Plaza y ermita en Mogarraz

Plaza y ermita en Mogarraz iStock

Reportajes gastronómicos

El pueblo español ideal para recorrer a pie y comer un entrecot exquisito: Conjunto Histórico-Artístico del siglo XIII

A tiro de piedra desde Madrid, este pueblo de Salamanca es ideal para una escapada corta de fin de semana.

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Entre los árboles de la Sierra de Francia se esconde un pueblo cuyas calles empedradas han sido testigos del devenir de la historia desde la Edad Media. Se llama Mogarraz, pertenece a Salamanca y está a unas tres horas en coche desde Madrid, envuelto por los castaños y los robles de la Sierra de Francia.

Su población no llega a los 300 habitantes, pero ofrece una de las escapadas de fin de semana más completas de la zona. Naturaleza, calles con historia, patrimonio cuidado y una cocina fiel a las tradiciones de la meseta convierten la visita en un viaje para ser disfrutado con los cinco sentidos.

La villa fue reconocida como Conjunto Histórico-Artístico en 1998 y está incluida entre los Pueblos Más Bonitos de España. Su pasado nace entre finales del XII y principios del XIII, con colonos franceses llegados por las políticas repobladoras de León y Raimundo de Borgoña.

Ocho siglos después de su fundación, lo que encuentras al pasear por sus calles empedradas es un entramado de casas serranas construidas en piedra, adobe y madera, con fachadas que alcanzan hasta cuatro pisos y que guardan una sorpresa única: más de 400 retratos pintados sobre chapa metálica por el artista Florencio Maíllo, que convierten a Mogarraz en un museo al aire libre sin parangón en España.

La comida típica de Mogarraz

En Mogarraz la cocina se nutre de la sierra, es honesta, contundente y sin artificios. Son tradicionales las patatas meneás, los embutidos ibéricos de la zona, el cabrito lechal, las carrilleras de cerdo ibérico, los guisos de legumbres y las carnes de ternera morucha, una raza autóctona salmantina de sabor intenso y textura inigualable.

También el limón serrano, las sopas serranas, los revueltos de setas de temporada y los vinos de la D.O. Sierra de Salamanca, elaborados con la uva rufete autóctona. Para el postre, dulces caseros y licores de la tierra que en algunos locales suelen llegar por cortesía de la casa.

Para comer bien en Mogarraz

En un pueblo con tanta tradición gastronómica hay varias opciones, pero destaca con luz propia el Restaurante Mirasierra, un negocio familiar fundado en 1974 que ya va por su tercera generación.

Está situado en la calle Miguel Ángel Maíllo, a la salida del casco antiguo, y sus grandes cristaleras ofrecen unas vistas espectaculares de la sierra. Lo suyo es la cocina tradicional de toda la vida, la de las madres y las abuelas, con las brasas como grandes protagonistas: las carnes se disponen en asadores sobre leña de roble con sal gorda como único ingrediente.

El solomillo (29 €), la chuleta (42 €/kg) y el entrecot (25 €) de ternera morucha son algunas de sus especialidades, pero el jarrete de cabrito confitado durante 18 horas (28 €) también es para no perdérselo.

Reconocido en la Guía Michelin y en la Guía Repsol , ofrece una relación calidad-precio que cuesta encontrar hoy en día. Imprescindible reservar.

Pinturas de Florencio Maíllo en Mogarraz

Pinturas de Florencio Maíllo en Mogarraz María Rosa Ferre Wikimedia Commons

Una ruta a pie para ver Mogarraz en un día

Mogarraz y su entorno se prestan a una jornada de ocio disfrutando del pueblo y la naturaleza que lo rodea sin necesidad de coger el coche.

  • Comienza en la Ermita del Humilladero, del siglo XIII, a la entrada del pueblo, y descubre su calvario y su fuente.
  • Sube por la calle principal y piérdete entre las callejuelas admirando los retratos de Retrata2-388 en las fachadas.
  • Haz una parada en la Plaza Mayor y observa los cruceros, los escudos nobiliarios y los dinteles con grabados religiosos.
  • Visita la Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, del siglo XVI, con su planta de cruz latina y su altar barroco.
  • Entra en la Casa de las Artesanías, el museo etnográfico donde descubrirás los bordados, la orfebrería y los trabajos en cuero de la sierra.
  • Haz un pequeño descanso para reponer fuerzas en alguna bodega para probar los vinos de uva rufete.
  • Después de comer, emprende el Camino del Agua, una ruta circular señalizada de unos 7 kilómetros que baja hasta el valle del río Milanos, cruza puentes de piedra y pasa por Monforte de la Sierra, salpicada de instalaciones artísticas entre bosques de castaños centenarios.
  • De vuelta en Mogarraz, asómate al mirador de la Cruz de Mingo Molino para despedir el día con una panorámica completa de la Sierra de Francia.
  • Si te quedas todo el fin de semana, al día siguiente acércate a La Alberca (a 7 km), a Miranda del Castañar o al Parque Natural de las Batuecas para completar la escapada.