Salsa andaluza con patatas fritas

Salsa andaluza con patatas fritas Mer Bonilla

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Bélgica da una lección a España: "La salsa más rica para patatas fritas no es la brava ni el alioli, es esta 'salsa andaluza'"

No te dejes engañar por el nombre, esta salsa hecha con una base de mayonesa la inventaron los belgas para llevar las patatas fritas al siguiente nivel.

Más información: Ferran Adrià (63), chef, sobre las patatas fritas: "Para que queden crujientes, primero hay que 'cocerlas' en el aceite"

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Mientras España vive pendiente de que La Roja supere a la selección belga mañana viernes en los cuartos de final del Mundial -a las 21:00 hora peninsular-, Bélgica nos enseña cómo preparar el mejor picoteo para ver el fútbol.

Porque si hay algo en lo que los belgas nos llevan décadas de ventaja no es en el centro del campo, sino en el noble arte de acompañar unas humildes patatas fritas.

El plan de la noche está claro: sofá, una bebida fresca, la selección sobre el césped y algo para picar. Y aquí es donde entra en juego una salsa con un nombre que despista a cualquiera.

Se llama salsa andaluza, o salsa andalouse en su versión original, y no tiene absolutamente nada que ver con Andalucía. Es un invento tan belga como el Atomium, y en su país es una de las reinas a la hora de acompañar las patatas fritas.

¿Qué es la salsa "andaluza" belga?

El malentendido es tan grande como delicioso. La salsa andalouse es una salsa fría a base de mayonesa a la que se añade concentrado de tomate y pimiento, con un punto picante que la hace irresistible.

¿De dónde viene entonces ese apellido tan español? La empresa belga La William, que presume de haber sido la primera en comercializarla en 1963, cuenta que la bautizó así inspirándose en el gazpacho andaluz.

Pura estrategia de marketing para jugar con el gancho de lo exótico que también utilizan otras salsas de la marca como la salsa samurái, la Brasil, la americana o la turca. Todas son creaciones belgas disfrazadas de destino lejano para convertirlas en lujo aspiracional.

Ahora bien, con unas patatas fritas al lado, la salsa andaluza vendría a ser la prima belga de nuestras patatas bravas.

La cultura de las patatas fritas belgas

Para entender por qué esta salsa importa tanto hay que entender lo que las patatas fritas significan en Bélgica. Mientras en medio mundo son una guarnición, allí son una seña de identidad gastronómica.

Servidas en un cucurucho de papel en los fritkot, friteries o frituur, esos puestos que forman parte del paisaje urbano tanto como las plazas o los campanarios, son la comida callejera por excelencia de los belgas.

La patata belga tiene su propia liturgia. Su secreto es la doble fritura -una primera a fuego bajo para cocinar el interior y una segunda a más temperatura para el dorado crujiente- y, en los sitios más tradicionales, fritura en grasa de vacuno en lugar de aceite vegetal, lo que les da ese sabor tan característico.

Pero la patata es solo la mitad de la historia. La otra mitad es la carta de salsas, que en muchas friteries roza las cien variedades. Elegir salsa no es un detalle menos, es la decisión que define el plato.

Esa cultura del "moja y disfruta" es justo lo que la hace perfecta para un partido.

¿Cómo hacer la salsa andaluza?

La receta es de las que no tienen ninguna complicación, pues se trata solo de picar un par de ingredientes y mezclar. En cinco minutos está lista, aunque gana mucho si la dejamos reposar un rato en la nevera antes de servir.

Ingredientes

Ingredientes

  • Mayonesa, 200 g
  • Concentrado de tomate, 2 cucharadas
  • Mostaza, 1 cucharada
  • Salsa picante, 1/2 cucharada (yo suelo usar harissa)
  • Pimiento del piquillo asado sin piel, 1 ud
  • Cebolleta, 1 ud
  • Aceite de oliva virgen extra, 1 cucharada
  • Vinagre blanco, 1 cucharada
  • Orégano seco, 1 cucharada

Paso 1

Picamos el pimiento del piquillo y la cebolleta muy finamente.

Paso 2

Mezclamos la mayonesa con el concentrado de tomate, la mostaza y la salsa picante (harissa).

Paso 3

Añadimos el aceite de oliva virgen extra, el vinagre y el orégano.

Paso 4

Incorporamos el pimiento y la cebolleta y removemos.

Paso 5

Mezclamos todo bien, tapamos con papel film y dejamos reposar un par de horas en la nevera, aunque también podemos consumirla en el momento.

Paso 6

Servimos con unas patatas fritas en bastones que iremos mojando en la salsa.

Preguntas frecuentes

¿Qué picantes puedo usar si no encuentro harissa ? La harissa es una pasta magrebí de chiles rojos, pero se sustituye sin problema por pimentón picante, cayena molida o chile en polvo.

Una guindilla fresca picada muy fina o un chorrito de sriracha también funcionan. Ahora bien, con estas recetas conviene ir poco a poco, pues es mejor quedarse corto, probar y añadir hasta dar con el punto que le guste a cada uno.

¿Es mejor con mayonesa casera o comprada? La mayonesa casera, sobre todo si la hacemos con aceite de oliva, aporta más sabor y una textura más artesana, pero al llevar huevo crudo debe consumirse en el día.

La comprada da un resultado más estable y cómodo, aguanta más en la nevera y evita cualquier riesgo con el huevo. Si no te quieres complicar la vida, el truco que uso yo es el de la receta que te propongo: mezclar la mayonesa comprada con una cucharada de aceite de oliva virgen extra para que le dé saborcito.

¿Solo sirve para patatas fritas? En absoluto. Funciona como alternativa a la mayonesa en bocadillos, hamburguesas y sándwiches, acompaña de maravilla las carnes a la brasa y da vida a una ensalada.

En Bélgica es, de hecho, uno de los rellenos habituales de la mitraillette -la metralleta-, un contundente bocadillo que consiste en una baguette rellena de carne y patatas con salsa.