periodista por las calles de Barcelona, la ciudad que lo vio nacer. Y donde se convirtió en artista. Y no uno cualquiera.

"Soy una estrella del rock, la mejor estrella del rock de los últimos 40 años en España", expresa, sin mostrar ápice alguno de falsa modestia.

Ha llegado a lo más alto, sí. Pero no olvida de dónde viene. Su padre, del bando republicano, llegó a estar en prisión por sus convicciones políticas.

"El hecho de ser el hijo de un perdedor de la Guerra Civil española, que estuvo represaliado, que estuvo en la cárcel, que vio los campos de concentración en el sur de Francia. ¿Cómo no voy a tener ese concepto de clase? Si a mi familia le robaron su juventud", sostiene.

"Yo soy hijo de una pareja mayor", añade. "Gracias a mi abuelo, que era estibador en el puerto de Barcelona, tengo concepto de clase. Y rabia, claro. Todo ha sido: 'Por aquí no puedes pasar, por aquí no sirves, no eres de los nuestros'".

No le molesta hablar de su ideología porque "cuando alguien manifiesta su postura política, tanto de derechas como de izquierdas está defendiendo la Constitución de su país". Y subraya: "La educación democrática es eso".

Loquillo, en 'Lo de Évole'.

Loquillo, en 'Lo de Évole'. laSexta.

Sus inicios: "Supuestamente no sabía cantar"

Loquillo y Évole recorren juntos algunos de los escenarios más representativos de su vida: las calles del El Raval, el histórico Bar Pastís, el Sot del Migdia, donde ofreció uno de sus conciertos más recordados. O La Rambla, que "era un hervidero de libertad" en los años 70.

"Barcelona era la ciudad más libre de España, estaba conectada con toda Europa. Aquí todos los movimientos eran libres", recuerda.

De su ciudad, echa en falta el comercio local: "Nos hemos olvidado de nuestra propia gente. Ahora todas las ciudades parecen franquicias... Nos vanagloriamos de traer a los Coldplay... y estamos cerrando los locales para grupos de la ciudad. No reivindicamos lo suficiente el producto que tenemos en casa".

En un paseo cargado de memoria, el músico repasa su trayectoria personal y profesional. Ha publicado más de 30 álbumes, ha vendido más de tres millones y medio de copias. Y sigue llenando escenarios.

Uno de los espacios más significativos de su carrera es el Liceo. "Esto es también leyenda. Yo empecé aquí", dice. "Llegar al Liceo me ha costado 46 años de mi vida, y 220 pasos".

Para él,"un chaval de El Clot, que supuestamente no sabía cantar, que no tenía padrinos, que no era hijo de nadie", haber pisado las tablas de dicho teatro, que abrió sus puertas en 1847, "es magia". "El Loquillo de aquí, si no se come un tripi no se lo imagina", reflexiona.

Loquillo, en su entrevista con Jordi Évole, en laSexta.

Loquillo, en su entrevista con Jordi Évole, en laSexta. laSexta.

En sus inicios trabajó en radio y en prensa. También fue promocionero de una compañía de discos. Por eso, sabía dónde se metía cuando hizo sus primeros pinitos en la música. Y fue directo al grano.

"Las críticas iniciales fueron terroríficas", recuerda. De él decían cosas como "este no sabe cantar". Pero no le dio mayor importancia.

"Lo mejor que te puede pasar cuando te dedicas a la música es que te pongan a parir. Es lo mejor. Y es la mejor manera de entender que vas por buen camino. Generalmente, cuando te ponen bien duras poco", sostiene, convencido.

Al hacer un recorrido por sus directos, señala con claridad cuáles fueron los más memorables: "Ha habido conciertos muy importantes en mi vida, que significan cosas. El primero es el El Sot de Migdia, en 1989, con Los Trogloditas; el segundo fue en Las Ventas en Madrid, en 2016".

Lo empezaron a llamar Loquillo después de que un marine estadounidense intercambiara con él una camiseta con la imagen del 'pájaro loco' (el mítico Woody Woodpecker creado en 1940 por Walter Lantz y diseñado por Ben Hardaway) impresa en el frontal.

Más tarde, en el colegio Alpe, "donde jugaban la mayoría de jugadores del Barça, Epi (el exjugador de baloncesto) me vio un día y me dijo: 'Hombre, pájaro'. Todo el mundo empezó a llamarme pájaro".

Loquillo, en su entrevista con Jordi Évole.

Loquillo, en su entrevista con Jordi Évole. laSexta.

Contrajo la hepatitis a los 8 años

De los años de la Movida, guarda un buen recuerdo: "Me alegro de haber vivido las distintas etapas de mi vida en los momentos en que me ha tocado vivirlos. Lo salvajes que fuimos en los 80... con 45 años es ridículo".

"En aquel momento, heroína estaba muy relacionada con nuestra generación, y mucha gente no superó. En la banda se consumía heroína. No estoy haciendo ningún drama. Es así", apunta.

A él nunca le llamó la atención consumir dicha sustancia. ¿El motivo? Contrajo la hepatitis a los 8 años por culpa de una jeringuilla.

"En el cole, haciendo revisiones médicas. Nos ponían a todos una bata y nos sacaban sangre. Todos con la misma aguja. Cuando llegué a casa, caí", narra. "Vino el médico de urgencias. Tenía hepatitis. Estuve tres meses encerrado en una habitación. Una aguja a mí, me voy corriendo".

Loquillo, en 'Lo de Évole'.

Loquillo, en 'Lo de Évole'. laSexta.

"Nunca me he enganchado a las drogas"

No le tiembla el pulso al hablar de drogas: "Creo que las cosas hay que contarlas abiertamente. Pertenezco a una generación muy marcada por la heroína y la cocaína. Estaba en todas partes, como lo está ahora".

En su caso, nunca llegó a estar "enganchado". Pero ha experimentado: "He probado todas las drogas que he podido. Pero sé las que sientan bien, las que sientan mal. Y sí, hubo un momento en mi vida muy difícil, personalmente, familiarmente, en que el alcohol superó todas las líneas posibles".

"No tengo excusa. Tuve que pasar por eso. Pasé. Me salí. Y se acabó. Sin más. Y sin ningún tipo de drama. Forma parte de la vida", zanja.

Loquillo, convencido de que "un artista debe tener la capacidad de hacer soñar y de tener su leyenda", cree que no hay que valorar a un artista por lo que haga fuera de los escenarios: "La música es lo que importa".

Su charla con Jordi Évole concluye, una vez más, evocando a su padre. No tuvo una vida fácil. "Había sufrido mucho. Se fumaba dos paquetes de Celtas diarios. Vieja escuela, ¿no? Lo enterramos con la bandera republicana".

"Después queda la madre", prosigue. "Cuando pierdes a tu madre, estás solo. Fue un momento muy duro, como lo es para todo el mundo".

Incluso lanza un consejo a quienes "aún tienen a sus padres mayores". Hay que vivir el presente: "No perdáis un puto segundo. Estad lo más cerca posible de ellos, porque no sabéis lo que es estar sin ellos. Si todavía tus padres están vivos, no hagas algo por encima de ellos. A la larga te arrepientes".