El recetario bordado de Joana Milian Ibáñez.
Joana Milian, la joven que ha bordado un libro a mano para rescatar la 'cocina de las abuelas' de un pueblo de Castellón
La ilustradora, de 20 años, ha recuperado las recetas de su abuela como un ejercicio de homenaje familiar y memoria gastronómica.
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Fue una tierna sorpresa. Este verano Joana Milian Ibáñez (20 años, Morella, Castellón) encontró en casa de su abuela Josefina Prats (77 años) unas libretas con recetas que ella misma había ido recopilando a lo largo de los años. Un minucioso y personal compendio de toda una vida dedicada a la gastronomía.
"Ella ha trabajado siempre en un bar", cuenta Joana a Cocinillas. "Y pensé que no se podía quedar ahí, necesitaba hacer algo con ello", agrega. Ese bar se llama Bar Prats y sigue abierto en el centro de Morella, con las clásicas pizarras que anuncian los platos disponibles en carta. Josefina ya se jubiló —aunque sigue echando una mano de vez en cuando—; ahora su hijo Francis, tío de Joana, mantiene vivo el legado.
La joven, estudiante de Bellas Artes, vio en ese recetario manuscrito en papel cuadriculado la oportunidad de crear un homenaje a su abuela, "a todo lo que ha sido y es", y a la cocina tradicional morellana. Así que se puso manos a la obra y en unos meses lo tuvo listo: un libro bordado a mano con ilustraciones propias de cada uno de los 22 platos.
En las páginas de Les receptes de la iaia ('Las recetas de la abuela' en español) encontramos auténticas maravillas del recetario popular de su tierra: flaons (unos pastelitos con forma de empanadilla rellenos de requesón, almendra, miel y otros ingredientes), pilotes de Nadal (una especie de albóndigas grandes especiadas), cocs (unas tortas dulces o saladas), perdiz en escabeche, sopa de buñuelo o almendrados, entre otras delicias.
Algunas incluyen anotaciones muy personales que sacan a relucir la sabiduría y la experiencia propias de esas cocineras de toda la vida, con formas de medir los ingredientes muy características. "Igual para una medida de agua pone 'un chorro' y, claro, tú intentas hacerlas y no sabes cómo, pero no quise corregirlo, creo que es también como la esencia de su cocina", explica Joana.
Ilustración de la receta de 'flaons' del libro de Joana.
Muchos de estos bocados los puedes probar en sitios como el Bar Prats y otros espacios gastronómicos de Morella (¡ojo!, la localidad cuenta con cuatro restaurantes en la Guía Michelin); otros perviven sólo en las cocinas domésticas, bien porque son de aprovechamiento o bien porque están más pensados para el hogar, con diferentes variantes según cada familia.
La receta del libro preferida de Joana son los flaons, la que más ha visto hacer a Josefina en el bar: "Es la que más recuerdos tengo con ella". Y es que la ilustradora se ha criado prácticamente allí, rodeada de fogones y aromas de cazuelas y café recién hecho.
En un futuro, Joana no descarta ahondar más en lo gastronómico desde el arte, pero por el momento esta incursión en la cocina es algo puntual y personal. Aun así, asegura que ahora está empezando a bordar más, una habilidad que le enseñó su abuela de pequeña y que ella ha aplicado en la elaboración del recetario.
Mañana tal vez lleguen nuevos libros, y, con ellos, otros testimonios de una memoria culinaria que habla de la historia de Castellón y de sus habitantes; un relato que persiste y evoluciona gracias a las voces de los más jóvenes.