Juan del Val (55) ve 'Torrente, presidente'

Juan del Val (55) ve 'Torrente, presidente'

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Juan del Val (55) ve 'Torrente, presidente' y es rotundo con la película de Santiago Segura: "Están muy confundidos, me alegra"

El tertuliano y escritor no dudó en dar su opinión sobre el último estreno de Santiago Segura.

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Juan del Val (55 años) se ha convertido en una de las voces más comentadas a la hora de opinar sobre Torrente, presidente, y sus palabras conectan muy bien con el debate que hierve ahora mismo en redes: ¿Es una gamberrada más de Segura o un retrato incómodo de la España actual?

El escritor y tertuliano sostiene que alrededor de la película hay un auténtico "desconcierto": mucha gente no sabe muy bien si tiene que indignarse o aplaudir.

En su análisis, describe a un sector del público que se siente atrapado entre dos pulsos: si eres del mundo "woke", en teoría no debería gustarte Torrente; pero si en la cintase ridiculiza a Vox, entonces "te tiene que gustar" y ahí surge la contradicción.

Para Del Val, la gracia está precisamente en ese cortocircuito mental, en esa duda sobre qué pensar ante una comedia que dispara contra todos los bandos. "La gente está muy confundida, cosa que me alegra muchísimo", opinó el tertuliano en La Roca.

Sus palabras funcionan como una radiografía rápida de una parte del público español que ha delegado su criterio en etiquetas ideológicas y ahora se enfrenta a una película que incomoda tanto a unos como a otros.

Del Val no blanquea en absoluto el universo del personaje de Segura, insiste en que el humor de Torrente "te puede gustar más o menos", pero es "objetivamente soez".

Le reconoce, sin embargo, una naturaleza muy clara: "Torrente es lo que es", una comedia deslenguada que nunca ha aspirado a ser fina ni amable.

Lo interesante es el matiz que introduce ahora, en plena era de cancelaciones y sensibilidad extrema: quizá el contexto haya cambiado tanto que lo que antes era políticamente incorrecto pueda girarse y pasar a ser, paradójicamente, "políticamente correcto".

En otras palabras, que llevar al límite la caricatura de la España cutre, machista y casposa podría acabar siendo, por contraste, una forma de poner el espejo donde más duele.

En medio de este vendaval de opiniones, Juan del Val también juega desde dentro del fenómeno: hace un pequeño cameo en Torrente, presidente.

Él mismo cuenta que "solo dice una frase" en un mitin, pero se lo toma con ironía, celebrando que ya está recibiendo sus "primeras críticas" como actor.

Subraya que el número de cameos es "impresionante" y que en la película hay de todo, gente que hace de sí misma y otros que interpretan personajes, en una mezcla perfecta para el morbo del espectador.

Incluso bromea con una hipotética nominación a los Óscar, rematando con un "no les ha dado tiempo" que encaja con su imagen de tipo que se ríe antes de que lo tomen demasiado en serio.

Las reflexiones de Del Val llegan además en un contexto explosivo: Torrente, presidente ha arrasado en taquilla y se ha convertido en el mejor estreno del cine español de los últimos quince años, con 2,4 millones de euros y 300.000 espectadores en solo 24 horas.

El éxito choca de frente con una parte de la crítica que ve en la película un esperpento salvaje de la España del siglo XXI, heredero directo de la "españolada" más castiza y provocadora.

Mientras algunos espectadores la tachan de exagerada, otros la interpretan como un gran espejo deformante en el que nadie sale bien parado: ni políticos, ni medios, ni esa sociedad dividida que Del Val describe como "confundida".

Y ahí es donde sus opiniones se vuelven especialmente virales, no defiende ni ataca la película de manera simple, sino que pone en palabras ese malestar difuso que muchos sienten y no terminan de verbalizar.