Foto de archivo de una consulta veterinaria.

Foto de archivo de una consulta veterinaria. José Luis Saavedra Reuters

Salud

De la gripe D al coronavirus canino: los nuevos virus con potencial epidémico que los científicos piden vigilar

Investigadores estadounidenses advierten de que la monitorización de estos patógenos es insuficiente.

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La mayor capacidad de detección de microorganismos y la pérdida de biodiversidad asociada a las actividades humanas ha propiciado un aumento notable de identificación de nuevos virus con potencial epidémico.

Los dos últimos en entrar en esta lista le sonarán y le parecerán extraños al mismo tiempo, pues son familia —lejana— de otros muy conocidos: la gripe D y el coronavirus canino.

Así lo han advertido un grupo de científicos estadounidenses en Emerging Infectious Diseases, la revista de los Centros para el Control de Enfermedades, la red de vigilancia de la salud pública del país norteamericano.

Los autores, comandados por John Lednicky, profesor del Departamento de Salud Ambiental y Global de la Universidad de Florida, han realizado un análisis de lo que se conoce de estos virus.

"Nuestra revisión de la literatura indica que los dos virus suponen enfermedades respiratorias amenazantes para los humanos y, sin embargo, se ha hecho poco para responder o prevenir infecciones de estos virus".

Por tanto, si evolucionara su "capacidad de transmitirse fácilmente de persona a persona, pueden ser capaces de causar epidemias o pandemias, ya que la mayoría de la gente no tiene inmunidad frente a ellos".

El primero de ellos, el de la Influenza (gripe) D, fue descubierto en 2011 en cerdos. También se ha encontrado en aves de corral y animales silvestres, aunque su reservorio es el ganado vacuno.

Varios estudios han hallado anticuerpos en prácticamente la totalidad de trabajadores del campo expuestos a ganado infectado, si bien la infección no ha generado síntomas.

No obstante, los autores de la revisión advierten que tiene "las características que lo hacen poder evolucionar rápidamente" y señalan que ya se ha aislado una cepa en China con "capacidad para la transmisión de humano a humano".

Poder recombinante

¿Por qué supone una amenaza si la enfermedad que genera no es grave? Raúl Rivas, catedrático de Microbiología de la Universidad de Salamanca, explica que la advertencia es por su potencial de recombinarse con otros virus.

"Dentro del virus de la gripe hay cuatro tipos: A, B, C y D. Los tipos A y B son los que provocan las epidemias invernales, y el C infecta a personas pero de forma esporádica".

Mientras que los tipos A y B contienen dos proteínas —hemaglutinina y neuroaminidasa, de ahí los 'apellidos' como H3N2 o H5N1— que reconoce nuestro sistema inmune, la tipo D utiliza otras proteínas para entrar en las células.

Sin embargo, "parece que puede tener receptores compatibles con las células humanas en los ácidos siálicos, por eso podría entrar en los humanos, aunque no de manera eficiente".

En cambio, si coincide con otros virus de la gripe puede recombinarse (intercambiar secciones de su material genético) y desarrollar capacidades que le permitan pasar a transmitirse entre personas, con el potencial riesgo que esto supone.

"Con los tipos A y B es menos probable, pero con C lo es más, ya que también infecta a los cerdos y estos son un poco como una coctelera", apunta Rivas.

En cuanto al coronavirus canino, abreviado CCoV, los investigadores norteamericanos señalan que "se ha asociado a graves infecciones en humanos pero no se realizan tests diagnósticos de forma rutinaria para saber hasta qué punto afecta a la población".

Aunque en los cánidos provoca enfermedad intestinal, se ha asociado a hospitalizaciones por neumonía en países del sureste asiático.

Se aisló una cepa en 2021 en un niño hospitalizado en Malasia y, desde entonces, se ha detectado en Tailandia y Vietnam, pero también en Estados Unidos, "demostrando que ya circula entre continentes".

Menos biodiversidad, más riesgo

Raúl Rivas indica que es el último coronavirus en haber sido descubierto con capacidad para infectar a humanos. "Hay unos ocho y este no parece especialmente adaptado pero se han visto personas con anticuerpos en estudios retrospectivos".

Aunque los autores del trabajo apuntan que, con los datos limitados que ya se conocen "indican que son una amenaza seria a la salud pública", Rivas templa los ánimos: "El riesgo es bajo, de momento, pero el escenario puede cambiar y por eso hay que vigilarlos".

El experto recuerda que es habitual encontrar nuevos virus con capacidad zoonótica circulando por la naturaleza.

"No podemos obviar que la situación actual del planeta favorece que se den saltos a humanos".

Muchas veces, la biodiversidad "actúa como un tampón que diluye la amenaza. En la selva hay muchos patógenos pero a veces terminan en anfitriones ineficaces, no van más allá. Si dañamos la biodiversidad y eliminamos especies, estamos favoreciendo que los patógenos se vayan adaptando a otras y pueden ocurrir saltos a humanos con mayor frecuencia".