El cocinero Dani Sánchez y un plato de garbanzos

El cocinero Dani Sánchez y un plato de garbanzos nito100 iStock

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Dani, cocinero: "Los garbanzos de bote más ricos y elegantes se cocinan con 250 g de pollo, 8 champiñones y 1 cebolla"

Hacer limpieza en la nevera puede ser una magnífica ocasión para preparar un plato sabroso y reconfortante.

Más información: El guiso de garbanzos de bote que preparo en 20 minutos: fácil, saludable, rico en proteínas y muy sabroso

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Tener poco tiempo para cocinar no debería ser sinónimo de acabar siempre con un plato de pasta o un sándwich improvisado a toda prisa.

Muchas veces, basta un poco de imaginación y unos cuantos restos de nevera para resolver una comida en pocos minutos y con un resultado que poco tiene que envidiar a los tuppers de las abuelas.

El cocinero Dani Sánchez, que comparte recetas en su perfil de Instagram @danieleandome, es quien ha propuesto esta receta de garbanzos con pollo y champiñones, un guiso sin pretensiones hecho con garbanzos de bote y lo que había por la nevera que es el mejor ejemplo de esta forma de cocinar.

Un guiso de garbanzos para gente con poco tiempo

Los guisos de legumbres tradicionales ocupan un merecido puesto de honor en la cocina española, pero a menudo exigen una planificación que no siempre nos encaja con el día a día.

Remojos de doce horas, cocciones lentas, cortes de carne para guisar que hay que comprar a propósito… Y es ahí donde los garbanzos de bote y otras legumbres en conserva son la alternativa más práctica, pues nos permiten preparar un plato de cuchara con sabor a cocina de siempre, pero con la logística de una cena rápida entre semana.

Porque los garbanzos de bote no son solo un mero atajo, sino un recurso perfectamente válido que muchos cocineros profesionales usan en sus recetas.

Ya vienen cocidos, conservan bien su textura cuando se incorporan a un guiso en los últimos 10 minutos de cocción y ahorran entre ocho y doce horas de remojo. No tengo dudas de que las abuelas hacían los potajes a fuego lento porque no les quedaba más remedio.

Lo único que hay que tener en cuenta es que hay que escurrirlos y aclararlos bajo el grifo antes de incorporarlos al guiso, para eliminar el regusto del líquido de la conserva.

Cómo hacer un guiso de garbanzos rápido sin olla exprés

Ingredientes

  • Garbanzos cocidos de bote, 400 g
  • Contramuslos de pollo deshuesados, 2 ud
  • Bacon en lonchas, 2 ud
  • Champiñones, 7-8 ud
  • Cebolla pequeña, 1 ud
  • Pimiento verde italiano pequeño, 1 ud
  • Pimiento rojo, 1 trozo
  • Ajo, 2 dientes
  • Tomate triturado, 190 g
  • Pimentón dulce, 1 cucharadita
  • Aceite de oliva, cantidad suficiente
  • Sal, al gusto
  • Pimienta, al gusto
  • Agua o caldo de pollo, al gusto

Paso 1

Troceamos los contramuslos de pollo en dados medianos y los salpimentamos. Los doramos en una sartén amplia con un chorro de aceite de oliva hasta que estén bien dorados por fuera. Retiramos y reservamos.

Paso 2

En la misma sartén doramos las lonchas de bacon cortadas en tiras hasta que estén crujientes. Retiramos y reservamos junto al pollo.

Paso 3

Cortamos los champiñones en cuartos y los salteamos en la grasa que ha quedado en la sartén, con un toque de sal, hasta que suelten su agua y cojan color. Reservamos.

Paso 4

Picamos la cebolla, los ajos, el pimiento verde y el pimiento rojo. Los pochamos en la misma sartén tapada hasta que la verdura esté tierna y translúcida.

Paso 5

Añadimos el pimentón dulce, removemos unos segundos e incorporamos el tomate triturado. Dejamos cocinar a fuego lento durante 10 minutos.

Paso 6

Incorporamos el pollo, el bacon, los champiñones y los garbanzos escurridos. Añadimos agua o caldo de pollo hasta cubrir ligeramente, rectificamos de sal y dejamos cocinar otros 10 minutos a fuego medio.

El garbanzo en las mesas de España más allá del cocido

El garbanzo es posiblemente la legumbre con más arraigo en la cocina española. Su presencia en la Península se remonta a la dominación cartaginesa, aunque fueron los árabes quienes extendieron su cultivo de forma masiva durante la Edad Media.

Durante siglos fue alimento básico de campesinos, soldados y monjes, y su versatilidad le garantizó un puesto fijo en los recetarios populares que se han ido heredando generación tras generación.

El cocido madrileño, los callos a la gallega con garbanzos o el potaje de vigilia con bacalao y espinacas son solo algunas de las preparaciones clásicas que lo tienen como protagonista.

Pero también aparece en ensaladas frías, hummus caseros y salteados rápidos como el que propone Dani Sánchez, lo que demuestra que su capacidad de adaptación va mucho más allá de los guisos de invierno.

En los últimos años, la revalorización de las legumbres como fuente de proteína vegetal ha devuelto al garbanzo a un primer plano que nunca debería haber perdido.

Variedades nacionales como el pedrosillano, el castellano o el garbanzo de Fuentesaúco cuentan con Marcas de Garantía o Indicaciones Geográficas Protegidas que protegen un producto con una calidad superior a la del garbanzo estándar de importación.