El chef Gordon Ramsay y su mujer Tana.
Tana Ramsay, el reto de ser la mujer de uno de los mejores chefs del mundo: "Tuve que sobrevivir sola con mis hijos"
Netflix lanza una serie documental sobre Gordon Ramsay que revela la faceta más íntima del famoso cocinero británico.
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La serie Being Gordon Ramsay ('Soy Gordon Ramsay') acaba de ver la luz en Netflix. Se trata de una producción que sigue al chef británico durante los meses previos a la apertura de su proyecto más ambicioso: un conjunto de cinco espacios gastronómicos en el rascacielos 22 Bishopsgate de Londres.
A lo largo de seis capítulos, el espectador puede conocer el lado más vulnerable de Ramsay (59 años), quien reflexiona sobre su difícil infancia con un padre alcohólico y un hermano drogadicto, su carácter competitivo y la culpa que siente por el tiempo que pasa lejos de casa.
No obstante, durante el documental también sale a relucir la figura de Tana (51 años), la mujer del mediático cocinero, que actúa como apoyo emocional y organizativo, la 'fuerza en la sombra' que sostiene tanto la familia como el proyecto empresarial de Gordon.
Gordon y Tana se conocieron a principios de los años 90 cuando ella salía con un amigo de Ramsay. Poco tiempo después, en 1996, se casaron. Sin embargo, al principio él no le gustaba nada a ella. "Pensaba que era muy arrogante, muy engreído, solía irritarme mucho", cuenta. "La conquisté con comida, gracias a Dios", bromea el cocinero.
"Terminamos charlando una noche y debió gustarme", recuerda Tana. "Tenía una ambición increíble, una dedicación absoluta; siempre ha sido alguien que sueña en grande, pero para mí es simplemente Gordon".
Así pues, la cámara entra por primera vez de verdad en la casa de Ramsay y muestra la dinámica de Gordon con Tana y sus seis hijos; donde presenciamos cómo ella funciona como 'ancla doméstica' frente a la desbocada agenda de él.
La esposa describe años muy duros en los que él pasaba muchísimas horas en la cocina mientras ella se quedaba sola con cuatro hijos menores de tres años, y con la presión de que todo estuviera bajo control cuando el chef llegase a casa.
La imagen promocional de la serie.
"No teníamos ayuda, si no lo controlábamos, todo se habría ido al garete, y para Gordon volver a casa con ese caos y esa presión no era una opción. Así que, en esa etapa, todo se trataba de sobrevivir yo sola con ellos", relata.
De hecho, confiesa que en una ocasión le sirvió macarrones con queso de lata para cenar como símbolo de lo tremendamente desbordada que se sentía por la enorme carga doméstica y de crianza.
En este sentido, Gordon reconoce que no estuvo tan presente para sus hijos mayores como lo está para Oscar y Jesse, los más pequeños. "Ahora tengo más mentalidad para ser un mejor padre. La primera vez no fui un padre, simplemente no estuve muy presente", admite.
Ramsay también insiste en que no podría haber llegado a donde está sin Tana y habla de cómo, incluso cuando están en ciudades distintas, siguen operando como una unidad.
En definitiva, la figura de Tana sirve para humanizar a Ramsay y abre el debate de hasta qué punto el éxito profesional merece ciertos sacrificios personales, así como lo duro que es ser la pareja de un cocinero de mucho éxito.