Dani Sánchez y unas almejas en salsa

Dani Sánchez y unas almejas en salsa arousa iStock

Recetas

Dani, cocinero: "Las almejas más buenas no se cocinan con limón, sino con 1 cebolla, 150 ml de vino y un toque de pimentón"

Una idea de receta rápida ideal para el otoño que se prepara en apenas media hora y parece de restaurante.

Más información: Los chefs avisan: "Para quitarles la arena a las almejas, no las pongas en remojo; hay que usar la cantidad justa de agua"

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Preparar en casa un plato de almejas con una salsa para mojar pan que esté tan bueno como el de un restaurante es menos complicado de lo que parece.

No hace falta ni una larga lista de ingredientes ni ser un cocinero experto, solo una buena receta como esta que ha compartido Daniel Sánchez.

Daniel es un creador de contenido gastronómico que comparte sus recetas en su perfil de Instagram, @danielandome y su propuesta son unas almejas en salsa con un punto picante.

Una receta ideal para estos primeros días del otoño en los que ya empiezan a apetecer platos calientes, pero no tan contundentes como un guisote de cuchara.

El remojo: la clave para no comer arena

Las almejas viven enterradas en la arena de las zonas costeras, por lo que es habitual que conserven restos dentro de la concha. Para retirarlos, hay que dejarlas unos 30 minutos en la nevera en un bol de agua con sal antes de empezar a cocinar.

La idea es reproducir las condiciones del agua de mar para que las almejas, que siguen vivas, abran las valvas, filtren el agua y expulsen la arena.

La arena se irá depositando en el fondo del bol, por eso también es importante, a la hora de sacarlas, hacerlo sin volcar el bol sobre un escurridor para evitar que la arena vuelva a caer sobre ellas. La mejor forma de hacerlo es sacar las almejas del agua con nuestras propias manos.

Una cocción corta para que no queden duras

El segundo punto clave para que el resultado sea un éxito es el punto de cocción. Las almejas se añaden cuando la salsa ya está lista y se cocinan tapadas solo hasta que se abren, algo que a fuego medio suele llevar un par de minutos o poco más.

Si se prolonga la cocción una vez abiertas, la carne se contrae, pierde jugo y queda dura. Al abrirse, además, las almejas sueltan el agua que contienen, que se incorpora a la salsa y le aporta sabor a mar.

Un truco para aprovechar las sobras

Aunque es difícil que sobre salsa, sobre todo si hay una barra de pan cerca, si se da el caso, creedme que es un regalo para vuestro yo del futuro.

Una salsa como la de estas almejas resulta un manjar si se usa como base para un arroz, añadiendo caldo de pescado, o como salsa para un plato de pasta, como unos espaguetis o unos linguine.

Receta de almejas en salsa fáciles

Para las almejas en salsa:

  • Almejas, 350 g
  • Ajo, 2 dientes
  • Cebolla pequeña, 1 ud
  • Aceite de oliva virgen extra, 2 cucharadas
  • Pimentón dulce, 1 cucharadita
  • Cayena, 1 ud, si quieres darle un toque picante
  • Harina de trigo, 1 cucharada colmada
  • Vino blanco, 150 ml
  • Agua, 150 ml
  • Perejil fresco picado, 1 cucharada
  • Sal, al gusto

Para el remojo:

  • Agua fría, 1 l
  • Sal, 35 g

Paso 1

Disolvemos los 35 g de sal en ek agua fría, añadimos las almejas y las dejamos en remojo 30 minutos.

Paso 2

Mientras tanto, pelamos y picamos muy finamente los ajos y la cebolla.

Paso 3

Calentamos el aceite en una cazuela o una sartén amplia a fuego medio y sofreímos el ajo y la cebolla durante 8-10 minutos, hasta que empiecen a dorarse.

Paso 4

Bajamos el fuego, añadimos el pimentón y la cayena y cocinamos 2 minutos, removiendo y teniendo cuidado de que no se queme el pimentón.

Paso 5

Incorporamos la harina y cocinamos 2 minutos más sin dejar de remover.

Paso 6

Añadimos el vino blanco y dejamos cocer 2-3 minutos para que se evapore el alcohol.

Paso 7

Añadimos el agua y cocinamos 3-4 minutos, removiendo, hasta que la salsa espese. Si queda demasiado espesa, podemos añadir 50 ml más de agua.

Paso 8

Escurrimos las almejas y las añadimos a la salsa. Espolvoreamos el perejil, tapamos y cocinamos a fuego medio 2-3 minutos, hasta que se abran.

Paso 9

Probamos la salsa, ajustamos de sal, retiramos del fuego y servimos.

Las almejas que se consumen en España

Con el nombre de almeja se conoce en España a varios moluscos bivalvos de la familia de los venéridos. Según la Fundación Española de Nutrición (FEN), en el mercado español se encuentran principalmente cuatro variedades, además de la chirla.

La almeja fina o de Carril (Ruditapes decussatus) tiene una concha ovalada con costillas y surcos que dibujan una cuadrícula, de color blanquecino a pardo, y mide entre 4 y 5 cm.

Está presente en el Mediterráneo y, sobre todo, en el Atlántico. Su nombre procede de Carril, localidad gallega en la que se concentra la mayor cantidad de capturas.

La almeja japonesa o japónica (Ruditapes philippinarum) tiene una cuadrícula más marcada y una concha oscura, de color entre tostado, gris y negro. En España se produce en Galicia, y también se la conoce como almeja italiana por su cultivo intensivo en ese país.

La almeja babosa (Venerupis pullastra) es algo más pequeña y ovalada que la fina, de color gris pálido o crema con dibujos marrones o púrpura.

La almeja rubia (Venerupis rhomboides) tiene la concha más lisa y brillante, en tonos que van del amarillo pálido al marrón rosado, y la mayor parte procede de Galicia.

La chirla (Chamelea gallina) es más pequeña, de entre 2,5 y 3,5 cm, y es uno de los moluscos con mayor volumen de ventas en España. Se encuentra todo el año, con origen sobre todo mediterráneo y con importaciones de Italia que complementan la producción nacional.

Según la FEN las almejas resultan más sabrosas en otoño e invierno y la primavera es la estación menos adecuada para consumirlas.

Una fuente de hierro y proteínas sin grasa

De acuerdo con los datos de la misma FEN, basados en las Tablas de Composición de Alimentos de Moreiras et al. (2013), 100 gramos de porción comestible de almeja aportan 10,7 gramos de proteína, 0,5 gramos de grasa y ácidos grasos omega-3.

Su perfil destaca por los minerales, pues son fuente de hierro (24 mg por cada 100 g), yodo, selenio, calcio, fósforo y potasio, además de vitamina A y niacina.

Ahora bien, hay que tener en cuenta que la porción comestible equivale aproximadamente al 15 % del peso de la almeja con concha.

Según la misma fuente, una ración de 370 gramos de almejas con concha cubre el 74 % de la ingesta diaria recomendada de hierro para mujeres y la supera en el caso de los hombres.

En cuanto al yodo, aporta el 81 % de la recomendación diaria para mujeres y el 63 % para hombres. Los valores de la chirla son prácticamente idénticos.