La terraza de la que presume Coral Menorca.

La terraza de la que presume Coral Menorca.

Reportajes gastronómicos

El restaurante de Menorca con uno de los mejores atardeceres de la isla donde Italia y Argentina se dan la mano

Coral Menorca ofrece unos atardeceres de escándalo con una mesa compuesta por lo mejor de ambos países y producto menorquín.

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A diez minutos en coche de Ciutadella, tomando la carretera que serpentea hacia el noroeste de la isla, hay un lugar que se vuelve idílico cuando el sol empieza a caer. Se trata del restaurante Coral Menorca, un rincón que se ha hecho al Mediterráneo y ha ido construyendo, casi en silencio, una de las experiencias gastronómicas más sugestivas de la isla.

No es casualidad que muchos lleguen antes de la cena. En Coral, el espectáculo comienza mucho antes de que el primer plato llegue a la mesa. La terraza, abierta al horizonte, se convierte en un anfiteatro natural donde el sol se despide lentamente del Mediterráneo. P

El entorno lejos de ser un irreprochable telón de fondo, se integra en la propuesta como un ingrediente más. La luz, el viento y el sonido del mar acompañan en todo momento al comensal.

Un buen ejemplo de lo que sale de la cocina de Coral Menorca.

Un buen ejemplo de lo que sale de la cocina de Coral Menorca.

Italia y Argentina, con acento menorquín

Al frente de este proyecto está Federico Giomi, un chef que ha hecho del mestizaje su lenguaje culinario. Su cocina es el punto de encuentro entre Italia y Argentina, pero con los pies firmemente anclados en Menorca, donde viene creciendo año tras año sin buscar hacer ruido.

Uno de los platos que conforman la propuesta de Coral Menorca.

Uno de los platos que conforman la propuesta de Coral Menorca.

El resultado es una carta que fluye entre culturas sin perder identidad. Platos como la picanha tonnata —un guiño directo a sus raíces— conviven con elaboraciones profundamente mediterráneas como el tagliolino de pescado fresco o la langosta menorquina, tratada siempre con respeto.

Langosta de Menorca.

Langosta de Menorca.

Recalan en la técnica en busca de profundidad, para prolongar el discurso que comienza liderando el producto. Hay brasas, hay fermentos, hay tiempo. Mucho tiempo. Desde los embutidos artesanales que el propio restaurante produce hasta las cocciones lentas que transforman cortes humildes en piezas memorables.

Una cocina que se vive en verano y se piensa en invierno

Uno de los secretos de Coral Menorca no se ve, pero se intuye en cada plato. Mientras la isla baja el ritmo tras el verano, el restaurante se convierte en un laboratorio. Es en esos meses cuando Giomi y su equipo afinan ideas, prueban técnicas y desarrollan nuevas propuestas que, con la llegada del buen tiempo, aterrizan en la carta.

Una de las mesas que goza de privilegiadas vistas en Coral Menorca.

Una de las mesas que goza de privilegiadas vistas en Coral Menorca.

Este enfoque se traduce en una cocina viva, en constante evolución, donde cada temporada aporta matices nuevos sin romper la coherencia del proyecto.

La experiencia no termina en la cocina. La coctelería dialoga con el entorno con propuestas que reinterpretan el Mediterráneo en clave líquida. Desde combinaciones con hierbas locales hasta versiones frescas y contemporáneas de clásicos, cada copa acompaña el momento.