El chef Jordi Cruz.

El chef Jordi Cruz. RTVE

Bluper

El pueblo español donde desconecta Jordi Cruz cada verano: 600 habitantes, aguas cristalinas y a 30 km de Girona

El juez de 'MasterChef' suele descansar de su ajetreada vida entre televisión y fogones en un pequeño pueblo de la Costa Brava.

Más información: RTVE cambia las normas del Benidorm Fest 2027 y mantiene su postura sobre Eurovisión: "Sin novedades"

Merce Moreno
Publicada

Cuando las grabaciones de MasterChef y el trabajo en sus cuatro restaurantes de Barcelona se lo permiten, Jordi Cruz no duda en huir al remanso de paz que supone la Costa Brava para él.

En más de una ocasión el chef ha sido visto paseando junto a su pareja, la arquitecta Rebecca Lima, por las calles blancas de Calella de Palafrugell, un municipio a apenas 30 minutos de Girona.

Su trama de antiguas casas de pescadores frente al mar, las barcas sobre la arena y una costa llena de pequeñas calas crean ese ambiente mediterráneo en el que desconecta el catalán.

El próximo lunes, por cierto, se embarca en una nueva edición del talent culinario junto a Pepe Rodríguez y su nueva compañera, Delicious Martha.

Con apenas 600 habitantes, el corazón de Calella late entre el casco antiguo y la playa de Port Bo, conocida popularmente como ‘la playa de las barcas’. Allí todavía se alinean lanchas de pescadores frente a las fachadas encaladas y los característicos soportales de Les Voltes.

Jordi Cruz en el escenario del Forum Gastronomic de Barcelona.

Jordi Cruz en el escenario del Forum Gastronomic de Barcelona.

Muy cerca se encuentran otras playas urbanas como Port de Malaespina, la Platja d’en Calau o la Platgeta, mientras que hacia el norte la playa del Canadell y Els Canyers ofrecen más espacio para el baño.

Desde el mirador de Manel Juanola i Reixach y la Punta dels Burricaires se obtienen algunas de las mejores vistas del conjunto de Calella, con el caserío blanco recortado sobre el azul intenso del Mediterráneo.

Y es que esta pequeña localidad gerundense es ideal para quien busque mar y naturaleza a partes iguales, con el Camino de Ronda como principal aliado. Se trata de una senda litoral que une Calella con Llafranc y los jardines de Cap Roig, mientras se van descubriendo calas y miradores escondidos.

Imagen de Cap Roig, en plena Costa Brava.

Imagen de Cap Roig, en plena Costa Brava.

Destacan la cala del Golfet, una pequeña playa rocosa a los pies del Espacio Natural Protegido de Castell–Cap Roig; o los jardines botánicos de Cap Roig, con más de mil especies vegetales. Es en este enclave donde se realiza el festival musical Cap Roig Festival.

Deportes acuáticos y buen marisco

Las aguas cristalinas de Calella permiten hacer salidas en kayak, esnórquel o rutas en barco. Actividades acuáticas de las que Jordi suele disfrutar en familia.

Y, después de este momento de deporte, ¿qué mejor que una buena comida en los bares y chiringuitos del pueblo? Los restaurantes de Calella suelen preparar deliciosos platos típicos de la gastronomía de L’Empordà, como el suquet a peix, un guiso de pescado con patata, caldo potente y picada.

También una amplia variedad de arroces marineros y arroz negro, elaborados con pescado de roca, marisco y a veces tinta de calamar; o, por supuesto, suculentas fideuás.