Dos adolescentes jugando a un videojuego en el salón de su casa.

Dos adolescentes jugando a un videojuego en el salón de su casa. Shutterstock

Salud

El lado oscuro de jugar a los videojuegos: un nuevo estudio confirma cuántas horas podrían ser demasiadas para tu salud

Los resultados de esta investigación demuestran que el consumo excesivo se asocia a un índice de masa corporal más alto y a una mala calidad del sueño.

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P. G. Santos / Agencias
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Pese a que los vídeos cortos están consiguiendo desbancarlos, los videojuegos aún siguen siendo una alternativa de ocio para muchos niños en España, con un potencial riesgo para su salud que cada vez acumula más evidencia.

Ahora, un nuevo estudio publicado en la revista Nutrition ha demostrado que jugar a los videojuegos durante más de 10 horas a la semana podría tener un impacto significativo en la dieta, el sueño y el peso corporal de los jóvenes.

Los investigadores, para obtener estos resultados, encuestaron a 317 estudiantes de cinco universidades australianas con una edad media de 20 años. Los dividieron en tres grupos, en función de la cantidad de tiempo que pasaban jugando a los videojuegos.

El equipo descubrió que, si bien los jugadores de nivel bajo (de 0 a 5 horas por semana) y moderado (5 a 10 horas) informaron resultados de salud similares, los resultados empeoraron drásticamente una vez que el tiempo de juego de un joven excedía las 10 horas por semana.

Un IMC más alto

El profesor de la Escuela de Salud Poblacional de Curtin Mario Siervo destaca que los hallazgos sugieren que el juego excesivo es el problema clave, más que el juego en sí.

Lo que más le llamó la atención fue que los estudiantes que jugaban hasta 10 horas a la semana parecían muy similares en términos de dieta, sueño y peso corporal.

Las diferencias reales surgieron en aquellos que jugaban más de 10, quienes mostraron una clara divergencia con el resto de la muestra.

El estudio también encontró una disminución en la calidad de la dieta una vez que el juego excedía las 10 horas por semana, con una mayor prevalencia de obesidad en el grupo de jugadores altos, en comparación con los jugadores bajos y moderados.

Los jugadores de alto nivel tenían un índice de masa corporal (IMC) medio de 26,3 kg/m2 , en comparación con el rango saludable de 22,2 kg/m2 y 22,8 kg/m2 para los jugadores de nivel bajo y moderado, respectivamente.

"Cada hora adicional de juego por semana se asoció con una disminución en la calidad de la dieta, incluso después de tener en cuenta el estrés, la actividad física y otros factores del estilo de vida", comentó Siervo.

Peor calidad del sueño

Todos los grupos informaron en general de una mala calidad del sueño, pero los jugadores moderados y altos obtuvieron peores resultados que los jugadores bajos, y las horas de juego mostraron un vínculo significativo con la interrupción del sueño.

Este estudio, como señala su autor, no prueba que los juegos causen estos problemas, pero muestra un patrón claro de que el juego excesivo puede estar relacionado con un aumento de los factores de riesgo para la salud.

Sus datos sí que sugieren que jugar con moderación o en niveles bajos generalmente es bueno, pero jugar en exceso puede desplazar hábitos saludables como llevar una dieta equilibrada, dormir adecuadamente y mantenerse activo.

En este sentido, añade que "dado que los hábitos universitarios suelen persistir hasta la edad adulta, adoptar rutinas más saludables, como tomar descansos de los videojuegos, evitar jugar a altas horas de la noche y elegir refrigerios más saludables, puede ayudar a mejorar el bienestar general".