Arantza Calle y una cazuela de sopas de ajo

Arantza Calle y una cazuela de sopas de ajo StudioImagen73 iStock

Aprende a cocinar

Arantza, cocinera: "Las mejores sopas de ajo para el otoño se hacen con 1 litro de caldo de cocido, 2 huevos y pimentón"

Una cocinera zamorana explica cómo preparar este clásico de la cocina de aprovechamiento para convertir el pan duro en un plato delicioso.

Más información: La receta de sopas de ajo con la que hasta Victoria Beckham rebañaría el plato

Publicada

0 votos

Si aún no has probado las sopas de ajo, tienes que probar esta receta. Te prometo que no volverás a ver el pan duro de la misma manera.

Las sopas de ajo son cocina de aprovechamiento en estado puro. Su ingrediente principal es el pan que se ha quedado duro y, con unos ajos, pimentón y un caldo, lo convierten en un plato caliente para los días de frío.

También conocidas como sopa castellana, son una de las recetas típicas de Castilla y León, y cada casa tiene su manera de prepararlas.

Como explica Arantza Calle Abad, la creadora de contenido gastronómico que comparte sus recetas en Instagram desde su perfil @digesti_on, en la suya, su madre las hacía con caldo de cocido.

Pan candeal y caldo en vez de agua

Arantza utiliza pan candeal para hacer sus sopas, un pan de miga compacta que apenas se desmiga, aunque sirve "el que tengáis por casa, pero duro como una piedra".

Con el líquido ocurre lo mismo. "Tradicionalmente se hacía con agua, pero mi madre de toda la vida lo ha hecho con mitad del caldo del cocido, mitad agua", explica la cocinera.

Es una forma de aprovechar el caldo que sobra del cocido y, de paso, conseguir que tengan más sustancia.

No es el único caldo que se puede usar en esta sopa castellana. En la versión que recoge el portal de turismo de la Junta, algunas comarcas usan el caldo de cocer las morcillas para darle sabor al plato.

No obstante, a falta de caldo, también puede usarse solo agua, como sugiere la cocinera.

Para el refrito de ajo y pimentón, que es el que da nombre a las sopas de ajo, Arantza utiliza manteca de cerdo, "que era lo que había entonces en las despensas, porque en estas tierras el aceite de oliva era un lujo".

Pero, como ella misma apunta, no es indispensable usarla en 2026 y se puede usar aceite de oliva.

Con huevos y sin jamón

Es habitual y así lo recoge la versión del portal de turismo de Castilla y León que la sopa castellana lleve jamón en taquitos, que deben añadirse en los últimos 5 minutos de cocción para que no se endurezcan demasiado ni salen la sopa en exceso.

La receta de Arantza, como buena receta de aprovechamiento, prescinde de ese lujo, aunque sugiere añadir un par de huevos antes de retirar la cazuela del fuego y remover para que se cuajen y traben la sopa.

Receta de sopas de ajo tradicionales

Ingredientes

  • Pan duro, 135 g
  • Ajos, 12 dientes
  • Manteca de cerdo, 100 g
  • Pimentón picante, 1 cucharada (puede ser dulce si no quieres que pique)
  • Caldo de cocido, 1 litro
  • Agua, 1 litro
  • Sal, al gusto
  • Huevos, 2 ud (opcional)

Paso 1

Cortamos el pan en rebanadas finas. Pelamos los ajos y los cortamos en láminas.

Paso 2

Calentamos la manteca en una cazuela a fuego medio y añadimos los ajos. Los cocinamos hasta que empiezan a dorarse.

Paso 3

Bajamos el fuego, añadimos el pimentón y removemos durante unos segundos.

Paso 4

Incorporamos el pan y lo cocinamos 2 minutos sin dejar de remover.

Paso 5

Añadimos el caldo, el agua y la sal. Cocinamos a fuego medio-suave durante 15-20 minutos, hasta que las sopas tengan una textura cremosa.

Paso 6

Apagamos el fuego, añadimos los huevos y removemos para que se cuajen y traben el caldo.

Paso 7

Servimos las sopas bien calientes.

Preguntas frecuentes

¿Se puede poner el huevo entero en vez de batido? Sí, por supuesto. A mí, personalmente, me gustan mucho con los huevos escalfados en la sopa, en vez de revueltos, y luego mezclar la yema con la crema que ha formado el pan en el caldo.

¿Se pueden terminar en el horno como la sopa de cebolla francesa? Existe una versión "costrada", en la que se añade el huevo batido por encima y la sopa se termina en el horno para que se cuaje el huevo formando una costra dorada por encima.

Otras recetas con pan duro típicas de España

El pan del día anterior es la base de muchos platos calientes del recetario español. Recetas humildes nacidas en tiempos de necesidad que están tan buenas que hoy se siguen preparando.

En Extremadura, las migas se preparan con pan desmigado la víspera y envuelto en un paño húmedo.

Al día siguiente se fríen en una sartén amplia unos ajos y unos pimientos choriceros secos, se añade panceta en dados hasta que se dora y, por último, pimentón dulce y las migas, que se remueven sin parar hasta que quedan doradas y sueltas.

Se suelen servir como primer plato, y pueden completarse con huevos, jamón, chorizo o morcilla.

En el País Vasco, la zurrukutuna es una sopa de ajo con bacalao que se toma en otoño e invierno. Se doran los ajos en aceite de oliva, se retiran y en esa misma grasa se rehoga el pan sopako cortado en láminas finas.

Después se añaden la carne de pimiento choricero, un poco de guindilla, salsa de tomate, el bacalao desalado y desmigado y agua caliente.

Se cuece a fuego lento unos 20 minutos, aplastando el pan con una cuchara de vez en cuando, y justo antes de servir se incorporan unos huevos batidos.

En algunas zonas se prepara con patata y menos pan.

En Andalucía, la sopa de maimones se hace con pan, ajo, aceite de oliva y agua. En Mijas, en la provincia de Málaga, el pan se remoja, se escurre y se fríe en aceite con 2 o 3 dientes de ajo picados y sal.

Cuando el pan está frito y el ajo empieza a dorarse, se añade un poco de agua y se remueve hasta que hierve. Se sirve acompañada de aceitunas verdes.

En Mallorca, las sopes mallorquines se preparan con pan moreno cortado en láminas muy finas, que suele comprarse ya cortado. Primero se rehogan verduras de temporada como col, acelgas, judías verdes o espinacas, se cubren con agua y se cuecen alrededor de media hora.

Después se añaden las rebanadas de pan para que absorban el caldo. Se cocinan en una greixonera, una cazuela de barro, y se comen con tenedor. La versión llamada sopes de matances incorpora carne o embutido de cerdo.