La playa donde desconecta Marcos Llorente

La playa donde desconecta Marcos Llorente

Corazón

La playa donde desconecta Marcos Llorente: 4.000 habitantes, calas de aguas cristalinas y fortaleza del siglo XVIII

El futbolista del Atlético de Madrid ha convertido este pintoresco rincón mallorquín en su refugio predilecto para huir de los focos.

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Lejos del bullicio ensordecedor del estadio Metropolitano y de la extrema presión de la alta competición, Marcos Llorente ha encontrado su particular oasis.

El futbolista del Atlético de Madrid, célebre tanto por su despliegue físico en el verde como por su estricto estilo de vida, tiene un refugio predilecto para resetear cuerpo y mente.

Se trata de Cala d'Or, un rincón mágico en la costa sureste de Mallorca que reúne exactamente lo que el jugador y su mujer, la empresaria e influencer Paddy Noarbe, buscan cuando el exigente calendario deportivo da una tregua: máxima privacidad, naturaleza salvaje y una paz absoluta.

El secreto de sus vacaciones no pasa por los masificados epicentros del ocio nocturno ni por el lujo ostentoso de los grandes beach clubs ibicencos.

La pareja ha caído rendida a los encantos de este pintoresco núcleo mallorquín que apenas roza los 4.000 habitantes censados.

Esta reducida cifra le garantiza a Llorente ese preciado anonimato que resulta casi imposible mantener en el centro de Madrid.

En este pequeño paraíso balear de fachadas blancas y esencia marinera, los vecinos y veraneantes habituales respetan el descanso de los rostros conocidos.

Cala d'Or

Cala d'Or

Esta tranquilidad permite al centrocampista rojiblanco realizar sus innegociables rutinas de entrenamiento al aire libre o disfrutar de un café sin el constante asedio de los paparazzi.

Sin duda, el mayor imán de Cala d'Or son sus escondidas calas de aguas cristalinas. Hablamos de pequeñas entradas de mar abrazadas por rocas y espesos pinares mediterráneos, donde el agua adquiere unas tonalidades turquesas que no tienen nada que envidiar al Caribe.

Es en orillas como Cala Gran, Cala Petita o Cala Esmeralda donde el madrileño desconecta por completo y practica sus conocidos baños de sol.

Además de relajarse en la arena, Llorente y Paddy exprimen al máximo el entorno natural. Aprovechan la transparencia del mar para disfrutar de jornadas de esnórquel, rutas en tablas de pádel surf y travesías en barco al atardecer, compartiendo ocasionalmente destellos de este paraíso con sus millones de seguidores en redes sociales.

Cala d'Or

Cala d'Or

Pero no todo es mar y salitre en el santuario del deportista. Dominando el paisaje desde la Punta de Cala Llonga, se alza majestuosamente una imponente fortaleza del siglo XVIII conocida como Es Fortí.

Este baluarte, construido en 1740 como defensa militar frente a las incursiones corsarias, vigila hoy el horizonte y dota al entorno de un aura histórico y romántica inconfundible.

Esta joya patrimonial no solo recuerda el pasado defensivo de la isla, sino que sirve como el mirador panorámico definitivo de la zona.

Un escenario idílico para pasear cuando cae el sol y disfrutar de las vistas de toda la costa de Santanyí.

Sus días en Cala d'Or transcurren a un ritmo pausado: descanso en su villa privada, deporte entre acantilados y homenajes gastronómicos basados en el producto fresco local.

Un rincón donde la historia y el Mediterráneo se dan la mano, demostrando que el verdadero lujo para Marcos Llorente es, simplemente, poder detener el tiempo.