Enfermera colocando un oxímetro de pulso en el dedo de un paciente.

Enfermera colocando un oxímetro de pulso en el dedo de un paciente. andresr Istock

Salud

Un informe global concluye que el personal de enfermería puede sustituir a los médicos en múltiples tareas con seguridad

A pesar de la gran heterogeneidade los casos analizados, una revisión de 86 estudios muestra la oportunidad para lograr sistemas más sostenibles.

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M. Domínguez
Publicada

Una revisión de 86 estudios concluye que sustituir a médicos por enfermeras en ciertos aspectos de la atención sanitaria no supone una diferencia en los resultados y la calidad percibida.

En algunos de estos aspectos, de hecho, puede ser más beneficioso y mejorar los costes de la atención.

La importancia de este trabajo radica en la sostenibilidad de los sistemas sanitarios, que se enfrentan a poblaciones más envejecidas (y, por tanto, cuya atención es más compleja) y a un cuello de botella por la escasez de personal médico.

En las últimas décadas se ha ido diluyendo la tradicional separación de roles entre profesionales sanitarios —médicos, enfermeros, farmacéuticos, etc.— en favor de una mayor interconexión, con la enfermería asumiendo cada vez más responsabilidades.

Sin embargo, puede avanzarse mucho más en ese campo, concluye esta revisión, liderada por Michelle Butler, de la Escuela de Enfermería, Psicoterapia y Salud Comunitaria de la Universidad de la Ciudad de Dublín (Irlanda), y publicado en la base de datos Cochrane, institución de referencia para medir la calidad de la evidencia clínica.

El trabajo incluye 82 estudios, que aglutinan más de 28.000 pacientes de 20 países (la mayoría, de ingresos altos) y analiza las diferencias en mortalidad, calidad de vida, eventos relacionados con la seguridad y salud percibida en un contexto hospitalario.

No solo no encontraron diferencias en estas variables, sino que las enfermeras mostraron mejores resultados en áreas como el control de la diabetes, el seguimiento del cáncer y ciertas afecciones de la piel.

Los autores de la revisión señalan que esto puede deberse, entre otras cosas, a una mayor disponibilidad para las consultas o la inclusión de componentes educativos adicionales a los del médico.

También apuntan que hubo 17 estudios que observaron mejoría en los costes por otros 9 que recogieron un aumento de los mismos, aunque la evidencia científica disponible no permite afirmar ambas cuestiones con una alta certeza.

Timothy Schultz, investigador del Instituto Flinders de Investigación Médica y en Salud, advierte de que la sustitución del médico por una enfermera "no se trata de un simple recambio".

"Para trabajar bien, estos servicios necesitan la formación adecuada, apoyo y modelos de atención, pero la evidencia muestra que los pacientes no están en desventaja y que puede ser beneficioso de muchas maneras".

Con todo, hay que tener en cuenta que hay una gran variabilidad de actuaciones, especialidades, niveles y organización que hace imposible generar un modelo único para delegar en la enfermería, sino más bien los autores llaman a hacer una aproximación personalizada sobre las necesidades de cada caso en concreto.

Así lo destaca Joan Carles March, profesor e investigador de la Escuela Andaluza de Salud Pública, en declaraciones al Science Media Centre.

"La conclusión metodológica es que le evidencia es robusta pero heterogénea. Los resultados son fiables a nivel global, aunque no siempre extrapolables de forma uniforme a cada contexto".

Sin embargo, sostiene que la relevancia de este trabajo para la práctica clínica en España es "muy alta, especialmente en el contexto actual".

Procesos administrativos

El número de médicos por población en nuestro país está en sintonía con el de países europeos de nuestro entorno (entre 4 y 5), al contrario que el de enfermeros, del que tenemos un déficit: unos 6 por cada 1.000 personas, mientras que la media es superior a 8.

Pese a ello, los facultativos experimentan una gran carga de trabajo resultado de una demanda mayor y más compleja, que se complementa con tareas que no aportan valor añadido a su trabajo.

"Los profesionales sanitarios y, a menudo, los médicos de familia deben emplear gran parte de su tiempo en procesos administrativos que podrían reorganizarse con personal administrativo y aprovechando las nuevas tecnologías", comenta Eduardo Satué, presidente saliente de la Sociedad Española de Salud Pública.

"En todo caso, es importante establecer bien los roles de delegación y coordinación para que esto sea efectivo, quién asume la responsabilidad, si existe supervisión, etc., siendo conscientes de que existen roles intransferibles del médico, como son el diagnóstico o la cirugía".

Hablando también para el Science Media Centre, Roberto Guerrero, del Instituto Español de Investigación en Enfermería, recuerda que muchas de las actividades medidas en el estudio, como la educación al paciente, la valoración clínica o algunas modalidades de prescripción "forman parte de la práctica habitual enfermera".

De hecho, en los últimos años se ha ido implantando la conocida como 'prescripción' enfermera, esto es, la capacidad de estos profesionales para indicar ciertos medicamentos y productos sanitarios vinculados a su actividad.

Entre estos fármacos se encuentran algunos que solo se pueden dispensar mediante receta. Para poder indicarlos, el enfermero debe tener una acreditación específica y el medicamento debe estar incluido en guías estatales específicas.

Hasta el momento se han desarrollado una decena de guías temáticas, desde el manejo de la hipertensión y la diabetes a la deshabituación tabáquica, pasando por infecciones del tracto urinario inferior en mujeres, anticoagulación oral o procedimientos que requieran el uso de anestésicos de forma local.

Estas guías, además, deben haber sido previamente 'activadas' por la comunidad en cuestión para que el enfermero pueda realizar la indicación.

El desarrollo de estas guías supuso roces en el pasado entre médicos y enfermeras, si bien, como señala José Luis Cobos, presidente del Consejo Internacional de Enfermería, el debate "no debería centrarse en si las enfermeras pueden asumir nuevas funciones, sino en cómo desarrollar marcos formativos, organizativos y regulatorios que permitan aprovechar plenamente su potencial para construir sistemas sanitarios más sostenibles, equitativos y preparados para el futuro".