Los helados de Pot.

Los helados de Pot.

Reportajes gastronómicos

De Argentina a Barcelona: los nuevos helados artesanales con avellana de Reus, pistacho de Lleida o miel de Girona

Pot abrió sus puertas en Gràcia en 2025. Ahora llega al barrio de San Antoni con su propuesta basada en el producto de proximidad y una línea propia de chocolatería artesanal con alfajores y otras elaboraciones.

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La nueva generación de heladerías artesanales busca construir un relato propio, vinculado al territorio, a la temporalidad y al origen de cada ingrediente, sin importar donde se abra camino.

Y en Barcelona ese empeño está presente cuando se cruzan las puertas de negocios como POT, una heladería nacida en Argentina que ha encontrado en Cataluña una nueva forma de transmitir el sabor de una región.

La marca, fundada en 2019 en la pequeña ciudad argentina de Mercedes, acaba de abrir su segundo local en Barcelona, esta vez en la calle Parlament, consolidando una expansión que comenzó hace apenas unos meses en el barrio de Gràcia.

Nicolás Barnetche, su hermana María Paz y Victoria Aschero.

Nicolás Barnetche, su hermana María Paz y Victoria Aschero.

Pero más allá de la apertura, lo interesante es cómo un proyecto con ADN latinoamericano ha decidido reinterpretar el helado artesanal desde el producto catalán: avellana de Reus, pistacho de Lleida, miel de Girona o fresas del Maresme son hoy la base de una propuesta que conecta dos culturas gastronómicas a través de la cuchara.

Helados menos dulces y más honestos

La historia de POT nace como un proyecto familiar impulsado por Nicolás Barnetche, su hermana María Paz y Victoria Aschero. Lo que comenzó como una pequeña heladería de barrio terminó creciendo en Argentina gracias al boca a boca gastronómico y al interés de figuras como la chef Narda Lepes, que incorporó sus helados en un postre y les dio visibilidad dentro de la escena culinaria del país.

Sin embargo, aterrizar en Barcelona implicaba un cambio de registro. “Llegábamos a la meca gastronómica de Europa”, explican desde la marca. La adaptación no pasó por adaptaciones estéticas ni por multiplicar sabores extravagantes, sino por afinar el producto: menos azúcar, menos toppings y más protagonismo para la materia prima.

El resultado es una carta de 18 sabores que rota según temporada y que apuesta por perfiles limpios y reconocibles. Aquí el pistacho sabe realmente a pistacho —porque se tuesta y refina en el propio obrador a partir de producto de Lleida— y la avellana remite directamente al paisaje agrícola de Reus.

La entrada a Pot.

La entrada a Pot.

Del helado al alfajor

Desde sus inicios, POT construyó una identidad alrededor del envase. El nombre hace referencia tanto al pote de helado como a la palabra inglesa “pot”, maceta: los recipientes reutilizables incorporaban semillas para transformarlos después en pequeños tiestos domésticos. La idea, sencilla pero efectiva, resumía bien la filosofía del proyecto: consumo consciente, escala humana y vínculo emocional con el producto.

Aunque ahora sus envases no hacen las veces de futuras macetas, el espíritu que quieren trasladar es el mismo, poniendo en valor su trabajo con productores locales. POT insiste en elaborar desde cero y trabajar ingredientes de proximidad. Los lácteos provienen de granjas locales y buena parte de las recetas se construyen alrededor de materias primas catalanas.

Los alfajores y la línea de chocolatería de Pot.

Los alfajores y la línea de chocolatería de Pot.

Otro elemento interesante en la propuesta de POT es la reivindicación del sabayón, uno de los sabores más tradicionales del helado argentino y todavía poco habitual en Barcelona. Cremoso, vínico y profundamente ligado a la tradición italiana emigrada a Sudamérica, el sabor se ha convertido en uno de sus productos más reconocibles.

Una identidad que la marca ha construido con unos helados que nacen en Argentina, dialogan con la herencia italiana y terminan reinterpretándose con ingredientes catalanes.

La apertura del nuevo local en Parlament también marca una evolución natural del proyecto. POT ha comenzado a desarrollar una línea propia de chocolatería artesanal con alfajores, rocas y pequeños bocados elaborados con chocolates de origen. La intención es ampliar la oferta durante los meses fríos e incorporar incluso chocolate caliente cuando llegue el invierno.